El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó la expulsión del delantero del seleccionado de su país Folarin Balogun ante Bosnia, al hablar del porqué de su indulto por parte de la FIFA, que lo habilitó para jugar este lunes pese a su expulsión, y criticó con dureza al árbitro de ese partido, el brasileño Raphael Claus.
«Vi la jugada, y soy una persona que ama los deportes. Eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción», afirmó.
Además, puso en duda el desempeño del juez: «Este árbitro, que es un poco sospechoso si revisas su historial, tomó una decisión que nadie podía creer».
Trump también lamentó la expulsión del delantero: «Es nuestro mejor jugador, o uno de nuestros mejores jugadores. Y le sacó una tarjeta roja. No sabía qué significaba eso».
Por último, reveló que solicitó la revisión de la sanción: «Sí, pedí una revisión por parte de la FIFA».
Por este hecho, la Copa del Mundo ingresó en un terreno de profunda turbulencia institucional que trasciende lo estrictamente deportivo.
La decisión de la FIFA de dejar en suspenso la sanción automática por tarjeta roja a a Balogun desató una reacción sin precedentes por parte de la UEFA. A través de un severo comunicado, el organismo europeo acusó directamente a la entidad matriz del fútbol mundial de quebrantar los principios de equidad, transparencia y certeza jurídica del torneo.
La expulsión de la polémica
El atacante Folarin Balogun, pieza fundamental del esquema de Mauricio Pochettino, fue expulsado por el árbitro brasileño Raphael Claus en el minuto 64 del partido de dieciseisavos de final frente a Bosnia-Herzegovina, tras un pisotón sobre el defensor Tarik Muharemovic.
Bajo la normativa internacional de la International Board y los reglamentos de competencia vigentes, una tarjeta roja directa conlleva de forma inmediata la inhabilitación para el siguiente partido. Esto marginaba al futbolista del crucial duelo de octavos de final de este lunes contra Bélgica.
Sin embargo, en una resolución calificada de inédita, la FIFA determinó suspender la aplicación de la sanción automática por un periodo de prueba de un año.
De este modo, Balogun quedó completamente habilitado para saltar al campo de juego, provocando la indignación de diversos estamentos del fútbol europeo.




