“Soy una agradecida a esa escuela, a Rojas, y a todos mis compañeros de aquel entonces“

La prestigiosa abogada regresó el sábado a la ciudad para llevar a cabo la presentación de su libro “La silla de mimbre“, fue en un evento a sala llena en el Centro Cultural “Ernesto Sábato“, donde estuvo rodeada de familiares y muchos amigos de la vida.

En las ediciones del comienzo de la semana reflejábamos mediante un escueto informe lo que fue el acto de presentación del libro de Marta Oyhanarte en nuestra ciudad, un evento significativo que contó con un gran acompañamiento del público, que llenó la sala principal del Centro Cultural “Ernesto Sábato“.

El evento del sábado, organizado por Mónica Almar y María José Ojeda, contó con la presencia del Intendente Román Bouvier y el ex Intendente Marcelo Patricio Gear, entre otras autoridades de la política de la actualidad y de anteriores períodos.

Marta Oyhanarte llegó a Rojas acompañada de su numerosa familia y se la vio emocionada al momento del ingreso a la sala, donde se reencontró con muchos de aquellos amigos de la infancia.

La prestigiosa abogada, de reconocida trayectoria, presentó en Rojas el libro al cual denominó “La silla de mimbre”, una obra está enmarcada en una historia personal para pensar la historia de todos.

El texto de Marta Oyhanarte propone un recorrido por la memoria, la resiliencia y la reconstrucción democrática, entrelazando la vida personal y la vida pública con sensibilidad y esperanza.

La abogada, nacida en nuestra ciudad, realizó la presentación del libro en compañía de su querido amigo Juan Carlos Castro, quien la invitó en el comienzo de la exposición a recorrer el camino de su infancia, aquellos primeros años de sentimientos encontrados, con una partida a Buenos Aires y un regreso que lo cuenta como maravilloso.

Marta y su niñez

Precisamente esa primera parte del diálogo con Juan Carlos y del intercambio que se generó con quienes se acercaron al Centro Cultural, la reconocida abogada recordó aquellos primeros años de su vida aquí en la ciudad.

“Hay un neurocientífico, Santiago Ramón y Cajal, que dice que las neuronas son las mariposas del alma, y hoy siento que es mi alma la que se está mariposeando en el cerebro y me están contando cosas que me llegan profundamente al corazón al ver la caras de quienes se han acercado a acompañarme en este momento“, destacó Marta Oyhanarte en el inicio de lo que fue la presentación de su libro en nuestra ciudad.

La abogada recordó: “Mi infancia en Rojas fue muy especial, fui una niña huérfana de padre desde que tenía un año y ocho meses, mi madre trabajaba, vivíamos no muy lejos de este lugar, donde también estaba una tía con nosotros junto a su hijo, y también mi abuelo, que fue una figura crucial para nosotros en esos años“.

“No puedo decir que haya sido una infancia feliz, pero siento que después el tiempo me recompensó porque en la escuela, que funcionaba en este Centro Cultural, pasé los tres años más felices de mi vida, por eso soy una agradecida a esa escuela, a Rojas, y a todos mis compañeros de aquel entonces, que a muchos los estoy viendo hoy aquí acompañándome después de tantos años“, sostuvo ante la atenta mirada de todo el auditorio.

“Siempre considero que quien tiene al menos un buen docente en su vida, tiene resueltas situaciones simples del futuro, y en mi caso tuve la suerte de cruzarme con varios docentes que me marcaron, como Delia Díaz Lovotti, Lito Labrada, Yolanda Puerta, la docente Delforte, y el entrañable Director Amilcar Castro, y también Lorenzo Sábato, y seguramente otros tantos que me marcaron por el resto“, expresó.

Siguiendo con el relato de aquellos primeros años de vida Marta Oyhanarte confesó lo que significó para ella el tener que alejarse de la ciudad, y porque al tiempo decidió volver.

“Cuando nos fuimos a Buenos Aires, por decisión de mi madre, fue muy dífícil para mi, fue un exilio forzozo, no me gustaba mucho estar allí, sin embargo seguí con mis estudios en un colegio de monjas, y lo hice hasta segundo, que fue cuando me quise volver a encontrarme con estos amigos que me llevaban a hacer las mismas travesuras que cuando niña, así que me armé una valijita, con el guardapolvo blanco, y regresé, es algo de lo cual no me arrepiento, por eso es que llevó a Rojas bien adentro del corazón“.

 

Pilar fundamental de la Socieded Civil Argentina

Nacida en 1945 y graduada con Diploma de Honor en la Universidad de Buenos Aires, su nombre se convirtió en un pilar fundamental de la sociedad civil argentina. En 1989, buscando canalizar la demanda social de transparencia tras los resabios de la última dictadura, cofundó la organización no gubernamental Poder Ciudadano, entidad que presidió hasta 1995 y que marcó un antes y un después en el control institucional en Argentina.

Su vocación comunitaria la llevó a la gestión pública. Se desempeñó como Directora del Centro para la Participación y el Control Ciudadano, y luego ocupó una banca como Legisladora de la Ciudad de Buenos Aires entre 1997 y 2003. Más tarde, asumió la conducción de la Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia de la Nación, donde lideró el innovador programa federal de «Auditoría Ciudadana» en decenas de municipios.

Fiel a sus principios, a finales de 2009 presentó su renuncia indeclinable tras denunciar que las estructuras políticas obstaculizaban los avances en materia de transparencia y acceso a la información pública. Su prestigio internacional la llevó también a integrar el Comité de Expertos en Administración Pública de las Naciones Unidas (CEPA). La silla de mimbre no es su primer libro; ha publicado textos de formación cívica como Cómo ejercer su poder ciudadano y el relato testimonial Tu ausencia, tu presencia.

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