UNIDOS POR UNA PASIÓN

Rosana Amichetti habló sobre los veinte años de la Milonga de Rojas

La tradicional agrupación recordó sus dos décadas de existencia el pasado mes de noviembre mientras, tras los embates por la pandemia y alguna pérdida irreparable para el grupo, los milongueros no se rinden y siguen apostando a reactivar la actividad

 

La tradicional agrupación La Milonga de Rojas recordó sus dos décadas de existencia el pasado mes de noviembre mientras, tras los embates por la pandemia y alguna pérdida irreparable para el grupo, los milongueros no se rinden y siguen apostando a reactivar la actividad.

“Hará más o menos 8 o 9 años que nos invitaron a formar parte de la Milonga de Rojas y una vez que nos decidimos fuimos a tomar clases cuando venía Marci Arabia, de Chacabuco, que se hicieron durante cuatro años en el Centro Español. Una vez que arrancamos nos parecía imposible porque no entendíamos nada y pensábamos que no era para nosotros porque era bastante difícil, ya que siempre bailábamos en fiestas o reuniones, pero nunca en esto, que en definitiva nos atrapó, y nos involucramos”, cuenta en los estudios de Radio Rojas Rosana Amichetti, integrante del grupo actual.

“El tema de la milonga lo conocíamos a través de mi hermano Rolo, pero el que no baila es muy difícil que vaya. Lo mismo si no te gusta el tango, cosa que a nosotros también nos pasaba, porque nos empezó a gustar en la medida que fuimos aprendiendo. En casa se escuchaba un poco, sobre todo mi marido, pero no era de escuchar la música de manera permanente, cuestión que fue cambiando y ahora nos encanta, hasta me sé algunas letras, sé quiénes las cantan, quienes las interpretan”, nos cuenta Rosana.

Pero, ¿qué cosa es esta de la milonga, que es tan difícil, pero que a la larga o a la corta, causa pasión entre sus cultores? “El profesor nos decía que era una danza para todas las edades, que cualquiera lo podía hacer, que sirve para el equilibrio. Pero es muy interesante también desde la parte social, porque los encuentros milongueros son encuentros en los cuales va gente de todos lados y se la pasa bárbaro, saludás a todos, todos tienen los mismos códigos y podés bailar tanto con tu pareja o hacer intercambio con parejas conocidas. Nos pasa que nos ponemos a bailar y nos olvidamos de todo. Es como una terapia. Incluso cuando cerramos los ojos y termina el tango ni sé en que parte de la pista estoy, cosa que no le puede pasar al hombre, que es el que tiene que ir mirando donde va llevando a la mujer y va circulando como las agujas del reloj. También hay códigos como para no chocarse y tampoco se puede andar tirando patadas porque se puede lastimar a alguien. La milonga es básicamente baile de salón, y vos te vas deslizando por la pista”.

LA MILONGA DE ROJAS

“Hay diferentes tipos de milongas. En el caso de la nuestra, es la tradicional y siempre viene gente milonguera, o sea que todos los que vienen bailan, no es que viene otra gente, ni tampoco tenemos mucho espacio en el Centro Español como para que acuda mucha más gente, Cuando hacemos la milonga aniversario, que este año fue más reducida porque fue un año especial que había comenzado con los protocolos de Covid y no sabíamos qué podía pasar, entonces no nos animamos a llamar una orquesta, que lo hacemos con muchos meses de anticipación, o contratar bailarines, porque la situación era difícil, también desde el punto de vista económico. En Salto hay otro tipo de milonga, es más descontracturada y van más chicos jóvenes, chicos que salen de distintas escuelas y que bailan divino, pero quizás pasa que llega una determinada edad y dejan. En Rojas venimos medio escasos de milongueros. De todos modos se han sumado algunas parejas jóvenes y este año tenemos la idea de armar un taller para sumar gente, y sabemos que Javier Palmieri está dando clases de tango en la Academia de Maikan Sumaj, lo cual es bueno para iniciar y luego vas tomando ritmo con las milongas. En la milonga hemos quedado cinco en lo que es la organización. Pero tenemos nuestros ahorros y vamos organizando en base a eso, tenemos nuestras mesas y sillas, manteles, luego le pagamos al musicalizador y a una cajera y después preparamos todo en el Centro Español, entidad que nos recibe con los brazos abiertos, tanto el presidente Edgardo (Vilar) como Mónica (Valdéz) que está en la confitería y nos tratan de diez”.

UNA REGIÓN MILONGUERA

“La Milonga empezó en el Polígono de Tiro, según me comentó mi hermano, cuando estaba en Cultura Eduardo Forese, a quien le encanta el tango, lo mismo que el entonces intendente Chano Aloé. Así que les dieron una mano y finalmente alquilaron el Círculo Policial. Se fue armando una comisión y en un momento se hizo un grupo que era muy numeroso, que nos permitía hacer la milonga cada quince días, aunque después el movimiento se empezó a extender a toda la zona, y como todos vamos a los diferentes lugares fuimos coordinando las fechas con las demás ciudades, por ejemplo Salto, Chacabuco, Colón, San Nicolás, Ferré, lugares donde nosotros vamos y luego ellos nos devuelven la visita. Siempre viene gente de todos lados y les encanta venir a Rojas, y ahora en el verano se corta un poco porque se llena el Centro Español”.

LA MILONGA DE LA PANDEMIA

“En octubre no tuvimos fecha y pasamos el festejo de los 20 años para noviembre, vino mucha gente, compartimos un brindis y la torta, y se bailó con gente de la zona. Pero la pandemia nos trató muy mal. Quizás para nosotros que no vivimos del tango no fue grave, pero la gente que sí vive de esto como los musicalizadores, los artistas y los bailarines, la pasaron muy feo. Hasta que por suerte en Colón comenzó la actividad en una glorieta al aire libre, que la organizó el profesor Aguirre, cuya esposa falleció y en honor a ella construyó ese lugar. Íbamos a bailar con barbijo y lo hacíamos sólo con nuestras parejas, pero en el mientras tanto fueron meses difíciles, incluso hubo mucha gente que no volvió a bailar o le costó volver”.

SIEMPRE UNA MILONGA

“Milongas hay por todos lados y siempre, por ejemplo el domingo 25 hubo una jornada especial en la glorieta de Colón, después el 7 en San Nicolás y así hay fechas todos los fines de semana. Uno concurre como si fuera a una fiesta o un cumpleaños, algunos comen algo y después empiezan a bailar, otros bailan desde que arranca la música, y son las 4 de la mañana y siguen. Después están aquellos más tranquilos que solo bailan algunos tangos, algunos a los cuales les gusta Di Sarli, otro D’Arienzo, a los nuevos les gusta más La Romántica Milonguera, y también hay varias orquestas de jóvenes que son buenísimas. Precisamente hay mucha gente joven que se acerca, quizás no tanto en Rojas, pero en Buenos Aires y Rosario tienen un gran movimiento, y Colón también porque tiene varios profesores y hay un líder que convoca, en tanto en Chacabuco hay mucho movimiento con el tango pero no son tan milongueros. Las movidas que hacíamos hace algunos años eran de las buenas, con más de 300 personas, ojalá podamos volver a esas épocas porque son momentos divinos los que pasamos”.

ACÉRQUESE A MILONGUEAR

“Para conocer de nuestros movimientos y lo que sucede en la zona hay una página en Facebook que se llama Milonga de Rojas donde publicamos no solo nuestras milongas sino todas las milongas de la zona, además de las clases de los diferentes profesores. También hay otra página que es de Chacabuco que marca toda la actividad que hay en el noroeste. Generalmente el tema de las milongas es accesible, pero hay otras que son digamos más convocantes donde dan premios, viene gente de Buenos Aires y se cobra la entrada, es a otro nivel. En estos momentos está trabajando con nosotros Lidia Daletto, Fernando Mena, mi marido, Lalo Solmi con su señora Mercedes Cantenys y su pequeño hijo que los acompaña, también María Inés, la mamá de Mercedes que por ahora dejó un tiempo, y también nos acompañó mucho alguien a quien recordamos muy especialmente que se nos fue hace poco, José Luis Secreto, que fue parte del grupo iniciador, siempre muy dispuesto a colaborar y además un apasionado del tango”.

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