En medio de la polémica por la renuncia de Marco Lavagna al Instituto Nacional de Estadística y Censos, crece la desconfianza sobre los índices de inflación que publica el Gobierno. Tal es así que hasta los propios aliados del oficialismo pidieron cuidar la credibilidad del INDEC.
En las últimas horas, el PRO se metió en la discusión y le reclamó a la administración libertaria preservar la confiabilidad del organismo y sus mediciones.
Todo se desató porque Marco Lavagna planeaba implementar un nuevo mecanismo de medición del Índice de Precios al Consumidor, más ajustado a la realidad. Sucede que el INDEC actualmente mide la inflación utilizando datos de la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos del Hogar (ENGHo) correspondiente a 2004/05.
Esa decisión provoca un desfasaje de casi 40 puntos en el número de inflación de la era Milei. Por ese motivo, Lavagna iba a modificar la ecuación y utilizar la ENGHo de 2017/18. El cambio contribuirá a trabajar con una versión más actualizada del consumo de las familias y arrojaría un porcentaje inflacionario más realista.
Según un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la distancia entre el IPC “antiguo” (basado en los datos de 2004) y el “actualizado” es sustancial. Entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025, la inflación del INDEC fue del 249,5%, mientras que la “real” sería del 288,2%.
La actualización del mecanismo de medición del IPC no sería nada favorable entonces para el relato del Gobierno libertario, que exigió la renuncia de Marco Lavagna y frenó la implementación de la nueva ecuación bajo el eufemismo de “una diferencia de criterios”.
Más tarde, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, admitiría que el desplazamiento de Lavagna tenía un solo objetivo: que la inflación no dé más alta. El titular del Palacio de Hacienda reconoció que el organismo seguirá utilizando el método anterior (con datos de 2004). “Vamos a mantenerlo hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”, afirmó en una entrevista.
Frente a esta maniobra, las críticas no tardaron en llegar y los cuestionamientos no se limitaron a la oposición. Por el contrario, los aliados también expresaron su desconfianza.
Tras el desplazamiento de Lavagna, la legisladora porteña cercana a Jorge Macri, Laura Alonso, resaltó que el fortalecimiento del INDEC «es esencial para la confianza pública y privada”.
“El país sufrió infinitas consecuencias negativas (que aún seguimos pagando) en la época oscura del kirchnerismo. Confío en que se seguirá cuidando lo que se comenzó a reconstruir en 2016”, completó a modo de advertencia. Diagonales




