“Es algo hermoso desde lo artístico, pero también como en lo personal

El cantante, bailarín y teatrista rojense viene en los últimos días viene sumando felicitaciones en las redes sociales por su incorporación a la reposición de “Calígula”, la celebérrima comedia musical de Pepito Cibrián Campoy y Ángel Mahler

 

“Vi una publicación en el Instagram oficial de Pepito Cibrián pidiendo videos para audiciones y fui quedando seleccionado, en tanto los contactos presenciales comenzaron hace un mes, cuando me tocó viajar a Capital Federal”. Así de sencillo cuenta el cantante, bailarín y teatrista rojense Iván Asborno, quien en los últimos días viene sumando felicitaciones en las redes sociales por su incorporación a la reposición de “Calígula”, la celebérrima comedia musical de Pepito Cibrián Campoy y Ángel Mahler.

“Es algo muy gratificante en lo personal, todavía no caigo. Es algo hermoso lo que me está pasando desde el lado artístico, pero también como persona, después de tanto tiempo de trabajo, de estudios. Además es un dato sumamente significativo para incluir en mi currículum, no es un hecho menor, aunque aclaro que todavía estamos en instancias de pruebas, se va viendo quién puede ser para qué, y todavía no comenzaron los ensayos fuertes porque realmente no hay fecha de estreno ni teatro. Esto todavía es una incertidumbre por parte de la producción”, comenta Iván en El Nuevo en Radio.

-¿Y cómo trabajás en esta etapa de la producción?¿Estás en Buenos Aires o viajás?

-Voy y vengo constantemente y eso es bastante agotador, porque por ahora los ensayos, o marcaciones, o pruebas para la obra son los martes y los viernes, así que por ahora, hasta que se decidan bien las fechas y el teatro, los encuentros son dos veces a la semana, y de cinco horas.

-¿Conocías “Calígula”?

-La puesta la vi en el 2011, cuando fue la última vez que la repusieron y es muy buena, me gustó muchísimo. Fue en el teatro Konex. O sea que de a poco la fui conociendo, quizás no en detalles ni en texto, ni sabiendo las canciones, pero ví varias obras de Cibrián, por lo cual tenía un cierto conocimiento y tengo muchos amigos que trabajaron con él, por eso es que sé como trabaja, sé sus modos y demás.

-En esta etapa, ¿ya trabajás directamente con Cibrián?

-Estoy trabajando directamente con Cibrián porque siempre está presente en los ensayos, diciendo, marcando: es un director sumamente exigente, esa es la palabra que lo define. Tenés que saberte todo a la perfección. Es una persona de mucho trayecto en este ámbito y entonces impone un respeto. De hecho, con su sola presencia te mete presión (risas)… Pero me gusta este nivel de exigencia porque soy muy hijo del rigor (risas). Funciono de esa manera, o sea que me siento cómodo en lo que estoy haciendo.

 

DANZA, TEATRO Y MÚSICA

“La danza aparece en mi vida en el 2003, cuando tenía 17 años y mi mamá iba a clases con Marisol Benítez. Fue en un momento en el que armó un grupo coreográfico mixto y mi mamá me preguntó si me quería sumar, y arranqué. Luego, lo que fue canto, apareció con la Agrupación Coral de Rojas, donde una amiga iba, y me gustó. Siempre veía los coros de Adultos y Jóvenes realizando viajes, y mi idea era justamente hacer viajes. Quizás no me gustaba tanto la parte del canto, pero en definitiva así fue como arranqué en la ACR. Y pasó que viajé poco y nada porque al tiempo me fui a Capital, donde comencé con la parte de teatro. En Capital empecé a estudiar fuerte, trabajaba part-time hasta el mediodía y después tomaba todo tipo de clases a la tarde; de hecho, he llegado a tomar cuatro o cinco clases de danza, más canto, más teatro, todo a la vez, y terminó siendo lo más fuerte la danza porque era todos los días. No iba a un lugar específico, sino que pasé por todos lados. Creo que el no encasillarse es lo mejor, porque de todo se aprende. Pero más allá del recorrido en el estudio siempre uno tiene sus maestros, tanto de teatro como de canto y danza, aquellos que fueron los puntales; pero lo mejor es pisar en todos lados, porque uno aprende de todos, no solo de los docentes, sino también de los compañeros”.

 

ARTE Y REINVENCIÓN

“No sé si se me pasaba por la cabeza unir esos tres ámbitos, medio que se fue dando a medida que fuí haciendo. Incluso en determinadas épocas pesó más una cosa que otra, porque al principio estuve en una compañía de danzas y estaba más involucrado en la danza, y luego pesó más el teatro… Creo que uno se va reinventando constantemente, es raro quedarse en un solo lugar. Este proceso me ha llevado a participar en montones de puestas y de obras, los que también pasa por la inquietud de uno, porque nunca me enseñaron producción, ni tampoco dirección; nunca me enseñaron ciertas cosas que yo hice de lanzado, por prueba y error, ya que hay un montón de cuestiones que vas aprendiendo a medida que vas haciendo. Creo que va por ese lado. De hecho considero que en toda profesión se aprende mucho en el hacer. Mientras tanto hay herramientas que vas aprendiendo, pero aunque las tengas, si no hacés nada, no avanzás nunca. Llega un punto donde trato de involucrarme en cuestiones que me entusiasman, que hago porque me gustan; pero puede pasar que durante el proceso uno va viendo que no resulta, que no te atrapa y a veces lo mejor es dar un paso al costado porque uno no va a dar el cien por ciento de sí mismo, aunque no me ha pasado en mi carrera de tener que dar ese paso al costado, de decir hasta acá llegué. Sí he tenido tiempos en los cuales quise descansar un poco, pero siempre teniendo en cuenta que mi ingreso económico no viene justamente del lado artístico. De hecho lo relaciono siempre con ese chiste que te hacen cuando te preguntan de qué vas a vivir si estudiás esto, o porque no hacés una carrera en serio. Son esas frases armadas porque el ser humano siempre relaciona trabajo con dinero. Pero por años trabajamos en el TAFS y nunca cobramos un peso, con la Compañía de Arte en Movimiento hicimos muchísimas obras y nunca nos llevamos un peso al bolsillo, y nadie puede decir que no trabajamos porque hemos llevado adelante muchísimas puestas en escena. Por eso considero que pasa por ahí el trabajo: por las ganas de hacer. Lo importante es tener ganas y no bajar los brazos”.

 

ROJAS Y EL ARTE

“En Rojas hay muchísima cultura y muchísimo arte, tanto teatro, como danzas, música, está el Conservatorio, también hay muchos chicos que hacen música, pero a veces lo que veo es que faltan espacios, o quizás, lo que decía antes de tener ganas y poder llevar a cabo algo, de no bajar los brazos ante la primera piedra en el camino. En ese aspecto creo que hay que movilizar y saber movilizar a las masas para poder hacer y mostrar, y no quedarse en decir lo muestro y ya está. Creo que falta eso de enseñar a la gente de las cosas que uno tiene o que uno hace, porque con el CAM podíamos hacer obras y ponerlas en un escenario, pero no me tengo que quedar solamente con eso, sino que tengo que ir a buscar a la gente, porque generalmente la gente no está acostumbrada a ver, a escuchar, y no quiere decir que va por el lado de si le gusta o no, sino que va por el lado de una movilidad de uno mismo, de ir a vender esa entrada. Muchas veces pasa que quiero hacer algo, que tengo una banda, toco en tal lado y después que vayan a verme, y capaz que van dos personas. Por esto es que digo que hay que moverse, buscar a los espectadores. Así nos movimos con CAM: teníamos que salir a buscar a la gente porque nadie nos conocía, y por ese lado era, hasta que llegamos a un punto donde éramos un producto y no hacía falta ir a buscar a la gente, que ya venía sola, y eso pasó en una de las últimas obras, donde no hizo falta ni salir a vender las entradas. Por eso estoy seguro de que hay que ir a buscar público y espacio, y no por espacio físico, porque espacios físicos hay un montón en Rojas, incluso la misma calle es un espacio si querés hacer arte: hay que ir adaptándose un poco a la movida nueva porque no podemos quedarnos, hoy en día es todo más dinámico, hoy con Tik Tok o Instagram scrolleamos constantemente, por lo cual son variantes a tener en cuenta ya que resulta en estos tiempos tener dos horas a una persona mirando. Incluso me pasa a mí mismo de sentarme a ver una película y a los 15 minutos agarrar el celular. Entonces hay que empezar a atrapar desde otro lado, desde otros espacios”.

 

“CALÍGULA”

Drama musical inspirado en la vida delemperador romano, con libro, letra, puesta en escena y dirección general de Pepe Cibrián Campoy, y música original y orquestación de Ángel Mahler. Fue, en su estreno, un mensaje contra los terribles años de la dictadura. Ahora, en su versión renovada, su temática sigue vigente, ya que aborda con audacia y crudeza el delirio que produce el poder, la soberbia, la corrupción, la ambición, la perversión, el despotismo, la traición y la muerte. No en vano el texto central de la obra es “Pobre pueblo, qué ingenuo, todo vuelve a empezar”.

“Calígula, el musical”, es una tragedia musical argentina inspirada en la vida del emperador romano de la dinastía Julio-Claudia y se presentó durante cuatro temporadas. Se estrenó en 1983 en Buenos Aires, luego de la dictadura 1976-1983, haciendo parangón entre la crueldad del emperador romano y el terrorismo de estado en Argentina, que acabó con treinta mil desaparecidos. Contó con un escaso elenco de nueve personas. En 2002 volvió a presentarse en Buenos Aires, en el teatro Del Globo, con nueva adaptación musical de Ángel Mahler y un elenco de cuarenta personas y orquesta en vivo. El mensaje de la obra fue revalorizado y adaptado a la crisis de diciembre de 2001 denominada Argentinazo.

José Cibrián (nacido en La Habana, Cuba, el 13 de mayo de 1948), conocido como Pepe Cibrián Campoy, es un director teatral, autor, dramaturgo y actor argentino. Se le considera uno de los mayores creadores y el más importante representante del teatro musical argentino.

Su primera obra fue “¡Mundo pobre, querido!” (1970), que fue estrenada en el Teatro La Oda, en Mar del Plata. En 1978 estrenó en el teatro Embassy una de sus obras más conocidas y exitosas, “Aquí no podemos hacerlo”, con música de Luis María Serra. En 1983 comienza su asociación artística con Martín Bianchedi y Ángel Mahler, con el musical “Calígula”. A partir de allí estrenarían juntos los musicales “George Sand” (1984), “Mágico burdel” (1985), “Los Borgia” (1986), “Divas” (1987), “Y al final… otra vez” (1989), “Cleopatra” (1990) y “Los de la legua” (1990). Junto a Mahler estrena su mayor éxito en 1991, “Drácula, el musical”, el cual les valdría varios premios a ambos (ACE, Estrella de Mar, Prensario, Hugo, etc.) y que sería visto por más de medio millón de personas tanto en el país como en Brasil, Chile y España.

En 2011 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

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