SOCIEDAD

El gran evento de la ciudad y una escenografía espantosa

Desde este viernes hasta la jornada de mañana se estará llevando a cabo en nuestra ciudad la duodécima edición del Rojas Hot Rod, considerado el gran evento de la ciudad, donde el colorido de los autos antiguos y extravagantes se complementan con la mejor música y la más rica gastronomía, convocando todos los años a miles y miles de personas que disfrutan de jornadas que disfrutan de un espectáculo que ha ganado en relevancia con el paso del tiempo.

El Rojas Hot Rod es un evento planteado para desarrollarse al aire libre, para que el público que se acerca de nuestra ciudad y el que viene de diferentes puntos del país no solamente pueda disfrutar del show de los autos y las bandas en vivo, sino para que también exista un contacto cercano con lo más lindo de nuestra naturaleza, viendo de cerca las singularidades que ofrecen tanto la flora y la fauna que conviven con el Río Rojas.

Ese enorme colorido que ofrecen los autos, los grupos musicales, los juegos, los carritos de la gastronomía y los árboles sin dudas se están viendo opacados por otro escenario que presenta el Paseo de la Ribera desde hace ya algunos años.

Silos abandonados, chatarras viejas, objetos que evidentemente no tienen ninguna utilidad también han ganado el paisaje de un lugar extraordinario.

Un terreno ubicado prácticamente en el medio del predio, rodeado por un alambrado y con un cartel que indica propiedad privada a uno de los laterales también ha pasado a ser parte de la escenografía del predio y en este caso del gran evento de la ciudad, tal como se lo considera al Rojas Hot Rod.

Según se supo en su momento que se trata de un terreno que tiene su dueño y que hay poco campo de acción por parte del estado como para que el lugar sea intervenido, pero en el mientras tanto las chapas oxidadas siguen allí y dan una imagen espantosa tanto al predio en general como a uno de los principales accesos a la ciudad.

En algún momento será el tiempo de tomar cartas en el asunto, quizás por parte del Municipio, o bien por parte de quien se dice poseedor de la propiedad, de actuar en consecuencia y barrer con esos objetos cuya única utilidad evidentemente es empañar uno de los más lindos paisajes de la ciudad.

No somos nosotros como medio quienes debemos resolver esto, pero si entre las partes debe priorizar el sentido común sobre la razón.

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