La reconocida profesional especialista en temas de violencia familiar y violencia de género dio su mirada respecto a las alarmantes estadísticas de los femicidios en la Argentina, donde ocurre un caso cada 30 horas. Se refirió a las causas, los abordajes profesionales y los dispositivos que existen para la prevención.
El aberrante crimen de la niña Agostina Vega, ocurrido en la provincia de Córdoba en mayo de este año, y las alarmantes estadísticas de los femicidios en la Argentina, donde ocurre un caso cada 30 horas, fueron significativos disparadores para volver a convocar al diálogo a una de las profesionales de mayor experiencia en el país en el abordaje de estas temáticas.
Adriana González, Licenciada en Trabajo Social, Técnica Superior en Publicidad, Coach Ontológica, Coach Vocacional, con Posgrado en Salud Social y Comunitaria, tiene un vínculo directo con la organización Vivir sin Violencia de nuestra ciudad desde hace muchos años, siendo convocada en varias oportunidades para dar charlas y profundizar sobre un tema que marca una preocupación constante para la sociedad.
Los temas mencionados en el comienzo fueron el disparador para convocar al diálogo nuevamente a la Licenciada, quien dio su mirada sobre las causas de la violencia, los abordajes en el plano profesional y los dispositivos que existen en estos tiempos para prevenirla.
La Licenciada Adriana González reconoció que “la violencia va aumentando, y según mi mirada, ahora podemos encontrarnos con más dispositivos donde recurrir para aprender sobre violencia, pero a la vez estamos viendo que se recrudece la situación de los casos fatales, a los cuales no deberíamos llegar“.
“Como profesionales o las chicas de Vivir sin Violencia, o todas las organizaciones que hacen un trabajo silencioso, pero a la vez muy importante, estamos trabajando, y en este sentido hay un mensaje primordial que queremos llevar es que está relacionado firmemente al momento en que una persona debe saber que tiene que buscar ayuda“, sostuvo.
“Cuando una persona tiene temor de la actitud de otra es porque hay violencia, y en ese mismo instante no hay que dudar en pedir ayuda, y no minimicen el riesgo, ni los que están alrededor ni los que la sufren“, apuntó.
“En estos tiempos estos temas hay que abordarlos de esa manera -consideró la Licenciada-, porque la violencia ha ido mutando, ya que hace más de veinte años, cuando comencé a ocuparme de este tema, estaba bien encasillada en lo que, por ejemplo, era un señor o una señora alcohólica, que pegaba cuando consumía”.
En este sentido agregó: “Esto pasaba con las drogas en menos escala, o quizás en matrimonios cuya manera de vincularse era violenta y de esa forma se sostenían en el tiempo, mientras que ahora hay muchísimos más aditamentos que hacen que los casos sean cada vez más fatales”.
Situaciones que no se pueden manejar
“Las mujeres o los hombres que padecen violencia piensan que van a poder manejar la situación, y lo que muchas veces me dicen en entrevistas es que lo saben manejar, pero la realidad es que la violencia se sabe como empieza, pero nunca como termina, porque un mínimo empujón puede terminar en una mala caída y la mala caída puede terminar en una muerte, esto hablando de un caso de los más simples”, explicó.
Describió al proceso de la violencia como “lento, progresivo, cotidiano e imperceptible, aunque parezcan términos conceptuales, es así, por eso sucede que muchas veces se va normalizando, porque quizás un día vino nervioso/a, porque estaba mal y así etc, etc“.
En este marco sostuvo que “sucede por otro lado que la salud mental no es una cuestión que en este momento esté bien tratada, de hecho alguien me dijo alguna vez que la enfermedad mental es la enfermedad que mejor se disimula, por eso hay que tener mucho cuidado cuando alguien pone como excusa que fueron los nervios“.
“Parece que lo físico, que es lo que se puede resolver con un tratamiento o un medicamento, está ahora como priorizado, y lo que pasa es que hace unos años cambió la ley de salud mental, y en ese sentido hay que saber que ningún adicto, o casi ningún adicto, puede determinar querer internarse por cuenta propia, porque los adictos lo que no tienen son normas, y la internación lo que implica es una norma“, manifestó.
La reconocida profesional, especialista en temas de violencia, apuntó que “estamos con opiniones que van y que vienen, con la palabra libertad que aparece en el medio, pero nos vamos metiendo en un berenjenal donde se le da poca importancia a la palabra de los profesionales de salud mental, que por otro lado tienen que estar abocados a tres o cuatro trabajos al mismo tiempo, y eso va llevando a que no se pueda abordar el tema en la forma específica con que se debe“.
Abordajes profundos y trabajo responsable
“En este sentido nosotros sabemos que para tratar la violencia necesitamos un marco, un marco social, un marco psicológico y/o psiquiátrico, y hasta a veces un marco legal, y si no nos paramos mínimamente en estos tres pilares de acuerdo a la necesidad, no podemos profundizar, siempre contemplando que el trabajo sea con responsabilidad“, manifestó.
La Licenciada Adriana González consideró que “es importante saber que ha mejorado muchísimo el tema de las medidas cautelares, de hecho cuando hay que excluir a una persona se lo excluye, pero hay que saber que si un dispositivo judicial excluye a un violento o violenta de la casa, y después no sigue el caso, las medidas cautelares, que suelen durar entre tres o seis meses, no alcanzan, por eso hay que ir a renovarlas“.
“Generalmente, durante esos tres meses, los violentos o violentas, tienen la posibilidad de reconciliarse, por lo que fuere, puede ser por los hijos, por dinero, o porque lo va a intentar nuevamente, y entonces las cautelares no se renuevan, y pasa el tiempo hasta que una nueva denuncia vuelve a caer“, añadió.
Respuestas de la justicia
Resaltó que “hay gente en los juzgados que trabaja muy bien y que tiene idea de como funciona esta patología social, y tiene en claro que la reincidencia a la violencia es como la fiebre a la gripe, es el síntoma“.
A la vez aclaró: “Así como hay gente que conoce el tema, hay otra gente a la cual le caen dos o tres denuncias y solo dicen “otra vez“, entonces minimizamos el riesgo y después pasan las cosas que pasan“.
“Por eso es que ahora nos estamos encontrando con que en estos casos tan fatales o determinantes hay gente que se escuda diciendo que tenía muchas denuncias, y es cierto que pueden existir tales denuncias, pero lo que no tenía era un tratamiento con marco, porque la mujer dentro de esta situación, pareciera que se deja convencer, o bien puede pasar que le dé vergüenza el hecho de haber elegido a una persona que golpea“, sostuvo.
La reconocida profesional señaló además que “hay una cuestión muy a tener en cuenta, que los violentos o violentas no tienen un cartel en la frente en la primera cita donde diga violento abstenerse, con lo cual no se puede saber per se como será esa persona después, incluso por más que alguien le haya dicho que la persona no le conviene“.
“En ese caso volvemos a lo que mencionamos antes, que cuando empiezan a tener miedo de la actitud de la otra persona, si es porque se pone nervioso porque no puede pagar la luz, porque llega nervioso de la calle por lo que fuere, por favor, empiecen a preguntar, vayan a los lugares que dan ayuda, y nadie tiene porque enterarse“, manifestó.
“Los que trabajamos en violencia sabemos los dispositivos que existen sin ningún tipo de difusión, por eso les pido que investiguen, o hasta pregunten en la inteligencia artificial si es necesario, porque siempre se puede llegar antes“, concluyó la especialista.




