Mediante un acto que se llevó a cabo en la mañana de ayer le fue impuesto el nombre del recordado directivo a la sala de reuniones de la cooperadora, iniciativa que nació del actual presidente Luis Campanella. Acompañaron familiares y el Intendente Román Bouvier.
Con un emotivo acto del cual participaron autoridades actuales de la comisión, familiares y representantes del ejecutivo municipal se reconoció en la mañana de ayer al recordado convecino Francisco Chino Vignali, fue con la imposición de su nombre a la sala de reuniones de la Cooperadora del Hospital “Saturnino E. Unzué“, lugar en el cual el homenajeado se supo desempeñar durante muchos años.
El acto de imposición del nombre de “Francisco Chino Vignali“ a la sala de reuniones de la Cooperadora del Hospital Municipal estuvo encabezado por el actual presidente de la comisión Luis Adelmar Campanella, justamente de quien surgió la iniciativa del reconocimiento.
Además participaron del acto los hijos de Francisco Vignali, en referencia a Mario Gustavo, María Alejandra y María de los Angeles, el Intendente Román Bouvier, el Director del Hospital Dr. Carlos Martínez, la Concejal María del Sol González y el Director de Prensa Damián Clavijo, además de integrantes de la comisión de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer y el Banco Credicoop.
Hugo Silveira, a cargo de la conducción del emotivo evento, recordó que la Cooperadora del Hospital Municipal fue fundada el 7 de septiembre del año 1958.
Sobre la historia de Francisco Vignali, una persona de fuertes vínculos con la comunidad y sus instituciones, el conductor contó que “fue hijo de inmigrantes italianos, nació el 25 de agosto de 1926 y curso los estudios primarios en la Escuela Nro. 1 y luego continuó su formación en las Escuelas Comerciales Cascardo“.
“Se casó con Irma María Llop y tuvieron tres hijos, Mario Gustavo, María Alejandra y María de los ángeles, que le regalaron nueve nietos“, expresó, añadiendo que “trabajó durante 25 años en el Sol de Buenos Aires, Compañía de Seguros, rechazó un traslado a un puesto jerárquico en la Capital Federal privilegiando la crianza de sus hijos y la atención a su papá, ya muy anciano.
“A partir de ese momento se multiplicó trabajando hasta el día de su fallecimiento, lo hizo como secretario rentado en la Cooperadora del Hospital, en la administración contable de una casa de ramos generales, en una oficina de seguros y como secretario del consejo de administración de un banco ya desaparecido“, continuó.
“Además se desempeñó en la Cooperadora de la Escuela 8, en la Asociación Italiana y hasta el último día de su vida en la Fundación Rojas, de la familia Almar, produciéndose su deceso el 10 de julio de 1999“, concluyó Silveira.




