“Quedamos muy pocos martilleros, una profesión que es muy especial“

Oriundo de Salto y al frente de una firma que trascendió las fronteras bonaerenses el responsable de Plana Remates nos invita a conocer por dentro un servicio muy particular, que sigue vigente mayormente a través de la compra y venta de artículos del mundo del agro. La historia y el presente.

 

Aquellos enormes afiches que habitualmente veíamos circular en las calles y aquellos enormes avisos publicitarios que salían en los medios de todo el país hoy miran a la distancia lo que ha sido el avance de la tecnología, y se ven representados por los nuevos flyers, donde centenares de maquinarias, herramientas y elementos de todo tipo le siguen dando vida a los tradicionales remates.

Para quienes los organizan, la oportunidad de obtener los mayores réditos en comisiones, para los vendedores una posibilidad única de dejar en el camino hasta quizás algún artículo que los llenaba de nostalgia, para los compradores la de hacerse de un producto que les sería imposible adquirirlo de otro modo, para otros seguramente un punto especial de encuentro, donde la adrenalina fluye al compás del conductor, generalmente el mismo martillero, un personaje capaz de estar horas y horas con un micrófono en la mano tratando de captar la atención de centenares de personas.

Ángel Daniel Plana es quien desde hace casi cincuenta años está abocado a este fantástico mundo del remate, con una trayectoria que lo llevó desde Salto a recorrer diferentes puntos del país, continuando el legado de su padres y guiando a sus propios hijos en una profesión que sigue vigente, que se hace oír en algún campo alejado de la gran ciudad.

 

Una firma que inició en los años ´40

 

“Soy continuador de la firma que en su momento iniciara allá por los años ´40 mi padre, don Ángel, y volvimos junto a él a la actividad en el año 1978, así que hace 40 años que estoy transitando esta profesión“, recordó Ángel Plana en un entretenido diálogo con Radio Rojas.

El conocido martillero se traslada en el tiempo para contar de aquellos primeros tiempos: “Las distintas políticas que van surgiendo en el país y en el mundo van generando diferentes transformaciones, y justamente en los años que gobernó Juan Domingo Perón, con aquella argentina industrial, mucha gente dejaba las chacras, vendía todo y se radicaba en lo que hoy se hoy se conoce como conurbano bonaerense para estar cerca de las fábricas“.

“En la zona del interior los remates se conocían como liquidaciones rurales, y hubo por estos lados grandes rematadores, como el caso de los Litardo Hnos., que tuve la oportunidad de hacer un par de remate con uno de sus hijos, también otra que era Organización Martillera Fernando Rizzo, de Arrecifes, que hizo varios en la provincia de Buenos Aires, también en Pergamino estaba Juan Gallo“, continuó.

 

“Martilleros quedamos muy pocos“

 

El rematador oriundo de Salto aclaró que nuestra profesión es Martillero y Corredor Público, aunque la mayoría de las nuevas generaciones se inclinaron para las operaciones inmobiliarias, o sea que martilleros quedamos muy pocos, porque la considero como una profesión muy especial, y quien se dedica también tiene que ser alguien especial“.

“El remate en líneas generales es una venta pública que se hace con total transparencia porque todo el mundo se entera, y a la vez es una profesión a la cual no se inclinan las nuevas generaciones“, explicó.

“La consideró como una profesión especial porque hay que sentir como propio cada vez que requiere de tus servicios para ofrecer lo que quiere poner a la venta, y ese sentido un además se encarga de asesor tanto al vendedor como al comprador, porque quienes adquieren un determinado elemento se van repitiendo en los remates y también forman parte de la clientela, con lo cual uno siempre tiene que hacer las cosas bien para que ninguna de las partes se sienta perjudicada“, continuó.

 

La importancia de la publicidad

 

El martillero subrayó que “es importante que el rematador publique con tiempo cada vez que arma una venta, cuestión que ha cambiado por los avances de la tecnología, ya que antes lo hacíamos a través de los boletines, que lo repartíamos por todos lados, incluso en los medios nacionales, mientras que hoy todo es a través de las redes sociales“.

“Por otro lado ese cambio de era también llegó al campo, donde desaparecieron aquellos medianos y pequeños productores y todo se inclina más hacia lo macro, están los grandes grupos que siembran grandes cantidades de hectáreas o los que brindan servicios, y en ambos casos viven actualizando su parque de maquinarias en base a los avances que se van dando“, sostuvo.

En este orden consideró que “la siembra directa también representó un cambio muy grande, cuestiones que se van sumando a la menor cantidad de gente que trabaja en el campo, de hecho ya hay tractores con piloto automático, monitores de siembra, y todo esto va generando que los valores de las maquinarias sufran una depresión. Hoy tenemos el ingreso de maquinaria de china, por ejemplo los tractores, que tienen un costo inferior a los que se fabrican en el país, lo cual provoca una caída del usado“.

 

Artículos de todo tipo

 

Volviendo a los recuerdos Ángel Plana dijo que tuvo “el honor de haber liquidado los últimos almacenes de ramos generales que ha habido en la zona, y eran mega remates porque la cantidad de materiales que había era gigante, y recuerdo que el último fue hace más de veinte años en General Rodríguez, de la firma Simone, un evento que se hizo en cuatro fines de semana diferentes“.

«También he rematado artículos de lencería de todo, ropa, automotores, artículos de todo tipo, mientras que en la actualidad por una cuestión de costos hay remates que no se pueden hacer, porque es más caro el costo de publicidad y de organización que lo se cobra en comisión, por eso pasa que se dejan de lado o se trata de juntar varios elementos para que rinda en lo económico“, agregó.

“Hasta hace cuatro años tuvimos la sociedad Plana-Nápoli, consignataria de hacienda, donde hacíamos todos los meses remates mixtos en La Rural, con vacunos, cerdos, lanares, yeguarizos aves de corral, una actividad que finalmente la dejamos porque nos perjudicaba la distancia, ya que se administraba desde Salto y no podíamos manejar correctamente todo el negocio de esa manera“, manifestó con cierta congoja.

Sostuvo además que «también hay que contemplar que en los remates no está solo la figura del martillero, sino que hay un montón de gente que vive, y al momento de los costos hay que tener en cuenta todos esos aspectos“.

«Nosotros cumplimos las dos funciones, porque tenemos el departamento inmobiliario que está a cargo de mis hijos, que están a cargo de la parte de la venta y administración de alquileres, y en mi caso junto a mi señora estamos abocados a lo que son los remates, en el caso de ella en la parte administrativa. Es una empresa familiar que por suerte ha subsistido a los diferentes cambios económicos del país y hace 48 años que defendemos esta hermosa profesión con mucho orgullo“, finalizó el conocido rematador, todo un símbolo del mercado de la compra y venta de antigüedades en el país.

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