El psicólogo y bombero, que hace más de treinta años trabaja en situaciones de estrés, de caos, y en la intervención con víctimas directas e indirectas, supo desempeñarse en la ayuda a las víctimas del temporal de Bahía Blanca y en la contención de los argentinos repatriados tas el ataque terrorista a Israel.
Durante lo que fue el desastre ocurrido en el temporal que azotó la ciudad de Bahía Blanca el año pasado hubo un nombre que trascendió en los medios nacionales por sus constantes intervenciones en la ayuda a las personas y las familias damnificadas, aplicando todos los conocimientos adquiridos durante su trayectoria como bombero, y lo que fue acumulando en su rol de psicólogo, dos profesiones que suelen ir de la mano durante las intervenciones donde aparecen personas con riesgo de peligro.
El nombre en cuestión es el de Diego Núñez, especialista en Psicología en la Emergencia, una especialidad, que según el mismo describe “abarca distintas miradas y diferentes tipos de técnicas, sobre todo de innovativa internacional para la intervención en situaciones de alta tensión, desastre, emergencias, junto a diferentes tipos de víctimas y mayormente a lo que es el cuidado del personal que interviene en las mismas“.
“Esto tiene que ver con aspectos críticos de post trauma, en referencia a tratamientos posteriores a este tipo de sucesos, donde estaríamos hablando de cuestiones clínicas que también son muy específicas, porque siempre remarcamos que en este tipo de casos deben intervenir especialistas“, continuó el Licenciado, explicando más sobre su profesión.
“Este campo es muy amplio y abarca no solamente situaciones de emergencias o desastres como por ejemplo lo que se está viviendo en Medio Oriente con la guerra, que es justamente una situación en la cual intervenimos, y lo hacemos también en desastres naturales“, apuntó.
Situaciones de alta tensión en la vida diaria
El Licenciado Núñez apuntó además que “también intervenimos en situaciones de alta tensión de la vida diaria, teniendo en cuenta que hoy en día como sociedad como esos niveles de alta tensión, que van directamente relacionados con cuestiones de estrés, van impactando en lo individual y lo comunitario. En estos casos nos ocupamos de brindar técnicas específicas o tratamientos muy puntuales para paliar este tipo de situaciones“.
“En el caso de lo que es un conflicto bélico, como especialista, formamos a personal del campo militar o personal que trabaja con terrorismo, porque son situaciones de mucha tensión en lo que es el auto cuidado propio del personal, la prevención, que forma parte del cuarto, y dentro de eso, el tipo de entrenamiento que deben obtener para luego desplegar sus técnicas, teniendo en cuenta que se interviene en situaciones de dinámicas no lineales, que son situaciones que conocemos sobre lo que está sucediendo, sabemos que tenemos que hacer en ese momento, cual es el impacto, pero desconocemos como puede ir desarrollándose, incluso cual sería el final, por lo tanto también desconocemos cuales serían las técnicas a aplicar en esos momentos decisivos“, explicó.
En emergencias y desastres
Añadió en este punto que “esto también se traslada al ámbito de las emergencias y desastres, por ejemplo en lo que es el auto cuidado, a nivel social y comunitario, hay que tomar como referencia que una persona debe descansar ocho horas por día para estar a su cien por cien o lo más cercano a eso al otro día“,
El Lic. Diego Núñez habló del descanso como forma de prevenir situaciones cotidianas que modifiquen nuestras conductas: “Solamente durmiendo una hora menos se está a un 70, 75% de las posibilidades reales y concretas emocionales y conductuales, y justamente si hoy en día se le pregunta a una persona cuantas horas duerme, el promedio dice 6, 5 y quizás menos, o sea que hoy en día, a nivel comunitario estamos a un 50 o 55% de nuestra posibilidades conductuales y emocionales“.
La intolerancia y el comportamiento social
“En esto tenemos un reflejo social y vivo de nuestro comportamiento social propio de estos tiempos, que tiene que ver con la intolerancia, la intolerancia que se transforma en situaciones estresantes ante ciertas cuestiones de la vida, con lo cual a la vez se van generando los altos niveles de tensión”, señaló.
“Esto, trasladado a un conflicto bélico, a la intervención en un desastre, etc, nos da un quantum muy elevado sobre lo que transita esa persona y sobre como debe estar preparada esa persona, hablando puntualmente de operadores, interventores, todo el personal en general que interviene en cada situación“, consideró.
“Para el cerebro, la situación, ya sea real o pensada, le causa el mismo impacto, el cerebro no distingue eso, por lo tanto, si hoy estamos en un día de mucho sol, pero tenemos para mañana que una tormenta pueda inundar la zona, si es que hubo una experiencia anterior y se empieza a pensar a partir de ese recuerdo, el impacto a nivel de tensión que eso generará en el cerebro es el mismo que se puede generar en el hecho real cuando lo estamos vivenciando“, manifestó.
Agregó en este marco que “en esto surge la importancia de la prevención, cuya enseñanza en lo ideal sería que sea a nivel comunitario, por medio de técnicas que son innovativas y que pueden aplicarlas personas que no sean profesionales de la salud mental o de la salud porque son preventivas, de allí que están los primeros auxilios psicológicos para la salud emocional“.
“La persona formada y preparada en esas primeras intervenciones preventivas las puede aplicar para que comience de alguna manera a disminuir y acompañar lo que emocionalmente está sucediendo a gran escala“, indicó.
Intervención en Bahía Blanca
Núñez recordó su intervención en el temporal de Bahía Blanca: “En nuestro país tenemos muchísimas experiencias, de hecho me tocó intervenir en la inundación en Bahía Blanca, donde estuve a cargo de lo que fue la salud mental en el acompañamiento de las familias, del personal interviniente, también lo aplicamos cuando hicimos la repatriación de los argentinos que volvieron de Israel tras el ataque terrorista en la Franja de Gaza“.
“Esto es aplicable a muchas instancias, incluso también en lo que es hoy en día la prevención de intentos de suicidios, que es lo que nos estamos encontrando con frecuencia por la realidad nos muestran los medios de comunicaciones, y que nos pone en alerta a los especialistas y a las instituciones para que se empiecen a tomar cartas en el asunto“, consideró.
Por otro lado, sostuvo que “hay que estar muy atentos a lo que son las nuevas tecnologías, el uso de las redes sociales, la inteligencia artificial, los juegos, que tanto afectan a adolescentes, a niños y también a personas adultas, y es importante en todos nuestros ámbitos comunitarios tener toda la información relevante sobre prevención, además tener muy en cuenta que ante la posibilidad de cualquiera de nosotros de distinguir algo que nos llame la atención respecto a sus cambios de conductas, acercarse inmediatamente a esa persona, no dejarla sola, brindarle contención“.
“Rápidamente hay que contactar a todos los medios institucionales que tienen y cuentan con los recursos para dar respuestas, como el caso de centros de salud, hospitales, todo ámbito relacionado a la salud integral y a la salud mental, incluso también al 911“, continuó, refiriéndose a la injerencia de la tecnología en el comportamiento de las personas.
En este marco indicó que “en internet también van a encontrar diferentes teléfonos que están 24 por 7 abiertos a nivel municipal, provincial y nacional, para que puedan brindar acompañamiento, orientación y asesoramiento a las personas en estas situaciones, no solamente a quienes lo necesitan sino también a sus familias y las personas que intervienen para acompañarla“.
“Esto no es algo que está pasando solamente en nuestro país, es algo que pasa a nivel mundial, de hecho los responsables de las grandes multinacionales que se dedican a estas temáticas están muy cuestionados, de hecho hay juicios en proceso por lo que está generando en el plano de la salud mental“, completó el especialista.




