“Veo mucha gente que lo siente al teatro, por eso salen productos maravillosos”

De una trayectoria inmensa como actriz, consagrada como un ícono de la cultura rojense, sigue aportando su talento y conocimiento en cuanta obra la convoca. Visitó los estudios de Radio Rojas tras el homenaje que recibió por parte del Grupo Trillo 77, fue para encontrarse con su propia historia y resaltar las variadas propuestas de estos tiempos.

Con su nombre en lo más alto, apareciendo en una placa ubicada en el hall central del nuevo espacio, el Grupo Trillo 77 decidió rendirle homenaje a una persona que es sinónimo de teatro en la ciudad, sin dudas un ícono de nuestra cultura, brillando aún en los escenarios y aportando permanentemente su mirada en la variada cartelera que las tablas nos están ofreciendo en estos tiempos.

Los estudios de Radio Rojas tuvieron el placer de recibir a Marta Seta, sinónimo del teatro rojense, quien se abrió a una charla extraordinaria, donde habló de las sensaciones por el homenaje, repasó su historia y resaltó las propuestas que semana a semana ofrecen los distintos grupos locales.

“Estaba al tanto de todo lo que se había hecho en la casa, pero nadie me había dicho nada sobre la placa, ni me imaginaba, así que al momento en que me llamaron fue toda una sorpresa, y fue un reconocimiento que me llegó al alma, algo muy emocionante“, dijo Marta, sobre el reconocimiento de la gente de Trillo en su nuevo lugar.

“En el teatro arranqué en el año ´61 -recordó-, recién cuando terminé la secundaria, porque antes mi mamá no me dejaba, mientras tanto si había empezado mi hermana Negrucha y yo la acompañaba, así que después mi papá nos acompañaba a la escuela que en ese momento era provincial y se daba en la Casa de la Cultura“.

“Era algo que me gustaba, o nos gustaba junto con mi hermana, porque antes se escuchaban las novelas por la radio, así que al momento en que venían a Rojas o la zona nos íbamos con nuestros padres, a todos nos gustaba, pero mi mamá nunca fue a ver una obra nuestra, y eso que le sacábamos todo lo que había en casa, todo lo contrario a mi papá, que nos seguía hasta cuando nos íbamos de gira“, confesó.

Para la actriz “cuando uno entra en este mundo no sale más, en mi caso fui fundadora del coro, y en el año ´59 se hizo en el TAFS un homenaje a Mariano Moreno, donde Tuto Rodríguez armó la parte actoral, en lo que fue el debut del coro en ese escenario. Hacía las dos cosas hasta que en momento me pidieron que me decidiera por uno u otro, y me quedé con el teatro“.

“La primera obra que hice fue “La Biunda”, con la cual se estrenó en el edificio en el ´72, de ahí en más no me despegué de ese lugar, un lugar que es del pueblo, que claramente siempre está administrado por una comisión, pero es un espacio de Rojas, donde todo el mundo colaboró para que se hiciera“, comentó, agregando que “Pozzi, Bernal, Barbieri, Víctor Hassan, toda gente que trabajó muchísimo para el teatro, y así un montón de personas, que permitieron tener este edificio que es extraordinario, que es el único que hay dentro de la provincia a disposición del teatro independiente“.

“Antes se daba una obra durante dos o tres meses, todos los fines de semana, pero después quizás por un tiempo no había otra, distinto ahora donde nos encontramos con una actividad contínua, con varios grupos que se han formado en lo teatral, en lo musical, y todos quieren estar en el teatro, incluso en otros espacios como La Minga, que también es fantástico“, sostuvo.

Marta Seta levanta siempre la bandera del TAFS: “Con mi hermana, Mario Gazo, Eduardo Forese hemos estado en un montón de lugares, pero como en el TAFS ninguno, hasta que pasó que lo echaron a Eduardo y nos fuimos todos, así que llegamos al salón de los municipales, donde le hicimos el piso de baldosa”.

La reconocida actriz se refirió a la actividad teatral en tiempos de dictadura: “En la época de la represión pasamos las mil y una, nos escribían las paredes, aparecíamos escrachados con fotos en nuestras casas, y con fotos que nos tomaba gente que estaba también en el mismo teatro, o sea que dentro de la gente que nos apoyaba también estaban los que pensaban distinto“.

“En mi casa jamás tuve miedo ni rompí un libro, pero si recuerdo que les ha pasado a Charol, a Macoco, y recuerdo una noche que había ido a dormir a la casa de mi hermana miramos por la ventana y vimos las paredes del teatro todas escritas con rojo, amenazándonos, así que las dos nos cruzamos con un balde, no teníamos conciencia del peligro, porque seguro que el que lo escribió andaba por ahí, fue a la madrugada, lloviendo“, manifestó.

La actriz recordó una de las obras más relevantes en la historia del TAFS: “En “Juan Palmieri” era la mamá del montonero y como toda madre apoyaba a mi hijo, y no solo eso, sino por apoyar todo lo que estaban defendiendo, en contra de la represión, fue una obra que quedó en el recuerdo porque dejó su huella, incluso en Junín nos tenían como en la mira, pero nadie nunca nos prohibió que se hiciera, aunque si sabíamos que dentro de la provincia éramos la oveja negra“.

“Cuando veo espectáculos que van más por el lado de lo chavacano me duele -considreró-, porque el teatro puede decir tanto, puede transmitir tanto, y enseñar, y hacer pensar a la gente en lo que sucedió, en lo que está sucediendo y en lo que puede pasar el día de mañana. Es hermoso meterte en un texto, entrar a analizar y ver lo que le está pasando a ese personaje, y después mirarle la cara a la gente, es una sensación muy linda que entra en el corazón“.

Marta y su relación con el público: “Hay actores que quizás le da miedo mirar al público, pero a mi me encanta, ver las miradas, por eso es que siempre tengo ganas, capaz que tengo menos memoria (risas), así que en lo que puedo ayudo, colaboro, con Diego y la Guti que dirigen siempre estamos en conversaciones, lo mismo ahora cuando Ezequiel me invitó a ver el ensayo de “Se despide el campeón“, y si me piden alguna opinión también la doy, no como crítica, sino por el hecho de ayudar y que cada uno mejore, siempre que sea de esa forma me encanta“.

En el teatro hay que hacer de todo: “Recuerdo una anécdota donde en una obra infantil que estaba haciendo Lila Cohen se cortó la luz, y no sabíamos cual era el problema, hasta que vi que dos cables atrás del escenario se habían desconectado, y terminé agachada teniéndolos hasta que terminó la función, es de eso que se trata también el teatro de involucrarse en todo, todas las personas deben saber que hay detrás de una puesta, que esto no pasa solamente por expresar un texto“.

“Antes quizás si había otros tiempos para los ensayos, las reuniones, más allá que siempre se ensayó de noche, antes terminábamos y nos íbamos a comer a lo Doña María, en Avenida Larrea, llegábamos a las 2 de la mañana y seguíamos con la charla“, manifestó.

“Es un poco lo que se busca en esta nueva casa que tiene Trillo 77, donde pretendemos que sea el lugar de encuentro, donde podemos compartir cosas entre nosotros y dar lugar a que la gente vaya y comparta cosas con nosotros, de hecho pensamos en recibir artistas, exposiciones, que vengan músicos, bailarines, eso es lo que queremos para este espacio“, sostuvo.

Nuevos proyectos: “Dentro del teatro hice de todo tipo de personajes, y ahora me gustaría hacer algo que me quedó pendiente, y es justamente relacionado a la inteligencia artificial, a las nuevas tecnologías, así que estamos buscando un texto, sería lo que me falta, porque después hice drama, grotesco, cómico, infantil, también me toco dirigir, por supuesto ser dirigida por gente de un gran calibre“.

Destacó que “está bárbaro esto de que el teatro se vaya acercando a los barrios, de hecho en una oportunidad me tocó dar clases en la Secundaria 3 y los estudiantes casi no sabían de lo que era el teatro, no conocían el TAFS ni el Centro Cultural, algo que ahora justamente se está logrando con las clases que da Diego en Santa Rita, las escuelas que también están llevando a los chicos al teatro, porque si a los jóvenes no se les cuenta o no se los incentiva quizás nunca llegan a enterarse, de hecho cuando fuimos a la Secundaria 5 los chicos no sabían nada de lo que les contamos, de lo que pasamos en el teatro, y sé que continuaron con el proyecto, lo cual me parece fantástico”.

El recuerdo permanente de Charol Araldi: “Al Negro todavía lo veo en el teatro, puedo garantizar que el zorro sigue estando, de hecho cuando dimos “Bajo Terapia”, se escuchó un golpe bárbaro en una puerta que da a la terraza, todos nos empezamos a mirar y la obra siguió, mientras tanto parecía que alguien hubiese entrado, pero la puerta estaba cerrada, así que enseguida dije que podía ser el Negro que nunca nos abandona”.

“Hubo una amistad enorme, de toda la vida, yo empecé en el teatro y él ya estaba, hubo un tiempo que se fue a trabajar a La Plata, pero después volvió y vivió siempre en el TAFS, y estuvo siempre empujando por el teatro, porque haya obras, porque haya movimiento, y se fue justamente con la sala nuevamente abierta, creo que esa fue su gran alegría antes de partir”, expresó emocionada la destacadísima intérprete.

El cierre de este maravilloso encuentro con Marta Seta vino acompañado de una invitación a toda la comunidad a seguir disfrutando de nuestro teatro: “La gente tiene que ir al teatro, como espectador, y también, si le gusta, para sumarse, porque el teatro no es solamente ser actor, también se puede proponer, ayudar, colaborar, no para ser una figura, sino para sentirlo, porque si al teatro realmente no lo sentís no lo podés hacer, y hoy lo que veo es que hay mucha gente que lo siente, por eso salen productos maravillosos”.

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