Otro de los oradores que tuvo el emotivo acto del lunes, cuando se festejaron los 115 años de la inauguración del edificio del Hospital Municipal “Saturnino Unzué de Alvear“ fue Augusto González Álzaga, uno de los descendientes de la familia.
Augusto González Álzaga basó su discurso en un escrito elaborado en el año 1989 por el señor Juan José Moreno, persona que fue criada en uno de los asilos en los cuales la señora María Unzué de Alvear brindaba contención de los desprotegidos.
Augusto González Álzaga manifestó: “En nombre de los descendientes de Doña María Unzué de Alvear tomaré un recordatorio que hizo un hijo criado y educado en sus asilos, y que estuvo junto a nuestra familia por más de cincuenta años, el señor Juan José Moreno, que manifestó el día que se inauguró el busto, el 4 de octubre de 1989.
“Sin dudas feliz y encomiable la convocatoria de un grupo de amigos que no puede sino encuadrarse en la delicadeza y profundidad de un generoso sentimiento de gratitud“, continuó.
“Nos llega a todos la invitación para rendir un cristiano homenaje de recordación a la señora María Unzué de Alvear, benefactora insignia que fue sencillamente generosa en cualquier parte y en toda oportunidad, y que quiso serlo privilegiadamente con las comunidades del partido de Rojas y en extensión de los vecinos, expresó.
Augusto González Álzaga prosiguió contando que “a ella, la matrona excelente, que no tuvo hijos de la sangre, quiso dios concederle la multitud de los hijos de la caridad, quiso cuidarlos para servirlos con sus obras a los débiles, pobres y enfermos, los abandonados sin familia ni techo, los ignorantes disminuidos y carecientes, cualquiera sea el lugar“.
“Donde hubiera una necesidad elle quería llegar, maternidades, asilos, colegios, escuelas para todas disciplinas, agrícolas y técnicas, de artes y oficios, talleres, institutos, asociaciones asistenciales, de beneficiencia, institutos, congregaciones religiosas, seminarios, noviciados, oratorio, capillas, iglesias, todo en favor de la infancia, la niñez, la adolescencia, juventud, ancianidad, cubriendo goce y esperanza, sufrimiento y bienestar, para promover a todo ser humano espiritual y material“, destacó.
Resaltó también que “a ella la santa sede tuvo el tino de honrar con el título de marquesa pontificia, por la inmensa valor beneficial que le cupo, así como no puede causarnos extrañeza alguna, si desde una pureza de intención y apropiándonos de la sentencia de los proverbios entendemos que, quien se compadece del necesitado, da prestado al señor, y por tanto, su misericordia infinita, que no se deja ganar en bondad, bien pudo anticiparle algo de la recompensa que le has hecho merecer en su reino eterno“.
“Es lo que nosotros le pedimos a dios por intermedio de San Francisco, el pobrecito de Asís, Patrono de la ciudad y Parroquia de Rojas“, concluyó.




