El "compañero" Joe Biden

Pieza clave para garantizar dólares y evitar el colapso total del Frente de Todos

El «compañero» Joe Biden, pieza clave para garantizar dólares y evitar el colapso total del Frente de Todos

Por Antonio D’Eramo

Para la administración de Alberto Fernández, el mes de marzo, tuvo el mismo efecto que correr una maratón olímpica con evidentes signos de sobrepeso. Se llega al fin de mes, exhausto, como casi todos los ciudadanos argentinos.

Se puede especular que, en la hoja de papel, machete, con el que se presentó Alberto Fernández cuando ofreció una declaración a la prensa junto al presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, llevaba anotada la catastrófica cifra del estado de las reservas existentes del Banco Central (BCRA) a la fecha.

Sequía y reservas: los desafíos que Massa y el Presidente le trasladaron a Biden

Durante este mes, la autoridad monetaria nacional, se desprendió de más de 1.600 millones de dólares y sus ingresos se vieron afectados de una manera desproporcionada con respecto al mismo mes del año pasado por los efectos de la escasa liquidación de las actividades agropecuarias que se debe a la peor sequía que ha afectado a la zona núcleo de la pampa húmeda desde hace varias décadas.

Alberto Fernández le puso fecha a esta debacle climática y le explicó al titular del ejecutivo de uno de los países que compite en producción con el nuestro. «Usted sabe que la Argentina está padeciendo la peor sequía desde 1929 que su historia registra. Esto ha complicado mucho nuestra economía. Y esa nueva realidad se la estamos planteando a los organismos de crédito», aseguró en referencia a los planteos recientes del ministro de Economía Sergio Massa a la vice del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita (nunca mejor puesto el nombre) Gopinath.

La situación con las reservas y la presión sobre las cotizaciones de los dólares paralelos es tan grande que para graficar la gravedad de la crisis hay que anotar que esta dinámica de caída de reservas tuvo lugar pese a los ingresos de divisas por los créditos conseguidos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por cifras cercanas a los 400 millones de dólares.

Si se toman en cuenta las estadísticas del Central desde el 2003 hasta hoy, se trata del peor arranque de año para la máxima autoridad monetaria del país. La cuestión es de supervivencia, o sea, cómo retener los escasos dólares existentes no cómo generar más ingresos de divisas.

Alberto Fernández y Sergio Massa

Y, es en ese escenario, donde el «compañero» Biden toma un protagonismo impensado meses atrás para que el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández, logren cerrar su experiencia gubernamental evitando un desplome de su administración como ha sucedido en el pasado reciente con las experiencias de Raúl Alfonsín y Fernando De La Rúa.

A diferencia de la caída del gobierno de la Alianza en el 2001, cuando meses antes del estallido de la crisis en las calles argentinas, la asesora de Seguridad Nacional de George Bush (h), les anticipó a los asesores de Fernando De la Rúa que, luego de los atentados del 11 de septiembre, ya no deberían esperar ninguna ayuda de Estados Unidos ni del Fondo Monetario Internacional, la administración demócrata de Joe Biden y su controlado FMI, por ser el socio principal de ese organismo, se encuentra dispuesta a «estabilizar» la economía del país sudamericano pensando que luego de la experiencia del Frente de Todos se aproxima el tiempo de un gobierno amigo de los mercados.

De esta manera se puede analizar que, esta semana, las acciones argentinas se recuperarán ampliamente en las bolsas de Buenos Aires y de Nueva York, luego de la decisión de no dar un paso al frente de Mauricio Macri para competir por un nuevo período presidencial, anticipando el arribo en la Casa Rosada de un gobierno market-friendly, presumiblemente de Juntos por el Cambio, a pesar de la mala experiencia del gobierno de Cambiemos presidido por el propio Macri.

Si bien, la negociación llevada adelante en el Salón Oval de la Casa Blanca no trascendió en los comunicados oficiales a la prensa, se intuye por la presencia del ministro de economía, Sergio Massa y de Seguridad, Aníbal Fernández, que la contrapartida de ofrecer salvoconductos para la economía argentina pasa por posicionamientos más claros en temas de la agenda internacional, como la guerra en Ucrania o la injerencia en la región del gobierno chino de Xi Jinping, además, de ciertos cuestionamientos por recientes revelaciones de espías rusos habitando en uno de los barrios más populares y conocidos de la Ciudad de Buenos Aires y el auge de los clanes del narco en el territorio nacional.

Pero, estas negociaciones, se conocerán por sus efectos, como una posible participación más activa de agentes de la DEA en Buenos Aires o un análisis más detallado de leyes anti lavado de activos en el Congreso.

Massa se reunió con el FMI e insistió en flexibilizar las metas

Lo cierto es que el tema financiero que desvela a Sergio Massa y a sus aspiraciones políticas de quedar como un «piloto de tormentas» es el principal interés de la extensa comitiva nacional. Y, en ese sentido, cobran relevancia todas las reuniones sostenidas en Washington con funcionarios del Tesoro norteamericano y del FMI.

El relato de Massa a las autoridades del FMI fue crudo y sincero. Acaso se trate de ningún tópico que los burócratas del organismo de crédito no conocieran con anticipación, pero si se tomó nota, que las reservas internacionales netas no llegan a los 1.200 millones de dólares, retrocediendo cerca de 6.500 millones de dólares en lo que va del nuevo año.

Razón que llevó a las autoridades del FMI a flexibilizar las metas de reservas para el primer trimestre del corriente ejercicio contable, en unos 3.000 millones de dólares menos.

El problema que llevó Massa al directorio del Fondo es que hay riesgos de no cumplir con la nueva meta. Si se suman los 1.700 millones que llegarán desde el propio FMI, el Gobierno deberá cubrir cerca de 1.800 millones de dólares hasta fin de mes.

La orden de Cristina Kirchner que Sergio Massa repite públicamente cada vez que puede acerca de no avalar una devaluación abrupta de la moneda nacional tiene como herramienta financiera fundamental el cuidado de las reservas netas del que dispone el tesoro del Banco Central.

Una devaluación del tipo de cambio de más del 30% o 40% significaría, no sólo perder en el próximo turno eleccionario, sino el ostracismo político para todos los integrantes del Frente de Todos por los desbordes sociales que podría producir una medida de ese tipo.

De evitarse ese escenario por la gracia de la administración demócrata de los EE.UU., el mandatario estadounidense, debiera comenzar a ser nombrado en estas pampas como el «compañero» Biden.

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