Petraglia afirmó que las clínicas privadas viven un momento «crítico»

La previsibilidad del sector de la salud privada va en disminución. Los efectores privados de salud están al borde del quebranto tras la liberalización de los precios de los insumos, el aumento de los costos fijos y un futuro incierto marcado por el aumento de los costos fijos. Muchos de ellos se muestran en dificultades para poder cubrir los aumentos paritarios.

Reclaman que se incremente el diálogo con el Gobierno y sostienen que es urgente tomar medidas para que no se resienta aún más la atención en el sector privado. Hace meses indicaron que estaban por cruzar una «línea roja» producto de la falta de insumos y los costos. Hay clínicas que han tenido que achicarse producto de la situación económica.

«La salud privada juega un papel fundamental, atendiendo al 50% de la población y demostrando su importancia durante la pandemia. Sin embargo, en este momento crítico, necesita apoyo, comprensión y un proceso de reestructuración para evitar el colapso del sector. Es fundamental reconocer que sin empresas saludables no hay empleados, y sin un sector privado sólido, la salud en Mendoza se verá seriamente comprometida», aseguran desde el sector.

El Dr. Norberto Petraglia, titular de la Clínica La Pequeña Familia, dijo a Grupo La Verdad que para el sector de la medicina privada y las prepagas es el peor momento que se recuerde, incluso, superior a lo vivido sobre fines de 2001 o mediados de 2002. «Es muy complejo lo que pasa y nos encuentra con una institución cada vez más grande, con mucho personal dependiendo de nosotros y con una estructura de prestaciones de alta complejidad. Es crítico lo que ocurre desde todo punto de vista», describió.

«Hay que mantener personal y cubrir servicios en el medio de un país que viene de una casi hiperinflación, que ahora se está tratando de bajar, pero con mucha recesión y además los financiadores, las obras sociales y prepagas no están pasando una buena situación, la gente no está pasando una buena situación porque no le alcanza el dinero», amplió.

«En nuestro casos somos dependientes del IOMA y esa obra social provincial está en una situación compleja. Es todo una conjunción de factores. Estoy de acuerdo en que el estado no tiene que ser intervencionista pero tendría que existir un reordenamiento de los financiamiento de las obras sociales y prepagas porque en los últimos años se han agregado otros servicios que cubrir. Los únicos que se salvan y siempre caen parados es la industria farmacéutica», remarcó luego.

Y cerró: «habría que reorganizar el sistema de salud privada desde muchos aspectos. Estamos en momentos muy preliminares de un gobierno y no sabemos cómo se van a manejar en este sentido». Por Redacción Grupo La Verdad

 

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