En el salón de exposiciones de la Biblioteca “Wanda T. de Plácido“ fuimos testigos días pasados de un acontecimiento encantador, por la música, por el decorado, por las presencias, por los momentos, por lo que fue la presentación del primer libro de poemas y prosas de la escritora Mónica Graciela Membrini, una docente de carrera, ya jubilada, quien hoy reparte sus días entre Rojas y Pergamino, y en el mientras tanto va recordando momentos, espacios, anécdotas, indagando en su memoria para volver a vivir aquellos años de juventud, con la naturaleza como principal compañía.
Mónica Graciela Membriani presentó su libro “Vivencias del Alba“, fue en un marco afectuoso, acompañada de Oscar Emparán con su saxo, por el gusto de Elisa García en las decoraciones y por la ex docente Berta Gutiérrez de Berruti, responsable de la lectura del prólogo, un momento fantástico.
Mónica Graciela Membriani nos invitó a recorrer su historia en un diálogo que comienza con aquel primer contacto con las letras: “Me enseñó a leer mi hermana, que tiene cinco años más que yo, y como vivíamos en el campo ella se ponía a hacer los deberes y parece que la cansaba tanto (risas) que se ocupó de que yo también me educara, por eso cuando llegué a primer grado sabía las primeras letras y trazos si haber ido al jardín de infantes“.
“Disfruté de ese período en la escuela y tuve maestras en la ruralidad que me estimularon la lectura, y recuerdo que fui a primer grado a la escuela de La Urbelina, y fue Beba Gutiérrez de Pleggard, una señora maestra, que me acompañó mucho, tal es así que escribía versos y ella me los corregía“, contó Mónica en diálogo con El Nuevo en Radio.
“Me armó una carpeta con los versos, algo que para mi bárbaro, porque verdaderamente me gustaba y lo disfrutaba mucho, y sucedió luego, cuando continué la escuela en Cuatro de Noviembre, con docente Marta Gear de Figueroa, que también me estimuló aunque más en las ciencias sociales, otras de mis pasiones, pero sin descuidar el tema de la lectura y redactar oraciones y fábulas“, agregó.
“También en la secundaria tuve buenos profesores, de hecho en la presentación pude contar con Berta Gutiérrez de Berruti, que fue fundamental en ese tránsito, porque en mi escolaridad la literatura y la palabra eran muy importantes, y para aprender las otras ciencias teníamos que saber bien literatura“, resaltó.
“Cuando comencé el magisterio mi vida se vio invadida por esta hermosa vocación que también disfrute durante más de treinta años -confesó-, pero pasó que literatura quedó un poco relegada, por eso recién cuando me retiré en el 2012 comencé el taller literario con Marta Siciliano y todavía continúo“.
El tiempo de la jubilación y las palabras que volvieron a fluir: “Una vez en el taller volví a caminar por ese mundo de las poesías, las prosas, las letras, fui aprendiendo recursos, también comencé a leer mucho sobre autores, escuchar y me gusta rendirle culto a todo lo bello y lo natural, es algo que me da placer“.
“Me motiva la naturaleza, las pequeñas cosas, detenerme en momentos, más cuando está en la edad adulta, que quizás la mente está un poco más despejada, porque cuando uno está muy dedicado al trabajo quizás los apremios y las responsabilidades hacen que uno viva una vida un poco más rudimentaria“, sostuvo.
La ex docente comentó que “el proyecto del libro es algo que tenía adormecido en mi vida y que hoy le pude dar lugar con la ayuda de Marta, que me convenció para hacerlo, porque de mi parte tenía un poco de temor y timidéz, pero con su ayuda me fui animando, busqué la recopilación de los trabajos que tenía y fuimos hilvanando por algunas temáticas y modos de escribir, así que fuimos seleccionado en poesías, prosas y relatos“.
“Como me quedaron muchos relatos de lo que fue la vivencia rural elegimos el nombre, ya que nos dimos cuenta que había y hay deseos expresados de una mejor vida, de un culto a la naturaleza, de revitalizar los sentimientos, y creo que el inconsciente me llevó a escribir mucho sobre los mitos y las costumbres rurales“, indicó.
Consideró además que “dado el progreso de la cultura y la sociedad, y algunas cuestiones que tienen que ver con la migración de las familias a la ciudad por distintos motivos quedado toda la zona despoblada la cultura de la ruralidad fue quedando un poco en el olvido, pero no podemos dejar a un costado esas costumbres y recuerdos que marcaron a tantas generaciones“.
“Las escrituras surgen de lo que nos dan en el taller, con normas, pautas y tiempos que hay que respetar, que a su vez son corregidas por la profesora y el grupo, y en ese caminar por los recuerdos pude disfrutar mucho lo que he vivido, más porque me gusta contar en las reuniones y los almuerzos familiares aquellas cosas que vivíamos“, contó, llenando de emoción su relato.
“Lo jóvenes quizás lo ven como muy lejano eso de ir a la escuela en un zulki, que el abuelo fuese por las distintas chacras recogiendo los vecinos, los primos, costumbres que quedaron olvidadas y superadas por mayores comodidades, por suerte, porque es un progreso que podemos disfrutar, pero no quiero dejar de marcar esas costumbres y mitos que forman parte de la cultura de la región“, aseguró.
Mónica Membriani reconoció que en “Vivencias del Alba“ “me he emocionado muchísimo al momento de ir escribiendo cada palabra, son emociones que he podido compartir con mi familia, con mi hermana, mis sobrinas, de hecho un día hice la poesía “Arco Iris“, que nace de que en lo personal me gusta mirar mucho el arco iris“.
La escritora recordó una anécdota muy especial: “Tengo una amiga que vive en otra ciudad, con la que estábamos hablando por teléfono al momento que miro por la ventana y aparece el arco iris, se lo comenté, y ella me dijo que también lo estaba viendo, y recordamos al mismo tiempo que a mi padre también le gustaba observarlo, así que ese momento me llevó luego a escribir la poesía, en homenaje a mi padre, fue algo muy emotivo“.
2Por supuesto que le escribí a aquello que le llamábamos la luz mala, las fiestas familiares, las navidades con los seres queridos, historias que son muy emotivas, que no se si serían posibles de repitar“, aseguró.
Volviendo a lo que fue el maravilloso encuentro en la Biblioteca resaltó que “fue un honor contar con la presencia de Berta en la presentación, porque fue una profesora de una tremenda magnitud, y quiero destacar lo que es su persona, porque es una señora con una riqueza interior maravillosa, una generosidad enorme, alguien que sabe escuchar, que sabe entender, y en el primer encuentro que tuvimos para proponerle de estar ese día, se acordaba de toda mi familia“.
“Para mi su compañía fue algo maravilloso, además leyó como nadie, por eso el reconocimiento que recibió cuando terminó el texto, que no fue solo a su lectura, sino a lo que ha sido una trayectoria intachable, es una referente no solo para sus alumnos, sino para toda la familia y para todo aquel que necesita de una escucha, por eso lo siento como un privilegio haber estado a su lado“, expresó.
Mónica Membriani ahora piensa en el recorrido de “Vivencias del Alba“: El libro lo he presentado en San Pedro, en Pergamino, y donde hay encuentros literarios voy, en algunos casos son presentaciones con otros autores, otras en exposiciones, y siempre estoy dispuesta a mostrarlo, incluso hay una propuesta para llevarlo a Junín“.
“Quizás el año que viene pueda compaginar algo con las producciones que tengo de los últimos años, así que sería cuestión de revisar, ir viendo, y se me ocurrió que tenía ganas de escribir algo sobre las mujeres de mi vida, las que han sido referentes para mi, esperemos que esta idea no tarde tanto en madurar“, concluyó, imaginando ya sus nuevas inquietudes literarias.




