La Dirección de Educación del Municipio de Rojas invita a la comunidad a reflexionar sobre como poner límites claros y consistentes, sin autoritarismos ni permisividad, encontrando un punto medio, considerando que los límites bien puestos no lastiman, sino que contienen, ordenan y dan seguridad.
Para realizar un abordaje profundo sobre una temática muy actual, que nos debe ocupar con interés en estos tiempos, la mencionada cartera está proponiendo a la comunidad de Rojas un taller de límites, convocando a una exposición que brindarán dos reconocidas especialistas en cuestiones familiares.
El próximo sábado 5 de septiembre estarán en el Centro Cultural y Educativo de Obras Sanitarias Maritchú Seitún, de dilatada trayectoria en el campo de la psicología, especialista en orientación a padres, y su hija, Sofía Chas, también reconocida en su profesión de orientadora familiar, precisamente quien conversó esta semana con El Nuevo en Radio.
“Cuando hablamos de límites nos referimos al respeto que nos deberíamos tener unos a los otros, y justamente están en todas las sociedades, desde las familias más pequeñas hasta lo es el borde con el mundo real, porque sin límites no hay bordes y si es así no hay respeto para nada“, explicó la profesional.
La orientadora familiar consideró que “las redes u otras plataformas precisamente no juegan a favor de los límites porque son espacios donde cada uno hace lo quiere cuando quiere, y se pone difícil el planteo de los límites, porque si uno puede elegir la música que quiere escuchar en determinado momento ¿por qué voy a escuchar la de otro?“
“Por esto es que nos cuesta estar viviendo en sociedad, porque cada uno puede hacer lo propio solito, con su propio mundo, y después la sociedad real o el mundo exterior no es así, sino que tienen bordes y hay que cuidarlos“, sostuvo.
La orientadora familiar diferenció los límites de otros tiempos con los de hoy: “Los límites de antes se ponían por miedo, para que no nos reten o nos castiguen hacíamos caso, mientras que hoy eso ha cambiado porque estamos respetando mucho más a los chicos, lo cual está buenísimo. Escuchamos su voz, pero igual hay que poner los límites, y eso se hace, por ejemplo, acompañando, con lo cual si le pedimos que apague la tele lo ayudamos a hacerlo“.
“En este sentido es fundamental que el equipo de padres piense en lo que realmente queremos para nuestros hijos, porque si queremos que ellos vayan a la escuela y se puedan sentar en una ronda a escuchar un cuento, en casa tengo enseñarle el respeto por sentarse a la mesa para comer“, explicó, agregando que “hay que empezar desde lo más chiquito hasta lo más grande, y es fundamental que los padres sean un equipo y funcionar de esa manera para criar niños respetuosos con el mundo“.
La profesional sostuvo que “claramente no es fácil este concepto de criar niños respetuosos con el mundo, de hecho hace poco me tocó dar una charla y me costó un montón, los chicos se pelaban, se movían, y no respetaban a la persona que estaba enfrente, y eso no solo pasa en los niños, también en los adultos“
“Es como que todos estamos muy egocéntricos, justamente lo que hablábamos anteriormente, de decir que quiero algo y lo quiero a mi manera, algo que seguramente ya viene en el cerebro del niño, pero que después tiene que ir evolucionando, y si el adulto se comporta de la misma manera, no favorece a esa evolución“, apuntó.
Señaló en este plano que “quizás ese proceso antes era mucho más por la fuerza, pero ahora hay que encontrarle la forma para ir evolucionando también de una manera respetuosa y acompañar a estos chicos a crecer más firmes en cuanto a los conceptos de los límites y el respeto“.
“El autoritarismo tiene algo bueno y es que pone límites, pero tiene algo malo, y es que pone a límites a la fuerza y sin entender la voz del hijo, por eso lo importante es agarrar lo bueno del autoritarismo que es el límite y lo del permisivismo, que es escuchar la voz, y entre los dos hacer algo que pase por un punto medio“, consideró la Orientadora Familiar.
“Lo que aconsejamos con Maritchu habitualmente es que se dice una vez y se acompaña a hacer, y esto no quiere decir que todo el tiempo tengamos que poner límites, sino que nuestro hijo tiene que respetar los límites que ponemos, pero no podemos poner millones”, aseguró..
Sofía Chas indicó que “hay que elegir que límites poner y hacerlos respetar, porque de lo contrario le estamos enseñando que ese límite se puede doblegar. La clave está en ser muy claros en lo que queremos poner como límites y ese límite dejarlo firme”.
“Lo que está sucediendo a nivel sociedad, al menos en mi punto de vista, es que hay mucho miedo a los hijos, porque los hijos tomaron vuelo, tomaron mucha voz y tienen mucha potencia, entonces llego a casa, cansado, y le tengo que decir que se vaya a bañar, él va a gritar una hora y prefiero que no se bañe, entonces no le estoy poniendo límites“, ejemplificó.
“Creo que se han cambiado los roles y los chicos están muchas veces manejando la cuestión, y es clave que nosotros como papás nos pongamos donde tenemos que estar. Somos los adultos a cargo y sabemos lo que es bueno para nuestros hijos, y a partir de allí es cuando tenemos que poner los límites“, consideró.
Sofía Chas sostuvo que “toda la vida aprendemos los límites, de hecho una mamá cuando le está dando el pecho a su bebé y éste la muerde, ella lo saca, así que ahí empezamos a hablar de límites. Después toda la vida hay que enseñar límites, pero en el período de los 2 y los 3 años se afloja bastante, porque si no soltamos la soja se puede complicar un montón, mientas que a partir de esa edad ya hay que ser muy consistente en los límites, ir eligiendo lo que le hace bien a nuestros y empezar a limitar, y cuanto antes lo hagamos mejor será para ellos y para nosotros“.
El rol de orientadora familiar
“El rol de orientadora familiar me encanta -confesó la profesional-, porque tiene que ver con ayudar a las familias a que ellos mismos descubran sus propias herramientas para acomodar las cosas que les hagan falta, porque todas las familias tienen el potencial de poder descubrir para donde ir, y me gusta dar un consejo para que esa familia pueda funcionar de la mejor manera y la pasemos bien en casa“.
“También hago diferentes abordajes de temas que tienen que ver con ser el papá que quiero ser, entonces hago pensar en como está siendo cada uno como papá, como estoy siendo como persona, trabajamos sobre la autoestima, la capacitación emocional, los comportamientos en casa, el juego, la tecnología, las dos abordamos un montón de temas“, explicó.
Sostuvo además que “mi mamá trabaja hace muchos años en estos temas y se especializó en los padres porque se dio cuenta en el consultorio que eso era mucho más eficiente que hacerlo solo con los chicos, porque si uno trabaja solamente con los chicos le puede dar herramientas, pero si después ese chicos llegan a una casa donde el campo es infértil y no puede trasladar nada y no logra avanzar en la problemática que tenga“.
Sofía Chas consideró que “si trabajamos con los padres, a la par de los hijos, la ayuda es mejor, y ese descubrimiento me lo trasladó a mí, en mi crianza y más en mi adolescencia, así fue que empezamos a escribir libros juntas como para ayudar a los papás a llevar los conceptos a la casa“.
“A partir de allí comenzó mi trabajo y hace unos años me recibí de orientadora familiar como para seguir ese camino de acompañar a los papás que es algo que ayuda muchísimo a cambiar la dinámica familiar“, expresó.
“También los abordajes los trasladamos al plano de la docencia, porque nuestra función para por enseñar a todos que podemos vivir mejor conectados y mejor entre nosotros, y eso tiene que ver con todas las personas, por eso creo que un docente que se capacita en todos estos temas, como los límites o la autoestima, lo ayuda muchísimo en su relación con los alumnos también, porque se trata también de criar a otros“, concluyó la prestigiosa profesional.




