La Sebastiana, en Valparaíso.

Las huellas de Pablo Neruda en Chile

El ganador del Premio Nobel de Literatura de 1971 siempre volvía a su tierra natal, y fue allí donde tuvo sus tres casas.

marzo 25, 2025

Pablo Neruda nació en Parral, pero a su mes de vida su madre falleció y así su padre se traslada a Temuco. Y es aquí donde su desarrollo se dio y lo que hizo que más tarde se convirtiera en el célebre poeta ganador del Premio Nobel de Literatura 1971.

Los lugares para conocer las huellas del escritor en Temuco serán su casa de la infancia, la Feria Pinto, la estación de ferrocarriles, el Mercado Modelo, el Hotel Continental y el Museo Ferroviario Pablo Neruda. Esta ruta turística se hizo como homenaje de los 110 años del natalicio del poeta, sin lugar a dudas una de las figuras más grandes que Chile tuvo en su historia.

Pero Neruda tiene en la actualidad otras casas-museo en su patria, empezando por La Chascona, en Santiago, al pie del cerro San Cristóbal. Detrás del frente azul con su cartel blanco de hierro forjado está la casa donde construyeron su historia el poeta y Matilde Urrutia, la chascona del nombre, ya que así se llama en Chile a las mujeres de pelo revuelto.

La residencia está en el barrio de Bellavista y se recorre mediante una visita autoguiada que lleva a través de las numerosas curiosidades y secretos de sus habitaciones y patios. Aquí funciona también la Fundación Pablo Neruda, que propone un amplio calendario cultural.

Desde Santiago, en el día se puede llegar a la emblemática casa que el poeta tuvo sobre el Pacífico, Isla Negra, ya en la región de Valparaíso: esta casa, que fue su preferida, se diría una auténtica nave varada sobre la playa, llena de las referencias marítimas que también caracterizaron las poesías de Neruda.

La bautizó la Sebastiana y está llena de detalles como los azulejos de esa época, sólo azules, celeste y verde, que los mezcló para crear verdaderos mosaicos en las paredes. Neruda acostumbraba pasar Año Nuevo en esta casa de Valparaíso, pero después de su muerte -en 1973- la casa quedó abandonada. Reabrió sus puertas como museo en 1992 y hoy es Monumento Nacional.

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