Ganadería: el Gobierno refuerza el rumbo desregulador apostando a más libertad

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dio un nuevo paso en el proceso de desregulación que impulsa el Gobierno nacional y que tiene a la ganadería como uno de los ejes centrales. A través de una resolución publicada en las últimas horas, el organismo dejó sin efecto algunos capítulos de un decreto que llevaba más de medio siglo en vigencia.

Se trata del Decreto N° 4.238/68, sancionado durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, que aún regulaba distintos aspectos de la producción y comercialización de carnes en la Argentina. Si bien el cuerpo normativo continúa vigente, el Senasa decidió avanzar con una revisión parcial para eliminar disposiciones consideradas obsoletas.

Desde el organismo sanitario explicaron que la Resolución 62/2026 se inscribe en un proceso de actualización normativa más amplio, orientado a lograr una aplicación “más eficiente, adecuada y transparente” de la legislación sanitaria nacional, en línea con las reformas que promueve el Estado.

En ese sentido, remarcaron que el objetivo es modernizar el marco regulatorio, optimizar su aplicación y reforzar principios como la claridad y la coherencia normativa, sin resignar los estándares sanitarios ni de inocuidad que exige la actividad.

QUÉ CAPÍTULOS SE DEROGARON Y POR QUÉ

En concreto, el Senasa derogó los capítulos XXIX, referido al asesoramiento, y XXXIII, vinculado a los productos provenientes de la agricultura familiar. Según fundamentó el organismo, ambas disposiciones respondían a contextos productivos y tecnológicos que ya no se condicen con la realidad actual del sector.

En el caso del capítulo dedicado a la agricultura familiar, se señaló que establecía un régimen específico para productos de origen animal cuyas particularidades generaban diferencias sustanciales respecto del resto de las actividades reguladas por el decreto, afectando la coherencia interna del reglamento y la homogeneidad de los criterios sanitarios.

Respecto del capítulo sobre asesoramiento, desde el Senasa explicaron que regulaba mecanismos de comunicación institucional basados en soportes impresos, propios de una etapa previa a la digitalización. La incorporación de plataformas y canales en línea volvió innecesarias esas disposiciones, que ahora fueron eliminadas para adecuar la normativa a las modalidades actuales de vinculación con los productores y operadores.

Con esta actualización, el organismo que conduce María Beatriz “Pilu” Giraudo busca ordenar el decreto original, eliminar normas desactualizadas o incompatibles con las prácticas vigentes y favorecer una aplicación más ágil y transparente de la normativa sanitaria.

EL RESPALDO POLÍTICO Y EL MENSAJE AL SECTOR

La medida no pasó inadvertida en el plano político. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró públicamente la decisión y la enmarcó dentro de una estrategia más amplia de revisión del entramado regulatorio que pesa sobre la ganadería.

A través de un mensaje en la red social X, el funcionario destacó que el sector atraviesa un momento excepcional, aunque todavía se rige por normas redactadas hace más de 50 años. En ese marco, explicó que junto al Senasa comenzaron un proceso de depuración del decreto para liberar restricciones y adaptarlo a los tiempos actuales.

“Es momento de redoblar la apuesta a la libertad”, afirmó Sturzenegger, quien consideró que estas derogaciones son apenas un primer paso hacia una adecuación integral de la norma, con el objetivo de hacerla “sustancialmente más liviana”.

Finalmente, el ministro alineó la decisión con la visión del presidente Javier Milei y sostuvo que avanzar en la desregulación de la ganadería forma parte del camino para dotar al sector de mayor competitividad y menor carga burocrática, en un contexto de cambios profundos en la política económica y productiva del país.

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