CONGRESO

El Presidente inaugurará el 142º período de sesiones ordinarias del Congreso.

Este viernes Javier Milei dará un nuevo show, con el Congreso de escenario, como el que montó en su asunción presidencial el pasado 10 de diciembre. Las especulaciones iniciales de que el Presidente podría repetir su decisión de no hablarle a los legisladores y montar un escenario de cara a la calle y a la gente que se convoque quedaron finalmente descartadas, y esta vez Milei cumplirá con la tradición institucional de brindar su mensaje en el recinto. Sin embargo, fiel a su estilo, el libertario fijó por primera vez en la historia un horario nocturno para la apertura, que será a las 21 horas. Su mensaje promete ser de alto voltaje, con provocaciones y chicanas para el sector de la “casta” al que recientemente caracterizó como un “nido de ratas”.

Ahora bien, ¿cómo se compone el Congreso al que Milei agravia permanentemente, con especial ahínco tras la caída de la ley ómnibus? ¿Cómo están trazadas las alianzas y correlaciones de fuerzas en ambas cámaras, luego de que el propio Presidente tildara de “traidores” a buena parte de los legisladores y bloques políticos que se esmeraron en brindarle su apoyo? ¿Cuáles pueden ser las implicancias de un aumento de la beligerancia de Milei para con un Poder Legislativo que tiene la potestad, por citar ejemplos, de voltearle el DNU 70/23 o incluso de iniciarle un juicio político?

El Presidente parece inmutable a estas cuestiones. Semana a semana profundiza sus ataques a prácticamente todos los sectores políticos, sumando enemigos y destruyendo cualquier puente que sus aliados pretenden trazar para vehiculizar los proyectos del Ejecutivo. Su última gran puesta en escena fueron las violentas agresiones al gobernador de Chubut, Ignacio Torres, un joven de 35 años, miembro del PRO y colaboracionista del Gobierno cuyos diputados votaron a favor de la ley ómnibus. La lógica indicaría que Torres no matchea con la idea de un enemigo de Milei, pero con el Presidente no hay más lógica que la del ajuste irracional y la virulencia tuitera para con todo aquel que no se someta a su mesianismo.

De hecho, en la previa a la apertura de sesiones, el propio Milei compartió una entrevista que bridó al Financial Times cuyo título principal fue que el Presidente considera que no necesita al Congreso para salvar la economía. Pero, más allá de las declaraciones grandilocuentes del Presidente y su guerra declarada a todos los sectores que no acepten todos sus designios sin cuestionar nada, ¿cuánto le conviene a Milei enfrentarse a muerte con el Poder Legislativo? ¿Qué frenos al Ejecutivo pueden surgir desde el Congreso y cómo están los números para sucedan?

CÁMARA ALTA

El Senado de la Nación se compone de 72 bancas, 3 por cada uno de los 24 distritos del país. El quórum se alcanza con 37 senadores presentes en sus bancas, mismo número que constituye una mayoría simple con el cuerpo pleno.

Tras la elección del año pasado, la cámara quedó con una división poco favorable para el oficialismo. Unión por la Patria es la fuerza mayoritaria con un total de 33 bancas, divididas en dos bloques: Unidad Ciudadana, más ligado a CFK y presidido por Juliana Di Tullio, que cuenta con 16 senadores; y el Frente Nacional y Popular, presidido por el formoseño José Mayans, que tiene 17 bancas. En los hechos, ambos bloques funcionan como una unidad a la hora de pensar en el poroteo, y en este espacio del peronismo reside la mayor oposición al Gobierno.

La Libertad Avanza tiene 7 bancas y su bloque es presidido por el jujeño Ezequiel Atauche. El bloque del PRO, presidido por Luis Juez, cuenta con 6 escaños. La suma de esas 13 bancas es el núcleo duro del oficialismo en la Cámara Alta.

En términos de correlaciones de fuerzas, el Senado es el cuerpo legislativo más complejo de penetrar para Milei. El peronismo por sí mismo está a apenas 4 bancas de obtener quórum y ganar las votaciones que exijan una mayoría simple, y la alianza entre LLA y el PRO queda muy lejos de esa mayoría. Pero el panorama se le complica más al oficialismo cuando se desglosa el reacomodo de fuerzas a partir de los ataques de Milei a legisladores, gobernadores y sectores de la política en general.

El caso del DNU 70/23 es ilustrativo. Sumados a los 33 senadores de UP, otros 14 ediles de bloques provinciales y de la UCR tuvieron manifestaciones contrarias al megadecreto con el que el Presidente se arrogó facultades legislativas y planteo prácticamente una restructuración de las bases mismas de la nación. A la inversa, también hubo declaraciones de posibles apoyos de unos 8 senadores radicales y otros 4 de bloques provinciales, agregando 12 voluntades a las 13 que ya suman entre LLA y el PRO.

La cuenta da 47 a 25 en contra del proyecto del Presidente, y si bien el escenario no extrapolable a todas las discusiones que atravesarán el Poder Legislativo en estos años, sí marca una dificultad importante para el oficialismo para construir una mayoría en la Cámara Alta. Sobre todo si el Presidente persiste en su inflexibilidad a la hora de negociar y sus ataques incesantes a los bloques políticos que tienen representación en el Senado.

CÁMARA BAJA

Diputados es otro cantar, y a priori la mayor fragmentación y mayor presencia de actores coincidentes con el Gobierno auguraba un mejor panorama para el oficialismo. Sin embargo y una vez más, las actitudes y la prepotencia de Milei fueron detonando puentes en los menos de tres meses que lleva en la presidencia, lo que derivó en que se le fueran complicando los números. Aquí el cuerpo se compone de 257 bancas y el quórum y la mayoría simple se alcanzan con 129.

Nuevamente UP es la fuerza mayoritaria en la Cámara Baja, esta vez sin divisiones. El bloque del peronismo, que se mantuvo unido pese a las tempestades durante el gobierno del FdT y la derrota electoral del año pasado, cuenta con 99 diputados.

Lo sigue el bloque de LLA, que tras la gran elección en primera vuelta donde quedó como segunda fuerza consiguió 38 bancas. Tercero quedó el PRO, con un total de 37 diputados, tres más que los que tiene la UCR con sus 34 bancas.

También en Diputados resultan de relevancia los bloques que responden a gobernadores o a terminales provinciales. Hacemos Coalición Federal es el quinto bloque en cantidad de bancas con 23, y bajo la presidencia de Miguel Pichetto reúne al cordobecismo, el socialismo santafecino, heridos del PRO como Nicolas Massot o Ricardo López Murphy, y personajes de trayectoria como Florencio Randazzo y Margarita Stolbizer.

Innovación Federal es otro bloque de los gobernadores, que cuenta con 8 diputados provenientes de Misiones, Salta y Río Negro. Lo sigue la izquierda, que cuenta con 5 bancas, y el bloque Independencia que nuclea a tres ediles de Tucumán, hoy por hoy la provincia de menos conflictividad con el Gobierno Nacional junto a la Corrientes de Gustavo Valdés.

Cierran la lista bloques de dos bancas como Producción y Trabajo, Por Santa Cruz, Buenos Aires Libre (presidido por la díscola Carolina Píparo, y monobloques como Movimiento Popular Neuquino, La Unión Mendocina, Creo y Avanza Libertad de José Luis Espert, que en los hechos funciona como un apéndice de LLA.

El debate de la ley ómnibus reordenó las fuerzas al interior de Diputados, donde a priori el oficialismo parecía tener más accesible la construcción de una mayoría sumando apoyos del extinto Juntos por el Cambio. La propia oficina del Presidente publicó una lista de diputados “que votaron “en contra del pueblo”, reposteada luego por Milei que trató de “traidores” a los legisladores. Tomando esa referencia y trazando una línea entre traidores y aliados, puede dibujarse un mapa tentativo de la correlación de fuerzas en la Cámara Baja.

Entre UP y el FIT suman 104 bancas que pueden suponer el núcleo duro opositor, quedando a 25 del quórum propio y la mayoría. La lista de “traidores” del oficialismo sumó a otro 62 diputados a esa orilla de la nueva polarización, totalizando 166 bancas con procedencias en la UCR, Hacemos, Innovación y bloques más pequeños.

A la inversa, entre LLA y el PRO suman 75 diputados, a los que hay que agregar el apoyo de aliados del radicalismo, Hacemos, el bloque tucumano de Independencia, Espert y otros. En total, y considerando la clasificación de quienes votaron “a favor del pueblo” según la oficina del Presidente, esos aliados son 16 y suman 91 bancas junto a LLA y el PRO.

Cabe aquí volver a marcar la salvedad de que el debate por la ley ómnibus fue álgido y extremo, por lo que esta división no resulta tajante ni inmutable, y es probable no pocos de quienes votaron en contra reviertan su posición a partir de negociaciones que el Ejecutivo pueda mantener con sus bloques o sus gobernadores. Pero nuevamente todo depende de la capacidad y la voluntad de negociación de Milei, algo que por ahora resulta inexistente.

DNU

Entre los riesgos que Milei puede encontrar en el Congreso hay algunos menores, como la no aprobación de algún proyecto o que la oposición sancione alguna ley en contra de los intereses del Ejecutivo, pero hay otros mayores como la posible caída del DNU 70/23 o hasta la posibilidad de un juicio político. Aquí las chances para ambos casos.

Caída la ley ómnibus, el DNU 70/23 es la columna vertebral del plan económico de Milei y de todo su gobierno. Para rechazarlo, la oposición necesita conseguir una mayoría simple en ambas cámaras, algo que parece un hecho en Senadores y que también podría darse en Diputados si el Ejecutivo mantiene la estrategia de no negociar que mostró en el tratamiento de la ley.

Actualmente el DNU se está tratando en la Comisión Bicameral, que tendría que elevar un dictamen para que luego sea tratado en el recinto. Pero la normativa explica que dicho dictamen debe emitirse en un plazo de 10 días posterior a la emisión del decreto, y una vez vencido ese plazo las cámaras pueden pedir el tratamiento directo en el recinto sin esperar el dictamen de la Comisión.

El peronismo viene solicitando ese tratamiento en el Senado hace semanas, y ya elevó tres pedidos de sesión especial a la presidencia del cuerpo, que fueron desatendidos por su presidenta, Victoria Villarruel. Sin embargo, esta semana 9 senadores de distintos bloques (Unidad Federal, Por Santa Cruz, Frente Renovador de la Concordia, Juntos Somos Río Negro y UCR) elevaron un nuevo pedido de sesión y la vicepresidenta empieza a quedarse sin opciones para evadir la convocatoria que, según coinciden todos los sectores, llevará al rechazo del decreto.

Un punto importante en esta discusión pasa por el hecho de que, en la normativa actual, un DNU debe aprobarse o rechazarse “in totum”, es decir, por la totalidad del decreto. No puede tratarse por partes, y esto empuja a algunos de los legisladores “dialoguistas” que podrían estar de acuerdo con algunos puntos a verse obligados a votar igualmente en contra.

Es por esto que, principalmente en la UCR, buscan estirar tiempos y modificar primero la ley que establece ese tipo de tratamiento para los DNU, permitiendo la posibilidad de tratar el 70/23 por partes. Por ahora eso no es posible, y con el casi seguro rechazo en Senadores será la Cámara Baja la que determine la aprobación o el rechazo al mega decreto, ya que con el visto bueno de una sola de las cámaras el DNU queda en vigencia.

JUICIO POLÍTICO

El caso del juicio político es más complejo. Se trata de un mecanismo por el cual el Poder Legislativo puede destituir funcionarios y dictar inhabilitaciones para ejercer cargos públicos, aunque no conlleva consecuencias penales. Hay tres razones para que este mecanismo pueda activarse: mal desempeño de funciones, comisión de delitos en ejercicio del cargo o por fuera de la función pública, requiriendo estas últimas dos una sentencia judicial previa.

En este caso el pedido sí o sí debe ingresar por Diputados y lograr un dictamen favorable en la Comisión de Juicio Político. De ahí pasa al recinto, donde debe ser aprobado por dos tercios de los diputados presentes. Superada esa instancia, se eleva al Senado donde se debe replicar la aprobación los dos tercios de los presentes.

Suponiendo una presencia plena, en la Cámara Alta los dos tercios se alcanzan con 48 senadores y en la Cámara Baja con 172 diputados. La posibilidad aparece como muy remota, sobre todo porque en Diputados la suma de LLA y el PRO (agregando a Espert) deja 181 bancas restantes, por lo que para alcanzar los dos tercios deberían ponerse de acuerdo prácticamente los legisladores de todos los demás sectores. Esto, por su parte, expone la dependencia de Milei hacia Mauricio Macri y el PRO, que con un muñequeo político como no enviar a una eventual sesión a algunos de sus legisladores bajaría el número necesario para que la oposición alcance los dos tercios.

Por lejano que parezca este escenario, lo cierto es que Javier Milei viene rompiendo todas las lógicas del funcionamiento de la política y si su pelea con las provincias se profundiza no hay escenarios imposibles. Nadie hubiera pensado dos semanas atrás que era posible una posición unificada de los 24 mandatarios provinciales contra postura del Presidente y el Gobierno Nacional, y sin embargo sucedió.

Así se componen el mapa y las correlaciones de fuerzas en el “nido de ratas” ante el cual Milei hablará este viernes por la noche. El alto voltaje de la jornada está garantizado. La pregunta pasa por cuáles serán los límites y cómo seguirá todo el día después. Imposible de saber en la Argentina patas para arriba del Presidente anarco capitalista.

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