Durante el período de las vacaciones de invierno los niños y niñas de la ciudad de Rojas tuvieron la posibilidad de vivir momentos mágicos y maravillosos gracias a la gran cartelera que se planteó desde la Dirección de Cultura del Municipio y diferentes espacios de la ciudad, sin perderse la oportunidad el Teatro TAFS de ofrecer un espectáculo muy atractivo, convocando para esta ocasión al actor y titiritero Fabián Villarreal.
En la sala “Alfredo Araldi“ de la institución de la Avenida 25 de Mayo se presentó durante el receso invernal el espectáculo “El Ratoncito Pérez espera a Pérez“, una puesta pensada y montada íntegramente por el actor y titiritero oriundo de la ciudad de Villa Gesell Fabián Villarreal, quien habló de la puesta y su trayectoria en El Nuevo en Radio.
“La cuenta la historia del hijo del Ratón Pérez, al cual se le cae un diente y espera una recompensa por esa pérdida, pero se encuentra con la dificultad que el papá está imposibilitado de darle esa recompensa puesto que se encarga de los niños y las niñas y no de los ratones“, contó el artista geselino.
Fabián Villarreal comentó que “hace más de treinta años que trabajo con las niñeces, y es algo que nace allá cuando tenía 19 años cuando me fui a estudiar a Rosario, donde hice un profesorado en teatro de títeres durante cuatro años, hasta que luego regresé a Villa Gesell, donde fui desarrollando esta carrera“.
“El teatro de títeres ante todo es un medio para contar historias, historias que en principio en lo personal me seducen o me parecen interesantes y divertidas, y después voy viendo según el gusto del público, porque no todo lo que uno hace justamente puede gustar“, subrayó.
“El espectáculo nace de una inquietud personal, o más bien de una conversación con mi hijo, y luego cuando surge una idea interesante trato de investigar sobre los tópicos, es así que cuando comencé a escribir el texto dramático de la obra me acerqué al cuento original del Ratón Pérez que está escrito por monjes católicos”, sostuvo.
“Luego me fui guiando por otras versiones y también conseguí un libro que se llama “La historia del Ratón Pérez“, un libro de antropología, que habla de los diferentes mitos que hay acerca de los mitos que hay en los diferentes países, de donde saqué mucho material“, detalló el actor.
Villarreal explicó que “siempre que abordo una temática me gusta investigar porque es lo que me sirve para desarrollar la temática, por ejemplo en mi obra a partir de lectura de uno de esos libros aparece el hada de los dientes, puesto el ratoncito al no recibir su recompensa le escribe al hada“.
“Cuando me acerco a la escritura de un texto dramático lo primero que hago es el armado de la obra con el texto, y eso es lo que me plantea los personajes que necesito para contar la historia, y en eso también está la elección de la técnica que uno va utilizará para construir los títeres y para contar la historia“, contó el artista convocado por el Teatro TAFS.
“En esta obra, influenciado por colegas de España, más precisamente de Cataluña, utilizo una técnica que se llama títere de percha, y el material con el que construí los títeres es telgopor“, indicó.
“Luego que se construyen los títeres van a la costurera, que sería la vestuarista, la cual le confección su vestuario indicado para la obra, pensando de manera consensuada los colores y las texturas, es una persona de Villa Gesell con la cual hace varios años que trabajamos y tenemos mucha confianza“, expresó.
Comentó que “también para esta obra tuve la posibilidad de convocar a un músico, Javier Lamezón, que le compuso la música original para la obra, porque la puesta tiene su música instrumental y cuenta con dos canciones, porque en un momento el hada de los dientes canta una canción y hay otra final“.
El actor sostuvo que “siempre se va trabajando en forma mancomunada porque me gusta ir convocando a diferentes artistas según las propuestas, ya que justamente tengo otra obra que se llama miedo y está basada en el cuento de Graciela Cabal, donde trabajé con una ingeniera en papel de Mar del Plata, que fue la que hizo los diseños de un libro escenográfico“.
“Esto de convocar a diferentes artistas o personas con distintas expertices tiene el fin de presentar un espectáculo más acabado, porque en definitiva uno lo que tiene es una idea, una imagen, una historia que ya trascurrió, que la tiene en la cabeza, pero después la tiene que montar y llevarla a cabo”, declaró en Radio Rojas.
“También tiene mucho ver que es lo que pasa con el otro, porque el teatro lo que tiene es una interacción que termina de ser en el público, porque es el público el que lo interpreta, el que le gusta o no, el que se ríe, el que se emociona, y allí es cuando se termina el círculo, porque el teatro sin público no es teatro“, consideró.
Fabián Villarreal porque se expone a la vista del público mientras maniobra con sus títeres: “Influenciado por otros colegas hasta el año 2002 trabajaba oculto en el retablo, eso tenía que ver con la formación que había recibido en Rosario, pero al ver nuevas propuestas empecé a salir del escenario y hoy en día todos los espectáculos que hago son a la vista.
“En la obra del ratoncito por momentos trabajo como personaje, de dentista, como actor, y por momentos trabajo neutro, esto es solamente manipulando los títeres pero no relacionándome con ellos“, añadió.
“Me siento como más cómodo trabajando a la vista -confesó-, aun sabiendo que para algunos espectadores quizás resulte un tanto novedoso porque están acostumbrados a un teatro de títeres más tradicional o el clásico de guante, por eso les puede parecer extraño”.
Fabián Villarreal relató una historia muy emotiva: “El contacto con el público y con los niños en particular es algo inconmensurable, suceden cosas muy bonitas, por ejemplo hace poco estaba en Pinamar haciendo una función y una abuela se comunicó conmigo para decirme que iba a llevar a su nieta, que no ve, y me pregunta si ella podría tocar los títeres antes de la función“.
“Olivia tiene cuatro años y es no vidente, así que pasó antes de la función, le presenté algunos títeres, ella los conoció con sus manitas, se la veía muy feliz, y después de la función la abuela me escribió para comentarme que ella había entendido todo y que se había divertido“, contó, aún emocionado.
“Esta profesión maravillosa tiene este tipo de devoluciones que son tan bellas que conmueven de verdad, y justamente la única manera en que uno se entera de lo que les sucede a los niños y los adultos es cuando lo verbalizan, y pasa muchas veces que los padres me escriben para contarme lo que viven sus hijos con la obra, y eso es lo que nos da la pauta de que vamos por el buen camino, y si es que hemos acertado con la historia que contamos“, concluyó Fabián Villarreal, otro de los artistas que divirtió a nuestras niñeces en los días de invierno.




