La fuerte crisis económica que está sufriendo el país producto de las políticas que viene implementando el gobierno nacional, claramente apostando al fortalecimiento de los sectores más poderosos, están dando la espalda a uno de los motores más importantes de empuje de un país, con un número de empresas que bajan sus persianas cada semana producto de no encontrar la manera de salir a flote y personas que deben volver a sus casas con la cabeza mirando el piso a manifestarles a su familias que al día siguiente no tendrán que levantarse para salir a trabajar.
El fuerte acompañamiento que el gobierno le brinda a los grupos concentrados de poder ha inclinado completamente la balanza contra gran parte del sector industrial, prácticamente naturalizándose el cierre de centenares de firmas que solo quedan en un número para la estadística reflejadas por algunos medios nacionales.
De aquellos tiempos iluminados para la industria Argentina hoy van quedando solo los cimientos, con empresarios que intentan modificar el rumbo al andar, pero que ante la falta de respuestas no les queda otra que rendirse.
Este 2 de septiembre se conmemoró justamente en nuestro país el Día de la Industria, con una temática que se reflejó casi al pasar por algunos medios y por las expresiones de algunos pocos representantes de los diferentes sectores, que parecen tomar conciencia de la compleja situación, pero a la vez también queda la sensación en sus frases que quieren decir sin decir nada.
En nuestra ciudad, de aquellos tiempos en los cuales las empresas convocaban a la celebración, con medios periodísticos cargados de entrevistas con los principales referentes, incluso con suplementos dedicados a la fecha, pasamos a este presente, en el cual el 2 de septiembre pasó a ser solo una efeméride más, un día común, tornando a gris oscuro, ante un panorama incierto en el corto plazo.
Mientras la industria se desploma, los empresarios navegan en la incertidumbre y los trabajadores miran como la realidad les cae en la cabeza, el gobierno nacional se la pasa celebrando datos que pareciesen reflejar una realidad paralela, muy distante a la que transitan los miles de trabajadores para los cuales llegar a fin de mes representa una odisea.
¿Por qué se celebra el Día de la Industria en la Argentina?
En nuestro calendario oficial, el 2 de septiembre se celebra el Día de la Industria en conmemoración de aquel día de 1587 cuando se produjo “la primera exportación argentina al exterior”.
Ese 2 de septiembre de 1587 zarpó del fondeadero del Riachuelo la carabela San Antonio, al mando de Antonio Pereyra, con rumbo al Brasil.
La nave llevaba en sus bodegas un cargamento fletado por el obispo del Tucumán Fray Francisco de Vitoria. Eran tejidos y sacos de harina producidos en la por entonces próspera y productiva Santiago del Estero.
La llegada de los inmigrantes europeos a América, en el marco del imperio colonial de España, se dio en un entorno de economía todavía artesanal, precapitalista y bastante básica. Aquellos primeros pobladores tuvieron la visión y la voluntad de generar una producción que excediera su propio consumo y el de su mercado interno, para lograr la exportación de sus manufacturas. Y no resultó fácil dar ese primer paso.
Las normas restrictivas del comercio colonial no eran sencillas de superar. Las dificultades que imponían las largas distancias hacían de cada empresa una gesta dificilísima, pues los obrajes, telares y diversos parajes de producción textil se encontraban fundamentalmente en Tucumán y Santiago del Estero, donde se cultivaba el algodón, y los traslados hacia el puerto de Buenos Aires eran complicados y costosos.
Aquellos pobladores tuvieron la pujanza para, desde un primer momento y superada la etapa inicial de subsistencia, pensar en las bondades de una economía autosuficiente y para abrir nuevos mercados con los excedentes de sus manufacturas.
Cuando en 1556 se introdujo el algodón en el centro de nuestro país, y gracias al valor artesanal agregado se constituyó como base del comercio y la economía de la región (las rústicas fibras de chaguar fueron reemplazadas por telas de algodón), aquella mentalidad emprendedora fue vital para gestar la industria local de cara al mundo.




