Parecen ser de otros tiempos las celebraciones por el funcionamiento floreciente del sector, hoy prácticamente fuera de la agenda del gobierno nacional, con la cierre de empresa que no cesa y miles de trabajadores que hoy la miran como con la ñata contra el vidrio.
La fuerte crisis económica que está sufriendo el país producto de las políticas que viene implementando el gobierno nacional, claramente apostando al fortalecimiento de los sectores más poderosos, están dando la espalda a uno de los motores más importantes de empuje de un país, con un número de empresas que bajan sus persianas cada semana producto de no encontrar la manera de salir a flote y personas que deben volver a sus casas con la cabeza mirando el piso a manifestarles a su familias que al día siguiente no tendrán que levantarse para salir a trabajar.
El fuerte acompañamiento que el gobierno le brinda a los grupos concentrados de poder ha inclinado completamente la balanza contra gran parte del sector industrial, prácticamente naturalizándose el cierre de centenares de firmas que solo quedan en un número para la estadística reflejadas por algunos medios nacionales.
De aquellos tiempos iluminados para la industria Argentina hoy van quedando solo los cimientos, con empresarios que intentan modificar el rumbo al andar, pero que ante la falta de respuestas no les queda otra que rendirse.
Este 2 de septiembre se conmemoró justamente en nuestro país el Día de la Industria, con una temática que se reflejó casi al pasar por algunos medios y por las expresiones de algunos pocos representantes de los diferentes sectores, que parecen tomar conciencia de la compleja situación, pero a la vez también queda la sensación en sus frases que quieren decir sin decir nada.
En nuestra ciudad, de aquellos tiempos en los cuales las empresas convocaban a la celebración, con medios periodísticos cargados de entrevistas con los principales referentes, incluso con suplementos dedicados a la fecha, pasamos a este presente, en el cual el 2 de septiembre pasó a ser solo una efeméride más, un día común, tornando a gris oscuro, ante un panorama incierto en el corto plazo.
Mientras la industria se desploma, los empresarios navegan en la incertidumbre y los trabajadores miran como la realidad les cae en la cabeza, el gobierno nacional se la pasa celebrando datos que pareciesen reflejar una realidad paralela, muy distante a la que transitan los miles de trabajadores para los cuales llegar a fin de mes representa una odisea.




