Tras la llegada de un barco con 5.000 autos de origen chino al país, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la apertura de las importaciones al asegurar que hará que los precios de los vehículos nacionales bajarán. Sin embargo, desde Ford advirtieron que esto podría generar cierre de fábricas de la industria automotriz.
“La importación de autos estaba prácticamente cerrada. Solo permitían unas pocas unidades y, por supuesto, se pagaban precios altísimos”, sostuvo Caputo, quien afirmó que el efecto principal será una baja en los precios de los vehículos nuevos. “Va a bajar el precio de los 0 km. Por simple lógica, si tenés más oferta y la misma demanda, el precio baja. Los autos nacionales también van a tener que bajar sus precios para competir”, aseguró.
Según el funcionario, la medida busca beneficiar al consumidor argentino, que durante mucho tiempo enfrentó precios elevados y escasez de modelos disponibles. “Cuando restringís la oferta, sube el precio. Cuando ampliás la oferta, el precio baja”, reiteró.
Además, salió al cruce del diputado nacional Miguel Ángel Picheto, quien cuestionó la llegada de autos chinos. “Es una pérdida de dólares para financiar importaciones que destruyen el trabajo argentino”, sostuvo el legislador. Sin embargo, Caputo lo refutó: “Esta medida ayudó a que el precio de los autos en nuestro país convergiera al de los países vecinos (más bajos incluso en algunos casos), y que se empiece a desarrollar la infraestructura eléctrica, lo que está incentivando proyectos de fabricación de camionetas eléctricas”.
El arribo del barco con 5.000 vehículos chinos generó repercusiones inmediatas en el sector automotor. Concesionarios y fabricantes locales reaccionaron ante la posibilidad de que una oferta mayor genere una reducción de márgenes y una competencia distinta.
En ese sentido, Martín Galdeano, cabeza de Ford Argentina, explicó que la competencia con otros mercados por la presión impositiva hace cada vez más difícil operar en el país. “No me sorprendería que cierren fábricas de autos en la Argentina”, disparó y encendió las alarmas por el empleo en el sector.
Cabe destacar que solo dos fábricas, en primer lugar la de Toyota, enclavada en Zárate, provincia de Buenos Aires, y segunda la de Ford, en General Pacheco, también en suelo bonaerense, producen más de la mitad del total de la industria. Y la gran mayoría se exporta.
Sin embargo, el 60% de los autos nuevos que se venden actualmente en Argentina sean importados, el 85% lo traen las propias automotrices que fabrican en Argentina. En concreto, lo que está sucediendo en la industria automotriz local es un cambio profundo de su esencia.
Fuente: Agencia DIB




