DINO GIACOMINI

Artistas que crean, artistas que enseñan

Sol y Dino son dos jóvenes artistas plásticos locales, que ahora experimentan su veta docente, dictando cursos de dibujo y pintura en el Centro Cultural de Rafael Obligado – Ambos, en El Nuevo en Radio, nos hablaron de su experiencia en ese sentido, como así también de sus proyectos propios

Como se sabe, con un importante éxito de convocatoria en todos los casos, el gobierno local ha implementado una enorme oferta de talleres artísticos, culturales, capacitaciones y actividades que van desde el yoga a la agroecología, que se despliega en distintos puntos: el CIC de Progreso, el Centro Cultural Ernesto Sábato y el Centro Cultural de Obligado, entre otros.

En ese contexto, entrevistamos a dos jóvenes artistas locales que, sin experiencia en la docencia, decidieron sumarse a la iniciativa y aportan sus conocimientos a la comunidad. Por un lado, tenemos a Sol Barreiro, y por el otro, a Dino Giacomini. Los une el hecho de que ambos son artistas y la circunstancia de que, sin ser específicamente docentes, aceptaron compartir lo que saben. En el caso de Sol, la más joven del dúo, con apenas diecinueve años, sus alumnos son adultos; en el caso de Dino, el más “viejo”, sus alumnos son niños de nivel incial, paradójicamente.

Pero funciona, y muy bien. Mucho tiene que ver esto con la impresionante onda propia y entusiasmo (además de un serio compromiso y una no menor responsabilidad), con que Sol y Dino se han convertido en “maestros” de arte. Además, ambos son, personalmente, dos pibes realmente geniales, con la mejor de las disposiciones.

Así fue que, en entrevistas separadas, pero que presentamos unificadas en estas páginas, conversamos con Sol y con Dino en El Nuevo en Radio, para que nos contaran de esta experiencia.

“Es muy lindo lo que ha surgido en Rafael Obligado y que nos den lugar para participar a los jóvenes, como en mi caso, que fui convocada por Soledad Abril, con quien nos conocemos desde hace bastante y siempre vio cómo me manejo con el arte, el tema de los tatuajes, los cuadros. Y me invitó porque le parecía algo muy interesante, ya que justamente le había comentado que mi idea para cuando fuera más adulta era trabajar dando clases en escuelas y hospitales, y ella pensó que podía ser una linda oportunidad para me fuese involucrando con gente y observar de qué manera se maneja el plano de la enseñanza, algo que nunca había hecho antes”, cuenta Sol, en el aire de la FM92.5.

Pero claro, este proceso ha sido casi natural para ella: “El arte estuvo desde siempre en mí, tal es así que mi mamá me cuenta que en el jardín ya dibujaba algunas cositas y siempre le mostraban mis trabajos, y que podría explorar eso yendo a un taller. Así fue que me llevó a la Escuela de Estética por varios años. También tuvo el honor de recibir algunas clases de Juanjo Eroles, con quien me llevó mi papá (Sol es hija de nuestro colega y compañero de trabajo en Radio Rojas, Chochi Barreiro). O sea que mi familia me acompañó en este camino desde un principio”, nos cuenta.

Pero la creatividad de Sol se expresa en sus proyectos propios: “Últimamente estoy haciendo un poco más de realismo, no tanto el tema de paisajes o naturaleza, que me parecían fáciles, y lo que estoy dibujando ahora son botas: es realismo pero que se nota bien que lo hago con pincel, porque quiero que se noten las pinceladas”, comenta, y añade que “miro mucha pintura, sobre todo el tema de las pinceladas bruscas tipo Van Gogh”, y relata que “justamente en Rafael Obligado hay una chica que trabaja de esa manera y me dijo que es lo que quiere explotar, pero a su vez me comentaba que mucho no se animaba porque le parecía que no era un trabajo limpio, porque normalmente a las pinturas las vemos como algo limpio, algo muy pulido o técnico, y le mostré un montón de obras de artistas que trabajan de esa manera y quedan relindas, así que tomó impulso y continuó por ese lado”.

No obstante, admite que “el tema de la enseñanza no es tan fácil, más en mi caso que no tengo mucha idea del tema de pedagogía, por eso medio que voy improvisando y comunicándome a mi manera, explicando lo que a mí me sirvió. Pero después que cada una lo pueda llevar a la práctica con su mano, porque todas pintan y tienen su impronta”.

“En este tiempo que llevamos trabajando en el taller me fui dando cuenta la manera en que pinta cada una, porque son todas mujeres. Entonces a una le explico ciertas cosas y se va variando según las inquietudes de cada una, con lineamientos generales por supuesto, pero que los puedan aplicar a sus trabajos. A mí me interesa que ellas vayan llevando su propio proceso, así como me pasó en lo personal”, observa luego, respecto de su approach con sus alumnas.

Y la cosa tiene un grado máximo de apertura: “A mis clases pueden concurrir quienes lo deseen y no es necesario que conozcan de pintura. Hace poco se sumó una señora mayor que nunca pintó nada y vino a decirme que quería aprender a pintar flores, y ya estamos trabajando con ella”.

-¿Y qué sentís vos cuando pintás?

-Cuando pinto me pasa que me voy, siento que todo lo que pasa alrededor no existe, se crea un momento muy lindo e íntimo. A veces me viene como una brisa de ganas de pintar y en ese momento me pongo a hacer algo con lápiz, como para después ver si le sumo la pintura. Todo lo que voy produciendo lo guardo, pero no tengo mucho porque lo suelo regalar, porque siento que si los tengo guardados nadie los puede apreciar, así que de esa manera tienen otro entorno y la gente los puede conocer. El 14 de diciembre habrá una muestra y no sé si exponer mis dibujos, porque quizás la gente lo tome como algo grotesco o que incomoda, aunque eso es lo que busco con el arte, que es incomodar, para mi está bueno. Pero a lo mejor hay gente a la cual no le parece que pueda ser así. Igualmente voy a probar ponerlos en cuadro y que salga lo que salga (risas) Utilizo mayormente el acrílico porque siento que es lo más fácil, en tanto óleo no probé nunca porque me parece que es más difícil, creo que es complicado.

Dino, por su parte, nos cuenta que “desde muy chiquito me dedico a las artes, primero porque mi viejo (Daniel “Puma” Giacomini) siempre dibujó, y aunque en el camino de la vida van surgiendo diferentes cuestiones que no te dejan seguir dibujando, lo que hacemos es dibujarnos una realidad para seguir adelante, siempre pensando en que sí se puede».

Y al igual que Sol, nos cuenta que “no tengo el profesorado de dibujo, pero sí me dedico a esto desde hace mucho tiempo y cuando surgió la posibilidad de proponerle algunos conceptos a los más chiquitos no lo dudé: creo que es una buena manera de laburar del arte, porque también está el arte industrial y por qué no decirlo el vandalismo, aunque en ese sentido lo que se intenta mostrar es bronca».

«En los más pequeños lo que existe es una manera de descargar a través del dibujo, y en mi caso lo que les puedo enseñar es a hacerlo prolijo», agrega, y explica que “me interesas las ramas (del arte) donde hay que prestar mucha atención, donde hay que estar bien en el detalle. Por eso considero que el taller con nenes es el más difícil, porque a un grande se le pueden explicar diferentes cuestiones, pero el nene quizás tiene otras intenciones, y es ahí donde pongo el objetivo, en buscar la manera de llegarle».

-¿Y cómo es trabajar con niños tan pequeños?

-Veo que cada cual tiene su mundito: está por ejemplo el que viene con el lápiz y no le puedo decir que dibuje con mis colores porque en la casa agarrará el lápiz de nuevo; en ese caso trato de guiarlo en lo que puede hacer con ese lápiz. Me habían propuesto anteriormente dar clases particulares, pero le venía esquivando porque es mucha responsabilidad y no sé los pasos a seguir en base a un libro o materia específica, aunque sí lo sé a través de mi experiencia. Ojalá pudiera sentarlos a todos y decirles “esto es un círculo o un cuadrado”, pero lo que busco que ellos mismo lo vayan descubriendo a medida que ven formas, sea en la naturaleza o hasta en un juguete.

Dino, en tanto, ha cubierto generosamente la ciudad con sus obras murales: «Hace un tiempo trabajaba en un comercio local y también tatuaba, con lo cual me alcanzaba para vivir, pero después me dediqué solamente a esto. La mayor parte de la tarea la repartimos con el Teli Galeano, con quien hacemos murales, aunque también sigo con los tatuajes y también hago carteles, porque desde que falleció el Negro Arévalo, prácticamente nos quedó toda la tarea», cuenta, y agrega que “hice un retrato de Ernesto Sábato en perspectiva y con su firma, con pintura asfáltica, y así en diferentes lugares dentro de la ciudad, y noto que pasa lo mismo en diferentes lugares, y en Rojas justamente nos llaman mucho de los negocios, más ahora cuando se viene los meses de verano.

Mientras tanto, como consumidor de arte, relata que “tengo temporadas en las cuales miro cosas de Van Gogh y Miguel Ángel y temporadas en las cuales dibujo Sonic, o dibujo marcado y caricatura, y también miro mucho en las redes, sigo muchos amigos, no solo en el dibujo, también me pasa en la música. Voy variando. De hecho a los nenes les propongo que pinten los que les genera una canción y ellos se prenden, además miran algunas de las obras que dejó Juanjo Eroles, alguien a quien respeto mucho”.

Dino agrega que “el Loco fue justamente quien me propuso esto, y hasta me dijo que estaba más loco que él (risas). Él ya estaba enfermo cuando me llevó a conocer a los nenes y no quería que el taller se pierda porque hace años que está, gente que hoy lleva a sus hijos y hasta sus nietos en algunos casos».

En el Cultural de Obligado, explica, “estoy los jueves de 14:30 a 16:30”, y agrega, de bueno humor, que “ahora me avivé que los chicos de 5 o 6 años no se quedan quietos dos horas seguidas, entonces ellos van una hora, en tanto los más grandes sí hacen las dos, y me pasa que algunos cuando me ven llegar al pueblo se me acercan para comenzar a dibujar algo. Me tratan muy bien allá».

En cuanto a su arte, dice que «casi siempre tengo cosas en producción, pero es por pedido, casi no tengo nada de mi autoría. Además no tengo un estilo: me gustan los ojos y los triángulos, pero si me dedico a esa parte quizás quedo encasillado y dejaría de lado todo lo demás que hago».

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