POLÍTICA

Abrió McDonald’s en la terminal: mucho brillo y muchas sombras

Con un acto encabezado por funcionarios y empresarios de Junín y con el acompañamiento de la banda municipal para el corte de cintas, la empresa Arcos Dorados dejó formalmente habilitado el nuevo espacio gastronómico emplazado en la terminal de ómnibus de Junín. McDonald’s ya ofrece en ruta 7 y Circunvalación su AutoMac, McCafé, además de áreas de esparcimiento infantil.

Mientras algunos vecinos y curiosos pugnaban por su combo, los flashes se llevaban las sonrisas de quienes degustaban una hamburguesa. A la hora de los discursos, el  director general de Arcos Dorados en Argentina expresó su satisfacción por esta apertura 234. «Estamos muy felices» dijo.

El interino intendente Fiorini con hambre, no espera a los comensales de su mesa: Petrecca, Guibelalde, Frederking y Chiofalo

Tal vez fue la emoción, o la traición del subconciente por una noche especial,  contó ‘la insistencia’ del entonces intendente Petrecca, hoy Senador y de su cuñado, ahora intendente interino, para este desembarco. “Nos sedujo que la ciudad nos busque durante tanto tiempo, diciéndonos que querían un McDonald’s en Junín. Convergieron las dos cosas y pudimos llegar a esto».

Petrecca, el principal impulsor de esta llegada en tiempos de su mandato al frente del Ejecutivo de Junín, fue más contundente: Dijo que «como gestión hay que ceder para ganar, hay que ceder parte del Estado para generar oportunidades de inversión».

No obstante, conviene recordar que la cesión a McDonald’s repite el libreto de la gestión que resume el desequilibrio petrequista: un municipio que subsidia y prioriza de forma discrecional a gigantes corporativos, y les da la espalda a cientos de vecinos y emprendedores de Junín que sostienen la economía local, sin un solo beneficio del Estado.

El concejal y ¿proveedor del municipio? Blas Carafiello, inicia la desgustación de la «M»

No se trata de MacDonald’s, se trata de pensar, planificar, discutir y diseñar un modelo de ciudad con equilibrio, desarrollo y oportunidades para todos, con inversiones de relevancia como han logrado los distritos cercanos, es decir, más allá de las cuadras de cordón cuneta, luces led y cámaras de seguridad.

Como metáfora de esta idea, contamos no hace mucho el paso de comedia del Senador cuando se enterneció por los brillos de la M de la firma que abrió sus puertas y ahí cerca, otro letrero, con la palabra ‘Junín’ nunca mereció su atención. Sigue oxidado, sin sus luces y casi abandonado.

No hay dudas. La gestión tiene una mirada que se obnubila con los brillos y otra, que ningunea las sombras que persisten.

Villa Logüercio, el pueblo turístico de Lobos que crece con la laguna y el pejerrey

A poco más de dos horas de CABA, Villa Logüercio atrae a miles de turistas cada semana, para satisfacción de sus 400 habitantes junto a la laguna de Lobos.

Villa Logüercio y la laguna de Lobos, el paraíso del pejerrey.

@turismopba

Podría decirse que Villa Logüercio tuvo su origen en una prohibición. En 1942, poco después de que no se permitiera más la actividad comercial, se creó el Club de Pesca Lobos, en un terreno que se compró a la familia Logüercio en la margen noroeste de la laguna de 800 hectáreas.

A su alrededor, desde 1950, fue creciendo la Villa con lotes de aproximadamente 800 m2 y una Avenida Costanera, a 15 kilómetros de la ciudad de Lobos. En 1952, Doña Aydeé Durán (sobrina y heredera del médico Vicente Logüercio) encargó el parcelamiento y loteo de unas 250 hectáreas ubicadas entre la franja costera y las vías del ferrocarril que llevarían el nombre de su tío.

Una laguna con biodiversidad

Durante esos primeros años se forestó intensamente la zona con eucaliptos, pinos, sauces y álamos, y se trazó la trama urbana respetando la curvatura de la costanera. Y otro momento clave fue la creación de la parada ferroviaria del ramal Roca, denominada Estación Fortín Lobos, en referencia a las antiguas estructuras defensivas del siglo XVIII.

Con los años, las casas de fin de semana convivieron con una población permanente de prestadores de servicios, comerciantes y pescadores -hoy unos 400 vecinos-, convirtiendo a la villa en un polo turístico clave del partido de Lobos.

La laguna tiene una superficie de 800 hectáreas, ideal para la práctica de actividades acuáticas. Al estar ubicada en una zona de abundante vegetación se pueden apreciar una gran variedad de aves silvestres. La fauna ictícola compuesta por el pejerrey (el monarca de la laguna), carpas, dientudos, tarariras, bogas, lisas, bagres y mojarras permiten inolvidables jornadas para el aficionado a la pesca.

A diferencia de otras lagunas de Sudamérica, la de Lobos está inventariada como Humedal de Latinoamérica debido a sus características de salinidad y cotas de agua que otorgan el ambiente ideal para la gran biodiversidad que la habita.

Asimismo, bajo su espesa arboleda se encuentra la estación Hidrobiológica que se encarga de la cría y siembra de aproximadamente 500 mil alevinos anuales lo cual ha permitido mantener a través de los años el atractivo fundamental de la Laguna: el pejerrey. Uno de los factores que hicieron que Villa Logüercio sea uno de los 39 pueblos turísticos de la provincia de Buenos Aires.

Con muchos atractivos, además del pejerrey

Trama urbana y ambiente: La villa se caracteriza por su ritmo tranquilo, calles de tierra con una arboleda añosa y frondosa, casas de fin de semana, jardines amplios y presencia de avifauna típica del ecosistema pampeano y ribereño.

La Costanera y la Plaza: Cuenta con un paseo costero público equipado con bancos, juegos infantiles y áreas de sombra, sumado a la Plaza Dr. Vicente Logüercio y la pequeña Capilla Santa Isabel.

La Feria artesanal y la estación Fortín Lobos.

La panadería artesanal Quimey Quipan, con su clásicos panes de campo, churros y picarones.

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