El sobresaliente bailarín y profesor oriundo de Cañada de Gómez visitó nuestra ciudad para brindar un seminario y musicalizar la última edición de la Milonga de Rojas en el Centro Español. De sus inicios, su trayectoria y la participación en el mundial conversó con El Nuevo en Radio.
Los fieles asistentes a la Milonga de Rojas, evento que desde hace años está insertado en la cartelera cultural de Rojas, tuvieron la posibilidad en su última edición de disfrutar en toda su dimensión de la presencia del excelso bailarín y profesor de danza Cristian Quevedo, quien en su pasó por la ciudad brindó un seminario, musicalizó el encuentro y además se lució en la pista del Centro Español.
Cristian Quevedo, quien supo recorrer diferentes países del mundo compartiendo el tango que lleva en la sangre, contó de sus inicios y su trayectoria en El Nuevo en Radio, fue en los días previos a una nueva participación en el mundial que se está llevando a cabo en Buenos Aires.
“La Milonga de Rojas es una de las más emblemáticas de la región y me gusta concurrir porque no solo puedo compartir la noche con la gente de allí, sino también con muchas personas de las ciudades de los alrededores que se juntan a bailar y pasar una noche sumamente agradable“, resaltó Cristian Quevedo en el aire de la 92.5.
El artista destacó también que “el nivel de baile en la zona es muy bueno porque son muchas las milongas que hay y por eso la gente tiene varios lugares donde practicar, así que se convoca mucha gente para compartir y encontrarse con amigos“.
“Es lindo compartir con todos porque además uno va desarrollando herramientas mientras se va bailando con diferentes personas con para que los varones, que en este caso somos los guías, nos vayamos adatando a quien tenemos enfrente, lo que hace la experiencia más enriquecedora para nosotros“, confesó.
Mirando hacia atrás y recordando sus primeros pasos en la milonga Cristian Quevedo recordó que comenzó “con el tango y el folklore hace ya 22 años, por eso en las milongas muchas veces incorporo algunos temas de folklore en las milongas, pero me incliné por el tango porque me gustó la música, la forma elegante que se visten los varones, que es algo que ha ido evolucionando con el tiempo“.
“A mi abuelo paterno le encantaba el tango, o sea que vengo mamando ese cariño desde lo familiar, y hoy por hoy con la cantidad de años que tengo encima con la música es algo que disfruto, y sobre todo disfruto compartirlo con toda la gente, no quiero quedármelo solo para mí“, sostuvo el artista.
“A veces soy autodidacta, pero el tango hay que aprenderlo de alguien y por eso suelo aprender de maestros de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, y más allá de ser profe sigo tomando clases para perfeccionarme porque es un género que evoluciona constantemente“, manifestó, agregando que “después es muy importante ir a las milongas, porque ese el lugar donde podemos practicar lo que hacemos, también se aprenden algunos códigos, y por otro lado el estilo que más me gusta es el de salón, es el que más desarrollo“.
El bailarín santafesino comentó que “si bien el tango escenario es el que más le gusta a la gente, me inclino por el de salón o de pista porque es el tango que puede bailar cualquiera, mientras que el tango de escenario requiere de una técnica mucho más específica, mucho equilibrio, fuerza, o sea no es para cualquiera“.
“Lo que tiene de bueno el tango de pista es que uno se puede encontrar con una persona que no conoce, que ni siquiera puede hablar el mismo idioma, y cuando se hace el cabeceo, si esa persona acepta, no hace falta una palabra para encontrarse en un abrazo, lo cual es maravilloso“, aseguró.
Cristian Quevedo se refirió a las parejas con las que fue compartiendo la pista: “A medida que uno va evolucionando va conociendo gente nueva, va milongueando en un lugar, en otro, me van recomendando, algunas bailarinas me han propuesto, yo he propuesto a otras, y con el paso del tiempo he bailado con diferentes personas, mayormente con chicas de acá de la zona”.
“Me ha tocado hacer giras por el exterior, en el 2018 anduve por Italia, en 2019 por España, en el 2020 me fui a Alemania, Grecia y Austria, las tres con diferentes compañeras, algo que resultó fantástico porque me han dado una experiencia inolvidable“, relató.
En este orden consideró que “la evolución de diferentes compañeras me ha llevado a tener un nivel de baile de competición bastante alto y a estar entre las mejores parejas de la región, como sucedió en mayo en Gualeguaychú cuando participamos en una de las eliminatorias para el mundial y nos tocó salir segundos junto con Mariel Quintana Grasso, pero más allá que no obtuvimos la clasificación fue un muy buen resultado“
“Luego decidimos presentarnos en la preliminar de Villa Constitución y obtuvimos el primer puesto para el mundial, así que pasamos directamente a la semifinal del mundial, y nos toca competir este fin de semana“, señaló el bailarín, protagonista de la competencia que se está realizando en la ciudad de Buenos Aires.
Cristian Quevedo apuntó a sus expectativas para el mundial: “Uno siempre tiene la ilusión de llegar a lo más alto, entrena para eso, también sabemos que el nivel de baile es excelente tanto de las parejas de nuestro país como del exterior es muy bueno, así que es una competencia durísima”.
“Son solamente cuarenta parejas las que entran a la final y para llegar al mundial han pasado más de 800 parejas, lo que habla de la complejidad para ir avanzando en cada eliminatoria, y en la semifinal seguramente habrá una 200, por eso es que hicimos en esfuerzo bárbaro para llegar a lo máximo“, expresó.
“En el 2019 me pasó con una compañera no pasar ninguna instancia, en el 2022 con otra compañera llegamos a la semifinal, en el 2023 también llegamos a la semi con otra compañera nueva, y con Mariel en estos últimos tres años que venimos bailando juntos siempre llegamos a la semifinal, o sea que llegar a una final es muy difícil, pero no perdemos las esperanzas. Más allá de si podemos dar ese salto el objetivo también está en avanzar en el ranking mundial“, comentó
Acerca de su preparación para la competencia y el cuidado diario describió que “el entrenamiento en lo físico puede ser individual o junto a la pareja de acuerdo a la posibilidad que tengamos de encontrarnos, mientras tanto hay que tener un cuidado máximo en no lesionarnos, lo mismo en las comidas, porque el baile requiere de mucha precisión, de un abrazo cómodo y por supuesto también para la parte estética“.
“En la parte física se entrena mucho el equilibrio y también mucho el oído, así que por fuera de lo que es el baile trato de escuchar mucho tango, que es algo que favorece a la memoria, mientras que en la parte del entrenamiento compartido lo hacemos hasta sin música que nos permite entendernos mucho más con el abrazo y nos vamos conociendo mejor el uno de lo otro“, comentó.
El destacado bailarín abrió imaginariamente las puertas de su camarín para contarnos sobre las prendas que luce en cada presentación: “La indumentaria varía según el jurado o el campeonato, generalmente me gusta el traje gris, el negro, el negro con camisa blanca o negra, también se usa mucho el traje cruzado, el traje común sport, lo mismo el saco con el corte al medio en la espalda baja, o también está el saco con dos cortes donde terminan los bolsillos y es algo que queda muy bien”.
“También queda lindo el saco entallado, y en lo personal, con lo que más me siento cómodo a la hora de bailar son el traje negro con la camisa blanca y una corbata haciendo juego con el pañuelo, y llevó algunos accesorios, por ejemplo uso ya desde hace varios años una banderita de Argentina en la solapa, y si no es el caso de la camisa blanca me gusta una camisa negra“.
“Además de ser bailarín, profesor y DJs en las milongas también soy organizador, y tengo la próxima en Cañada el próximo 5 de septiembre, luego haré una milonga en Marcos Juárez, luego se viene una competencia en Sunchales, y ya para el mes de octubre tengo prevista una nueva visita a Rojas para musicalizar la milonga en lo que será su fecha aniversario“, concluyó el bailarín, de los mejores de la región, anticipando además su regreso a la ciudad para volver a ser protagonista de nuestra milonga.




