Clausuran por tiempo indeterminado el circuito de enduro tras la muerte de «Josesito» Castro

El trágico fallecimiento de José «Josesito» Castro, el conocido comerciante de 45 años que perdió la vida tras sufrir gravísimas lesiones en un accidente de motociclismo recreativo, generó un fuerte impacto en la comunidad local y derivó en un freno total para la actividad del enduro en la ciudad. Los responsables del circuito anunciaron el cierre indefinido de las instalaciones mientras la Justicia avanza a paso firme con la investigación penal.

El predio en cuestión, emplazado en la histórica zona tuerca de la calle Miguel Cané y el Arroyo Pergamino —donde antiguamente funcionaba el circuito «Enrique ‘Tití’ Sticconi»—, era un punto de encuentro habitual para los aficionados locales a las dos ruedas. Sin embargo, las puertas del complejo permanecerán cerradas y su futuro es una verdadera incógnita.

La mira puesta en la seguridad y las habilitaciones
El fiscal Nelson Mastorchio dispuso de inmediato una serie de medidas urgentes para reconstruir la mecánica del siniestro. Fuentes judiciales confirmaron que la investigación no solo se centrará en el peritaje mecánico de la motocicleta de Castro para descartar fallas técnicas, sino que pondrá la lupa sobre las condiciones generales del circuito.

Entre las principales actuaciones dispuestas por la Fiscalía se destacan:

Inspección ocular y planimetría: Personal de la Policía Científica trabaja en el terreno para determinar el estado del suelo y los obstáculos de la pista al momento del hecho.

Requerimiento de documentación: Se evalúa si el predio contaba con las habilitaciones municipales vigentes, la contratación de seguros de responsabilidad civil obligatorios y la presencia de asistencia médica de emergencia durante las prácticas.

Declaraciones testimoniales: Se citará a los deportistas y organizadores que se encontraban en el lugar el pasado jueves para obtener un relato directo de la caída.

Un cierre que podría ser definitivo
Desde la administración del circuito comunicaron a través de sus canales oficiales que la suspensión de las actividades no tiene fecha de reanudación. Más allá del lógico luto que embarga al ambiente del motociclismo pergaminense, entre los propios organizadores admiten que la viabilidad del espacio quedó seriamente comprometida.

El devenir de la causa judicial y las eventuales responsabilidades civiles o penales que dictamine la Justicia serán, en última instancia, los factores que decidan si los motores volverán a rugir en el predio del Arroyo o si el cierre se convertirá en definitivo. Primera Plana

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