Tanto el sector empresarial como el Ministerio de Transporte bonaerense advirtieron que el servicio de colectivos está en una situación terminal. El combo explosivo de subas en el combustible, la quita de beneficios nacionales y una deuda que supera los 46.000 millones de pesos mantienen al sistema al borde del colapso.
La crisis del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el interior provincial dejó de ser una amenaza para convertirse en una realidad cotidiana de frecuencias reducidas y usuarios “viajando como ganado”.
Al aire de Palabras más, palabras menos, por LA CIELO, el director de la Cámara de Transporte de la provincia de Buenos Aires, Luciano Mesina, y el ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, coincidieron en que el sistema atraviesa una emergencia no declarada que pone en riesgo la prestación básica del servicio.
Para Luciano Mesina, el incremento del gasoil fue apenas el detonante de una crisis estructural que arrastra años de descapitalización. “El problema no solo reside en el aumento este excesivo que hubo del combustible, simplemente esto dejó al descubierto lo enfermo que está el sistema”, sentenció el empresario. Según detalló, el sector opera con un “40% de déficit de cobertura de costos”, lo que se traduce en una pérdida constante de unidades: de los 18.500 colectivos que circulaban en el AMBA hace tres años, hoy apenas quedan 16.500.
Mesina fue tajante respecto a la viabilidad económica del servicio: “El costo de transportar a un pasajero va a oscilar entre 2.100 y 2.500 pesos; hoy recaudamos promedio 1.400 por pasaje entre subsidios y tarifa”. Ante esta brecha, el representante empresarial aclaró que la restricción de servicios no es una medida gremial, sino una imposibilidad física: “Como están los números hoy, las empresas tendrían que estar paralizadas y estamos dando el servicio que podemos porque tenemos bien en claro que transportamos a las personas que ponen al país en marcha”.
La respuesta del Estado Provincial: Deuda y liquidez
Por su parte, el ministro Martín Marinucci apuntó directamente contra la gestión nacional por la falta de previsibilidad y el corte de fondos clave como el “boleto integrado” y los “atributos sociales”. “El gobierno nacional tomó una decisión sin haber llevado una mesa de trabajo previa en función del aumento del combustible, que impacta de lleno a la estructura del costo del transportista”, explicó el funcionario en LA CIELO.
Marinucci reveló una cifra alarmante que explica gran parte del ahogo financiero: “La deuda que tiene Nación sobre atributo social de diciembre, enero y febrero suma unos 46.000 millones de pesos, lo que en una situación de aumento de combustible es una situación muy extrema”. Ante este escenario, destacó que el gobernador Axel Kicillof decidió aumentar el anticipo de subsidios al 60% para inyectar liquidez: “Estamos erogando alrededor de 49.000 millones de pesos para que las empresas tengan mayor liquidez y puedan hacer frente a una situación muy extrema”.
Uno de los puntos de mayor fricción es la modalidad de pago del gasoil. Marinucci explicó que las petroleras no otorgan financiamiento: “Tiene que ser de efectivo y por adelantado, con lo cual las empresas tuvieron que tomar una decisión para sostener algo del servicio”. Mesina coincidió, señalando que hoy operan según el dinero que logran juntar diariamente: “Estamos saliendo con la cantidad de dinero que podemos juntar para comprar combustible; es la gota que rebalsó el vaso”.
Mientras el Estado provincial intenta cubrir los baches financieros y los empresarios advierten que están “de rodillas”, el usuario queda como el principal damnificado. “Hoy viajan mal, pero es peor si no salimos a la calle”, concluyó Mesina, a la espera de un plan de saneamiento a largo plazo que devuelva la normalidad a las paradas de colectivo.




