“Buscamos llevar amor y hacer feliz el día de cada persona que visitamos”

Un grupo de jóvenes de entre 19 y 25 años estuvo en los últimos días en nuestra ciudad realizando distintas actividades en la Capilla Nuestra Señora de Luján y en el barrio Progreso, intentando trasladar un mensaje de fe y esperanza. Pasaron por los estudios de Radio Rojas para contar acerca de esa necesidad de salir de la comodidad de sus hogares para encontrarse con distintas realidades.

Allá por mediados de año tuvimos la posibilidad de conocer en los estudios de Radio Rojas a un grupo de jóvenes que visitó nuestra ciudad formando parte de una misión de evangelización, con un fuerte vínculo con el catolicismo que los convoca a salir de la comodidad de sus hogares para encontrarse con diferentes realidades.

A través de distintas actividades el grupo de misioneros de Santa María de la Estrella intenta llevar un mensaje de fe y esperanza, encontrándose con niños, jóvenes y adultos, además formando parte de encuentros barriales y misas.

En la última semana nuevamente los misioneros de Santa María de la Estrella volvieron a Rojas, algunos en su segundo arribo a la ciudad, en tanto otros por primera vez conociendo a nuestra gente.

Los misioneros estuvieron alojados en el Jardín Bichito de Luz, celebraron misas en la Capilla Nuestra Señora de Luján y recorrieron prácticamente de punta a punta el barrio Progreso, que los cobijo maravillosamente, según ellos lo cuentan.

En su nueva llegada a la ciudad los jóvenes volvieron a transitar por los estudios de la Radio, donde recibimos a Joaquín, de 24 años, y Cirque, Pochi, Panchi y Luisa, todas ellas de 19 años.

Joaquín uno de los más “longevos“ del grupo, contó que “hace nueve años que este en este movimiento, y ya estoy transitando mi viaje número 15 y se siento orgulloso de forma parte de este grupo que nació hace ya 25 años y que nació justamente por unos jóvenes que sintieron la necesidad de encontrarse con Jesús y salir al encuentro del otro”.

“Fueron 13 amigos que en aquel momento se fueron a San Martín de los Andes, donde caminaron por las calles para tener un encuentro con las personas por el simple hecho de conversar, y no necesariamente de evangelizar, y eso es lo que logramos sostener en el tiempo”, dijo el joven sobre el nacimiento de los misioneros de Santa María de la Estrella.

Acerca de los objetivos que persiguen en cada viaje Cirque señaló que “Buscamos llevar amor, hace feliz el día de cada persona que visitamos, con eso ya estamos satisfechos, y cada vez que nos abren una puerta, nos hacen pasar o nos convidan un vaso de agua es muchísimo”.

“Nuestro objetivo es poder generar un vínculo, puentes, entre personas de una misma religión o de distintas religiones, cuestiones que a veces parecen difíciles en esta sociedad que vivimos, donde se intenta generar una grieta en todo“, indicó Pochi.

“Esas diferencias queremos dejarlas de lado, porque seguramente todos al final del camino queremos vivir bien, cómodos, y el punto clave es arrancar en lo más profundo que son los sentimientos. Buscamos que se entienda que todos creemos en un mismo Dios, que después cada uno le pone un nombre distinto, y en esas diferencias poder relacionarnos con distintas personas para alcanzar puntos en común y después trasladarlos a la sociedad“, agregó.

“Siento que en las cosas pequeñas nacen los hechos grandes y estoy segura que partiendo de esa base en algún momento vamos a poder vivir en una sociedad más unida -consideró Panchi-, quizás con diferentes miradas, porque eso es imposible de cambiarlo, pero entiendo que todos buscamos lo mismo, que es pasarla bien en esta vida, por la cual transitamos por un rato“.

Luisa, por su parte, explicó: “Lo que usamos en nuestra religión es la biblia, cuya base es misionar, porque está María que es la primera misionera, y ella nos enseña que siempre hay que predicar, contarle a todo el mundo lo que uno cree, y es imposible si uno cree en Dios no tener las ganas de que otro lo conozca de la misma manera, Esa sensación de plenitud que yo tengo me lleva justamente a querer que todos los que están a mi alrededor transiten ese sentimiento de alegría y de amor“.

“Tenemos ese sentimiento por dentro que es puro amor, pura felicidad, y tenemos que a contarlo, porque una vez que se siente algo así como no vamos a querer que otro viva lo mismo“, agregó Panchi.

Joaquín confesó que “nos pasa mucho que la gente nos dice que somos muy jóvenes para estar haciendo esto, y eso es justamente lo que les da la esperanza de que la juventud no está perdida, y más allá de ese pensamiento o sensación que quizás generamos en el otro, lo cierto es que cada persona que conocemos, que visitamos, para nosotros es una enseñanza, es energía, y es justamente lo que nos impulsa a comenzar una nueva misión cada año“.

“Hace cinco años que no paso un año nuevo en casa, o sea que ya están acostumbrados. Al principio quizás no entendían esta elección de seguir este camino y no compartir con mi familia, de hecho me preguntaban que es lo que encontraba en este recorrido que no lo tenía en casa o que no me podían dar en mi casa, y mi respuesta siempre fue que si querían saber que es lo que siento, que vengan a ver lo que hacemos, creo que decirlo de esa manera lo explica más que llenándome de palabras“, sostuvo el joven, estudiante de arquitectura.

Panchi contó que “al principio es como que no entendían en mi casa como podía ser que a los 16 años me fuera a dormir a una escuela con gente que no conocía, y a la vez en cada regreso ellos notaban que volvía renovada, con una sonrisa, y que esos cambios se veían reflejados en mi, es ahí cuando comprendieron porque lo hacía“.

“Es algo difícil de explicar, porque si uno no lo vive no lo siente, incluso me he preguntado en alguna ocasión el motivo porque lo hago de nuevo, y una vez que conozco otro lugar me doy cuenta que es donde quiero estar, por eso en casa siempre me bancaron, porque ven que me hace bien“, añadió.

Las chicas contaron acerca de las diferentes tareas que realizaron en Rojas: “Llevamos adelante cuatro actividades en cada misión, una que está direccionada a los niños, otra a los jóvenes, otra a lo que son adultos y apostolados y además las visitas a las casas”.

“Las actividades para los niños fueron en la Plaza Juan Domingo Perón todos los días a la tarde, donde los papás dejan a los chicos y llevamos adelante juegos y una propuesta que es bastante divertida, donde pintan, juegan a la pelota y cerramos con alguna oración, nos encariñamos un montón“, apuntó Cirque.

Joaquín apuntó que “antes de venir a misionar tenemos una preparación previa, donde queda en claro que nosotros no somos ningún tipo de héroes ni la salvación de nadie, somos personas que intentamos llevar el amor de Jesús a la gente, y nos encontramos con distintas realidades, quizás distintas a las nuestras, y siento que los problemas  que existen en lo económico o en otros aspectos, cuando llegamos a las casas desaparecen“

“La gente misma nos comparte un mate, nos invita a vivir un momento distinto, y nos llenan de alegría con cada comentario, es algo fenomenal que no cambiaríamos por nada“, destacaron los jóvenes.

“La gente se pone muy contenta al ver como jóvenes están involucrados en esto, sienten que se renueva la esperanza, y desde nuestro lugar llevamos ese mensaje de fe para pensar que ese mundo mejor que todos buscamos en algún momento lo vamos a encontrar“, finalizó una de las integrantes del grupo Santa María de la Estrella, poniendo énfasis en los maravillosos momentos vividos en la ciudad.

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