La emprendedora rojense brindó un conmovedor relato de los motivos que la llevaron a tomar la decisión junto a su esposo de dejar su país natal para venirse a la Argentina. “No se conseguían medicamentos, ni había gas para cocinar“, aseguró.
En la charla que mantuvo en la mañana de ayer con El Nuevo en Radio Deisy Yanez repasó la historia de su arribo a nuestro país: “Estamos cumpliendo ocho años de haber llegado a la Argentina, donde me vine con mi esposo y mis dos nenas, y fue por desesperación, porque nosotros en Venezuela teníamos una vida forjada a base de trabajo y esfuerzo. En mi caso durante muchos años tuve un puesto importante en una farmacéutica, mi marido trabajaba en una empresa de cobros digitales, teníamos casa propia, que habíamos construido con nuestras propias manos“.
“En teoría todo suena muy bien hasta que te das cuenta que todo eso significaba nada si cuando se necesitaba un medicamento no se encontraba, tenías que hacer colas de horas para tener gas licuado para cocinar, veías gente comer de la basura, había que tumbar mangos de árboles para completar la comida del mes porque los salarios no alcanzaban“, sostuvo.
“Por todo esto es que tuvimos que salir prácticamente huyendo de nuestra porque unos malvivientes asesinaron a un vecino mientras golpeaban a su esposa y nosotros teníamos que escuchar los gritos aterradores. Mientras tanto llamábamos a los cuerpos de seguridad que nos decían que no podían ayudarnos porque no tenían gasolina para mover sus camiones, aunque casualmente al día siguiente si pudieron colocar una alcabala para pedir coimas, o sea que para eso si funcionaba el vehículo oficial“, explicó.
“Además sabíamos que la muerte de ese señor, que estaba simplemente ayudando a una vecina a la que le estaban robando, iba a quedar totalmente impune, y sobre eso veíamos el trauma de su esposa, y mismo de nosotros sus vecinos que no podíamos ayudar porque no estábamos en condiciones de hacerlo, mientras tanto yo estaba con un embarazo de ocho meses“, continuó.
Añadió también que “entre ese hecho, el pasar hambre y no encontrar las vacunas que mi niña necesitaba decidimos que no se podía seguir allí y que necesitábamos irnos donde fuera. Terminamos viniendo para Rojas porque por cosas de la vida surgió la posibilidad de venir a cuidar una quinta y dijimos que si“.
Daisy Yanez recordó que “fue un salto al vacío, porque nos vinimos solamente con nuestras niñas, dejando todas las pertenencias, y es algo que no hicimos ni por capricho, ni por moda, ni por turismo, se hace por desesperación y ganas de encontrar un futuro mejor para nuestros hijos“.



