Nunca antes se vendieron tantas motos en Argentina como ahora. Los números de marzo de 2026 marcaron un hito que nadie vio venir, porque se patentaron 79.115 unidades, lo que significó un salto del 54,8% frente al mismo mes del año pasado. Pero este récord no tiene nada que ver con un aumento del poder adquisitivo para el ocio; es la respuesta desesperada de miles de personas que quedaron fuera del sistema laboral formal y encontraron en el delivery su última trinchera.
Sebastián Beato, el presidente de ACARA, fue clarito al explicar por qué la gente se volcó masivamente a las concesionarias: “La moto pasa a ser una herramienta de trabajo y una salida laboral independiente”.
La transformación del mercado laboral pegó de lleno en el consumo. En el primer trimestre ya se acumularon 218.772 patentamientos, un 44,4% por encima de lo que se vio en 2025. Quienes perdieron su puesto en una oficina o un taller invirtieron lo que pudieron en una unidad de baja cilindrada para salir a trabajar con aplicaciones.
Modelos como la Honda Wave 110S, la Keller KN 110-8 y la Gilera Smash lideran el ranking porque son los más económicos y fáciles de mantener. Sin embargo, el panorama es bravo.




