El soldado Rodrigo Gómez, que se quitó la vida en diciembre en la Quinta de Olivos, era extorsionado por personas detenidas en las cárceles de Magdalena y Olmos.
Por Agencia DIB
Los detenidos por la muerte del soldado en Quinta de Olivos contaban con el apoyo de cuatro mujeres fuera de la cárcel.
Luego de que, tal como informó Agencia DIB, el miércoles se diera a conocer cómo y por quién era extorsionado Rodrigo Gómez, el soldado que se quitó la vida en diciembre en la Quinta Presidencial de Olivos, este jueves la Policía Federal Argentina brindó detalles de la pesquisa que llevó adelante.
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Según se informó, la fuerza desarticuló una organización criminal dedicada a la extorsión, entre otros delitos, que operaba desde la Unidad Penitenciaria N° 36 de Magdalena, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense. Los reclusos actuaban en complicidad con cuatro mujeres que se encargaban de recaudar el dinero obtenido de las víctimas.
La investigación se inició con la muerte de Gómez, ocurrida el 16 de diciembre en la Quinta Presidencial. Ese mismo día los detectives incautaron el teléfono celular de la víctima, que se hallaba en su cofre, como así también una carta manuscrita en la que Gómez contaba sus problemas económicos, presuntamente ocasionados por “policías corruptos” que lo extorsionaban. Respecto de la misiva, se llevó a cabo un análisis caligráfico para confirmar su autoría, efectuándose además una extracción forense de datos y una inspección integral de la información contenida en el dispositivo telefónico del soldado.
A partir de allí, los investigadores realizaron un análisis de la información obtenida. La jueza Sandra Arroyo Salgado ordenó la realización de escuchas directas sobre diversas líneas telefónicas y números de IMEI que fueron intervenidos. Con estas medidas se lograron interceptar distintas comunicaciones con el damnificado, efectuadas en los días previos a su fallecimiento.
Así se pudo determinar que las llamadas dirigidas al soldado Gómez provenían de internos que cumplían condena en la Unidad Penitenciaria N° 36 de Magdalena, quienes captaban a sus víctimas a través de una aplicación de citas: generaban vínculos con distintos hombres utilizando perfiles falsos de una supuesta menor de edad, desde los cuales compartían fotografías íntimas.
Avanzadas las averiguaciones, se estableció el modus operandi de la estructura criminal: luego del contacto inicial y del envío de imágenes, las víctimas recibían desde otro teléfono un audio falso en el que una de las imputadas se hacía pasar por “madre” de la menor, insultándolos por haber mantenido contacto con su supuesta hija. Posteriormente, los cabecillas de la organización, desde el interior del establecimiento carcelario, realizaban un último llamado desde otro número telefónico haciéndose pasar por personal policial y exigían transferencias de dinero a billeteras virtuales a cambio de no judicializar la supuesta “denuncia” efectuada por la madre de la menor.
Investigación mediante, se identificó a los sujetos privados de la libertad que ejecutaban las extorsiones, así como también a las mujeres integrantes de la organización que facilitaban la circulación y el usufructo del dinero proveniente de los ilícitos, desempeñándose como recaudadoras. Asimismo, se logró individualizar a otras nueve víctimas de los mismos delitos, quienes fueron contactadas por el juzgado interviniente.




