La interna dentro del peronismo bonaerense se encuentra en un punto crítico. La discusión sobre el futuro de las elecciones en la Provincia de Buenos Aires enfrenta a la ex presidenta Cristina Kirchner y al gobernador Axel Kicillof, quienes mantienen posturas opuestas respecto al formato electoral que se implementará en los próximos comicios. La decisión que tome la Legislatura bonaerense este jueves marcará el rumbo del proceso electoral, en medio de fuertes tensiones y un clima de incertidumbre.
El principal punto de discordia gira en torno a la suspensión de las PASO, una medida que Kicillof impulsa con el objetivo de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. El gobernador considera que este desdoblamiento permitirá evaluar su gestión provincial sin la influencia de la polarización entre los candidatos nacionales, principalmente la figura de Cristina Kirchner. Sin embargo, todos los sectores del peronismo no han recibido bien esta propuesta, especialmente el kirchnerismo, que ve en la suspensión de las PASO una amenaza para su dominio electoral en la provincia.
La situación se complicó aún más cuando La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner, presentó un proyecto en el Senado bonaerense que propone la celebración de elecciones concurrentes. Es decir, que las elecciones provinciales se lleven a cabo el mismo día que las nacionales, lo que, según el kirchnerismo, evitaría la compartimentación de las campañas y permitiría a Cristina Kirchner mantener un control directo sobre las listas provinciales. La Cámpora interpretó este movimiento como una jugada estratégica que tensionó aún más las relaciones entre Kicillof y los sectores cercanos a la ex presidenta, quienes percibieron la propuesta como una «declaración de guerra».