La emoción de su familia, de los niños, los brazos en alto y una medalla que luce con mucho orgullo aparecen en la imagen que corona lo que ha sido un desafío que planificó durante nueve meses y que pudo cerrar con éxito en la jornada del domingo, cuando puso la tilde en el casillero de aprobado a lo que fue su participación en el Ironman 70.3 de Buenos Aires, una de las pruebas deportivas más exigentes de la Argentina.
Después de casi 2000 metros de nado, de 90 kilómetros de bici y unos 21 kilómetros más de a pie la rojense Gina Seletti explotó de felicidad, dejando atrás seis horas en las que exprimió al máximo su cuerpo y su mente.
Gina Seletti logró el objetivo planteado y ya de vuelta en la ciudad gentilmente se acercó a los estudios de Radio Rojas para repasar esta hermosa historia que un la superación personal de cada día y el amor por el deporte.
“Arranqué a los 20 años a correr por hobbie, hasta que hace un año y medio se me ocurrió comenzar con triatlón, por lo cual hubo un cambio en los entrenamientos, porque a lo que era solamente para el running tuve que sumar lo que es la fuerza, muy necesaria para este tipo de competencias, que demanda mucho más tiempo respecto a lo que hacia anteriormente. A esto se le suma la parte que no se ve del entrenamiento, que tiene que ver con la comida o el descanso”, comienza Gina Seletti, protagonista del Ironman 70.3 de Buenos Aires.
La competidora confesó que “siempre me gustaron los deportes individuales, de hecho hice Tenis y Equitación de chica, hasta que comencé con el running, todo muy diferente a lo que hago hoy que le estoy dando un enfoque superior desde lo competitivo”.
“El entrenamiento requiere de mucha planificación, tiempo, dedicación, y en lo que es mi caso, que soy mamá y tengo mi trabajo, me voy acomodando a partir del entrenamiento que me manda los domingos el profesor, y son entre ocho y diez estímulos por semana”, explicó.
Siguiendo con su plan de trabajo precisó que “tengo el calendario impreso con los días, los horarios de mis nenes, el trabajo, así que en base a eso voy armando la rutina, muchas veces haciendo malabares, pero sabiendo que tengo que cumplir con todo porque sé hasta donde quiero llegar, además porque tengo en claro que para hacer una competencia como la del domingo tengo que cumplir con cada paso”.
“La carrera fue como un broche de oro, porque el proceso te tiene que gustar por solo hacerlo, porque por más que pueda estar el esfuerzo, si no está el interés o el gusto personal no se llega a competir”, expresó la deportista en El Nuevo Radio.
Gina inicia el repaso de como fue la preparación para el Ironman: “Comencé en el 2025 a prepararme para un 51-50, que es la mitad de la distancia del Ironman, y una vez que lo hice, allá por octubre del año pasado tenía una base, en tanto después me llevó nueve meses preparar la competencia del domingo”.
“Generalmente en la semana tengo tres entrenamientos de running, tres de bici, uno o dos de natación y dos de fuerza, y dos veces al mes se hacen transiciones, que en cada tría tenemos dos transiciones, una que es del agua a la bici y la otra de la bici a la carrera de a pie”, agregó.
Contó además que “la natación la entreno en la pileta climatizada, pero como sé que este tipo de carreras se hace en aguas abiertas cuando puedo me voy a la costa con los nenes a hacer alguna clínica en el mar, todo en pos de cosechar experiencia”.
“Después de terminada la planificación, que estaba establecida a tres meses hacia adelante, quince días antes de la carrera comenzamos con las descargas y el descanso como para no llegar fatigada”, apuntó.
Atrás la planificación, llegó el gran día: “La carrera estaba programada para comenzar a las 6:00 horas en club de Regatas, algo que me preocupaba un poco porque teníamos que arrancar de noche, tal es así que el agua es un filtro muy grande porque queda mucha gente afuera, incluso hay una situación que se llama ataque de pánico del nadador que surge y no podés seguir”.
“Está bueno conocer este tipo de cuestiones porque uno comienza a entender como puede reaccionar el cuerpo y conocer las diferentes sensaciones, por ejemplo nos metemos al agua fría de una y las pulsaciones suben porque comenzás a nada, pero la temperatura corporal va bajando, con lo cual el sistema nervioso puede colapsar, ahí tragás agua y no podés seguir”, manifestó.
“En el nado tardé poco más de 50 minutos para los 1900 metros, y después fue el momento de la bici, que la habíamos dejado el día anterior con la indumentaria para cambiarnos, nos sacamos el neoprene para el agua y nos quedamos con el traje de las otras disciplinas, mientras tanto nos tenemos que calzar las zapas de ciclismo y el casco, todo lo más rápido posible”, continuó la corredora.
Señaló que “la parte del ciclismo era muy linda, se hizo por autopista, con tres vueltas de 30 kilómetros, donde tarde 3 horas y media, y fue muy duro, porque se va a mucha velocidad y uno muchas veces quiere seguir determinado ritmo, es ahí donde la cabeza te tiene que ayudar para saber hasta donde se puede, siempre consciente de que mi objetivo era terminar”.
Gina Seletti comentó que tuvo una colaboración muy especial: “En este tipo de carreras se usa una bici específica que tiene muchísimos beneficios, y no es justamente la que tengo, pero pasó que unos días antes me llamó Lito para preguntarme acerca de la bici, así que me prestó la suya, también las zapas, o sea que terminé corriendo con todo de primer nivel y más que agradecida con él”.
“Una vez que dejé la bici me encontré con mis niños y mi madre, mucho grito, llanto, pero en segundos nada más, porque hubo que salir a correr las tres vueltas de siete kilómetros, siempre pensando en ir paso a paso, de a poco, respetando siempre el plan de alimentación, porque eso también es fundamental para una carrera de estas características“, sostuvo.
La competidora confesó que “ese muro que muchas veces los atletas lo mencionan lo sentí en mi caso en la bici, allá por el kilómetro 45, creo que es el momento donde se me vino todo el fin de semana encima, el viaje, la logística de la carrera, el no dormir bien, el desgaste emocional de la natación, así que en ese momento dije ya está“.
“En ese instante hubo una charla conmigo misma, superé el momento y le seguí dando para adelante, aún con lo que me faltaba de la prueba ciclística y luego el pedestrismo“, aseguró.
Momento del final: “Primero fue muy gratificante haber completado el plan de entrenamiento, lo mismo una vez que largué la carrera, y lo que siento hoy es que estoy muy agradecida al deporte, a lo que me dio el tría, a la gente que conocí en el camino, a los amigos y la familia que me apoyan y sobre todo a mi cuerpo que me acompaña“.
“Todo eso se viene a la cabeza, el esfuerzo enorme de no dormir un domingo a la mañana, de irme antes de una cena, de cuidarse en la comida, un sacrificio que es hermoso porque es una elección de vida“, expresó, emocionada.
“La felicidad es plena al momento del final, y más aún cuando sé que el porcentaje de mujeres que corre este tipo de pruebas es muy menor al de los hombres“, resaltó.
Gina Seletti revive ese instante añorado: “El encuentro más esperado En la llegada estaba mi familia, los nenes que están chochos, para ellos es parte del día a día y comparten esto conmigo, por eso me hace muy bien que siempre me acompañen“.;
“Creo que estoy donde quería llegar, que ni sabía que quería estar acá, pero hoy si estoy convencida de haber elegido bien el camino, de encontrarme a mi misma y con el deporte, y además celebro compartirlo con la gente que me quiere y mi apoya, por eso no dudo en que voy a seguir por este rumbo“, finalizó Gina, la deportista rojense que venció al Ironman y ahora va por más…




