LA CULTURA DE LUTO

Una lágrima cae del escenario: Falleció Marta Seta, hija del teatro

Por esas cosas que tiene la vida, en la noche del viernes, mientras el público estaba de pie celebrando la obra “Séptimo“ en el teatro TAFS, el lugar por el cual caminó a lo largo de tantos y tantos años, las sonrisas se transformaron en llanto,  al mismo tiempo, el elenco y la dirección del espacio cultural dieron a conocer la triste noticia de su partida.

Los aplausos sonaron aún más fuerte, reconociendo su vida, su trayectoria, su legado, sus éxitos, pero también su don de buena gente, alguien que se entregó al mundo de las tablas desde pequeña, y que supo caminar por allí hasta los últimos días.

Una lágrima se cayó del escenario cuando se conoció la triste noticia del fallecimiento de la queridísima Marta Seta, la última fundadora en vida del Teatro TAFS, una hija del teatro, una hija del teatro independiente, tal como ella se consideró en el festejo de su último cumpleaños, donde estuvo rodeada de todos los amigos que fue cosechando a lo largo de su vida.

Una cruel enfermedad deterioró su salud en pocos días y el viernes se bajó el telón para la vida de una actríz y directora de excelencia, reconocida en Rojas y también en muchos otros lugares.

Marta fue alguien que le puso el pecho a los períodos más difíciles de la historia del país, una de las que mantuvo de pie la cultura cuando la querían desaparecer, y alguien que disfrutó luego cuando llegó la democracia y otra vez las expresiones volvieron a volar.

Fue actriz y directora hasta sus últimos días, quedando para siempre en el recuerdo lo que fue su participación en el proyecto “Otros caminos“, donde se lució con el monólogo “Tacones altos“.

Marta no solo enseñó, no solo brilló en el escenario, también supo iluminar desde abajo, porque su sencillez y humildad eran inmensas, siempre dispuesta a acomodar una silla, barrer una sala o armar una coreografía, siempre estaba Marta.

El Grupo Trillo 77 Teatro, que la cobijó en los últimos años, tuvo el tino de rendirle un sentido homenaje, fue cuando decidió colocarle su nombre a la sala principal, al lugar donde siguen naciendo talentos y donde hoy justamente está su amigo Eduardo Forese despidiéndola.

A Marta Seta la despedimos con el aplauso que realmente se merece, por sus historias, por su don de buena gente, por la humildad, por el talento, por la resistencia, por haber sido una maravillosa hija del teatro.

Desde la dirección y redacción de El Nuevo Diario Rojense despedimos a Marta, le agradecemos por su amabilidad permanente y por haber regalado imborrables momentos en cada entrevista. Para sus familiares y amigos nuestras condolencias, para Marta los aplausos de pie, como los que se escucharon el viernes en su amado Teatro TAFS.

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