En el marco de la presentación de su libro “Antirracismo”, publicado por la editorial local Nido de Vacas,, el reconocido escritor, periodista y referente de la Diáspora Africana en la Argentina, Federico Pita, arribó a nuestra ciudad para formar parte de un nuevo encuentro del ciclo Filosoqué, ocasión en la cual compartió varios de los conceptos vertidos en el texto y generó un espacio de intercambio con el público que se acercó a Casa Jarabito.
Previo a su arribo a Rojas, el activista, luchador incansable contra el racismo, mantuvo un jugoso diálogo con El Nuevo en Radio, ocasión en la cual hizo un profundo análisis de la realidad que se está viviendo en estos tiempos en torno a la problemática, poniendo como punto de partida aquellos versiones que surgieron durante el mundial de Fútbol, cuando en un momento las redes sociales aparecieron colmadas de mensajes señalando a la Argentina como el país más racista del planeta.
“La cuestión del racismo ocupó durante varios días la conversación pública, sobre todo en redes sociales con mucha intensidad porque un día nos encontramos con que amanecimos inundados de planteamientos que indicaban que Argentina era el país más racista del mundo, lo cual es una acusación por demás de ridícula“, consideró Federico Pita en diálogo con Radio Rojas.
“De todos modos fue interesante el tema porque metió el dedo en la yaga, porque la respuesta también partió desde lo que se dijo que éramos el único país del mundo sin racismo, o sea que se mezclaron los dos extremos, y esto pasa porque es un tema absolutamente esquivo de nuestra conversación pública, aunque no tanto en las conversaciones entre las personas, porque si pinchás un poco la gente reconoce que existe este fenómeno, pero a la vez no forma parte de la discusión política“, consideró.
Además sostuvo que “en la Argentina parece que tenemos muchos conflictos, pero éste justamente no estaría formando parte de nuestra realidad, lo cual es falso de toda falsedad“.
Para el activista referente de la DIAFAR “el racismo es un fenómeno global y en todo caso la clave está en ver cual es la dinámica que cada estado-nación piensa para resolverlo, o ver la manera en que opera en cada una de nuestras realidades, y en el caso de la Argentina está inscripto en la propia matriz institucional, porque si uno va al artículo 55 de la constitución de 1853, que hoy sigue vigente, dice que el gobierno federal fomentará la inmigración europea“
“La constitución dice “europea“ o sea que allí nos encontramos con que se empiezan a dar algunas pistas cuales son las migraciones bienvenidas y a cuales se las imagina invadiendo, o migraciones despreciables, por eso aparece el estigma que uno puede encontrarse frente migraciones caribeñas, latinoamericanas, asiáticas, o en todo caso las no europeas, y eso forma parte del ADN institucional de la Argentina e indudablemente permea las formas de los ciudadanos que habituamos este suelo, que estamos prácticamente obligados a comprender el tema desde esa lógica“, manifestó.
El periodista y politólogo consideró que “las perspectivas no tienen que ver con como es el trato de las personas hacia los migrantes, o sea que las personas no están más allá del texto institucional, porque uno puede pensar o interpretar lo que quiera de la constitución, pero las estructuras que rigen son esas“.
“No es que el sol es más fuerte en las villas o en los barrios populares que en las zonas más acomodadas, ahora, como lo vive o lo desarrolla cada una de las personas, forma parte de cada uno, por eso a lo que voy a es a ahondar en lo que es la estructura, que es justamente la discusión que nos tenemos que dar“, señaló.
Para Federico Pita “la incomodidad que genera hablar de estos temas es una incomodidad que hay que abrazar porque es la única forma de superarlo, porque la incomodidad no se resuelve barriendo abajo de la alfombra, todo lo contrario“.
El escritor comentó acerca los testimonios que va recogiendo en los encuentros con el público en distintas partes del país: “La mirada de los encuentros que tengo con el público es interesante, porque en la experiencia de llevar esta discusión al territorio uno lo que va encontrando son los distintos matices y las distintas dinámicas que se dan en cada lugar y conociendo en definitiva o desculando colectivamente como esto pasa en cada lado“.
“Las desigualdades estructurales van más allá de las personas bienintencionadas, por eso lo interesante es ver no solo como pasa, sino que a partir de que uno tiene un diagnóstico de la realidad es ahí donde se puede empezar a operar sobre esa realidad y en todo caso si hay una injusticia o una desigualdad, resolverla“, sostuvo.
‘De eso se trata pelear por una sociedad más justa, igualitaria, con justicia social, se trata de hombre y mujeres poniéndole el cuerpo a estos debates y estas acciones“, puntualizó Pita.
El politólogo de la UBA explicó que “el racismo y la discriminación son fenómenos emparentados, pero me atrevería a decir que a priori el discriminar no implica ninguna suerte de caracterización, en todo caso es diferenciar, ahora el asunto es cuando esas diferencias se jerarquizan y aparecen distintas desigualdades, y me atrevo a decir también que históricamente en la Argentina se dio la sensación de que hablar de discriminación era un fenómeno más amplio y racismo una cuestión más acotada“.
“O sea, discriminación es todo aquel que sufre o es vulnerado a la posibilidad de acceso a un derecho, en múltiples facetas, mientras que el racismo en clave Argentina sería decirle negro de mierda a un negro negro, como para decirlo en un castellano antiguo“, agregó.
Federico Pita apuntó que “la realidad es que por suerte se vienen avanzando en esta discusión en el ámbito político y la gente ha comenzado a comprender que no se trata de lo que pasa en los Estados Unidos o en la Sudáfrica del Apartheid, sino que forma parte claramente no solo de nuestra realidad más inmediata, porque si uno camina con los ojos abiertos por la calle la pregunta no es cuantos negros retintos como Pelé hay en la calle, sino que la pregunta es que tan blancos somos“.
“Obviamente que se ha avanzado en cuestiones normativas con determinados programas, pero también es cierto que se ha sufrido un enorme retroceso a partir de este gobierno nacional que ha cerrado el Instituto Nacional de la Lucha contra el Racismo, una institución que tenía más de treinta años y que fue barrida, o sea que hoy no hay estadísticas de este fenómeno, por lo tanto no se pueden hacer políticas contra el racismo si no existen los números“, manifestó.
El escritor señaló que “Brasil es el país con más negros del planeta, con más de 110 millones de personas, por lo tanto no tenemos ni punto de comparación con nuestra realidad, y también un dato no menor es que Brasil logra abolir la esclavitud casi entrado el siglo XX, en 1888, o sea es el último país del planeta en abolir la esclavitud formal, por eso es un tema caro a su sociedad y han avanzado enormemente“.
“Viendo desde nuestro lado en claroscuro o en comparación imagino a esta subnormal de la abogada santiagueña haciendo el gesto y la respuesta que llega con la posibilidad de ir 15 años de ir presa, lo cual visto desde acá es absolutamente delirante, pero también deja en claro que no hubo ninguna suerte de arrepentimiento, porque bastó que vuelva a pisar Buenos Aires y la abrace Patricia Bullrich tratándola como una víctima, cuando en verdad fue victimaria“, comentó el escritor, haciendo referencia a la joven argentina que pasó varios días detenida en el país vecino.
“Uno puede no estar de acuerdo con lo exagerado de la medida mirándolo desde nuestra realidad, sin embargo en la misma noche el padre borracho apareció haciendo los mismos gestos que su hija, con lo cual está claro que el racismo es un fenómeno que evidentemente compartimos a ambos lados y que acá alguna solución vamos a tener que dar“, consideró.
“No soy muy partidario del punitivismo, no creo que eso resuelva nada, por el contrario, cualquier recrudecimiento de las normas, al menos en el sistema argentino, termina con más negros presos, y me imagino que si vamos por ese vamos a encontrarnos con dos vecinos de barrios populares diciéndose negros de mierda entre si y los dos terminan presos, por eso no creo que sea la salida. De todos modos, lo que si tenemos que hacer, sin ninguna suerte de duda, es hablar“, concluyó.




