Diarios Bonaerenses | Ana Roche
Lautaro Ruiz, músico, docente y luthier radicado en la plata, fue salvajemente golpeado por policías en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa.
Lautaro Ruiz, músico, docente y luthier radicado en la plata, fue salvajemente golpeado por policías en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa.
Imagen de video. I Instagram @ruizlauta_
Un joven profesor de música y luthier radicado en La plata denunció en las últimas horas a través de sus redes sociales el calvario que vivió en santa Rosa, La Pampa, donde la Policía, que debía mediar en un conflicto con una empresa de transporte terminó golpeándolo durante horas, en un episodio de violencia institucional lamentable y repudiable, que merece la revisión de la continuidad de los efectivos.
Lautaro Ruiz, músico, docente y luthier oriundo de la Pampa y radicado hace varios años en La Plata contó en sus redes la situación de violencia extrema que vivió en la localidad de Santa Rosa, donde viajó para celebrar el cumpleaños de su madre. El domingo por la tarde, cuando se disponía a regresar a La Plata, tuvo un conflicto en la terminal de ómnibus con empleados de la empresa de transporte Plusmar que se negó a despachar una guitarra construida por el joven, que debía ser entregada a un cliente.
Ante la insistencia del luthier, desde la empresa llamaron a la Policía para mediar en el conflicto. No obstante, la tensión creció, la empresa no despachó la guitarra, Ruiz no viajó y terminó salvajemente golpeado en la comisaría primera de Santa Rosa, donde los agentes le pegaron en el rostro, el torso y lo retuvieron durante dos horas malherido en una suerte de situación de tortura, mientras tomaban mate y contaban anécdotas, tal como relató el damnificado.
Uno de los desencadenantes de la ira policial y el nefasto y repudiable proceder fue que el joven quiso filmar el operativo para que le quedara registro de por qué no puedo entregar la guitarra a su cliente y para dar cuenta de que la situación estaba subiendo el nivel de agresión. Una de las agentes le sacó el dispositivo y se lo destruyó contra el suelo. En su esfuerzo por recuperar el teléfono, los agentes comenzaron a gritar falsas acusaciones sobre violencia de género para justificar la detención.
«Yo sufro de ansiedad y tengo ataques de pánico. Sinceramente me asusté y me fui corriendo», reveló. Según narró, los efectivos no lograron alcanzarlo a pie en un primer momento, situación que los alteró más.
Persecución y detención: una cacería
La detención se extendió por algunas cuadras, hasta que, literalmente, lo cazaron. Ruiz intentó resguardarse en la entrada de una casa particular pero los efectivos lo encontraron. Allí lo acorralaron y dos policías le propinaron golpes de puño directos a los ojos. Luego, la agente que había intervenido en la terminal de ómnibus lo inmovilizó con la rodilla sobre el cuello por un minuto entero, un lapso donde el joven temió por su vida ante la falta de oxígeno. Posteriormente, denunció un ataque en el piso que duró varios minutos.




