Cerró sus puertas la Clínica Privada de Diagnóstico y Tratamiento

El centro de salud ubicado sobre la Calle Hipólito Yrigoyen finalmente ha dejado de funcionar luego de varios meses en los cuales se había generado una incertidumbre sobre su continuidad operativa. Había sido fundada por un grupo de profesionales en el año 1969.

 

A poco menos de un mes de arribar a sus 57 años de existencia, en el curso de los últimos días cerró sus puertas definitivamente la Clínica Privada de Diagnóstico y Tratamiento, el histórico centro de salud ubicado sobre la calle Hipólito Irigoyen, entre Dardo Rocha y Belgrano.

Luego de varios meses en los cuales reinó la incertidumbre en cuanto a su continuidad operativa finalmente esta semana se conoció que definitivamente se cerraron las puertas de la Clínica Privada de Diagnóstico y Tratamiento de la Ciudad, espacio de servicio médico asistencial que fue durante muchos años una alternativa de confianza en la atención de la salud de todos los rojenses.

Aparentemente diferentes inconvenientes que habrían tenido que ver con el contexto en lo económico y cuestiones complejas en el orden de lo burocrático, con un plantel de profesionales que se fue reduciendo ampliamente en los últimos años, se fue generando una incertidumbre cada vez mayor respecto a la continuidad operativa de la Clínica Privada, incluso el propio Intendente Municipal había manifestado su preocupación hace ya un tiempo por la posibilidad de un cierre definitivo.

En aquel momento hubo cuestionamientos hacia lo expresado por Román Bouvier, aunque lo cierto es que el jefe comunal estaba al tanto de la situación de la entidad y se anticipaba a lo que podría surgir en un plazo no muy lejano en el tiempo.

Esta semana ya se pudo ver que las puertas de la Clínica Privada están cerradas, con lo cual deja de ser una alternativa en la atención médica en la ciudad, conociéndose que en los últimos tiempos solo estaba funcionando en el formato de hogar geriátrico, con solo seis empleados, entre ellos el radiólogo, una cocinera, dos instrumentadores y dos responsables del plano administrativo.

Los empleados antes mencionados recibieron hacia fines de la semana pasada la noticia del cierre, aunque, según se pudo saber, ya veían que el desenlace era inminente.

De esta manera, el centro asistencial de salud que en su momento de máximo esplendor llegó a equipar en atención al Hospital Municipal hoy dejó de funcionar, marcando sin dudas una problemática para lo que es el sistema de salud de la ciudad, que hoy precisamente está concentrado en su totalidad en lo que es el nosocomio administrado por el estado local.

La historia de la Clínica Privada de Diagnóstico y Tratamiento

La Clínica Privada de Diagnóstico y Tratamiento, ubicada en la calle Hipólito Yrigoyen 229, entre Dardo Rocha y Belgrano, con un segundo ingreso por la calle Dardo Rocha, fue fundada en julio del año 1969.

En aquel momento los profesionales de la ciudad que se propusieron crear un centro de salud abierto a la comunidad, tomando tamaña responsabilidad, fueron los doctores Realdo Bernardo Peretti, Marta Lumbardini, Rubén Agustín Puerta, Pedro Aristóbulo Menoyo, Jesús Alberto Porto y Rodolflo Friedolin Jaschek.

Luego de varios años de pleno funcionamiento, erigiéndose como un centro de salud de confianza para la ciudad y también para la región, los profesionales fundadores decidieron dejar en manos el lugar de un nuevo grupo de médicos.

Allá por la década del ´90 se armó una sociedad con varios reconocidos médicos locales, que impulsaron el servicio, que en un momento llegó a equipar en cuanto a su capacidad de atención al Hospital Municipal, con una larga lista de especialidades y una sala de espera que estaba permanentemente llena.

Contaba con una disponibilidad de 30 lugares para internación, con un sector exclusivo para los pacientes de PAMI, una sala de maternidad, una de cirugía y otra de radiología.

En esa época de máximo esplendor la Clínica Privada llegó a contar con treinta empleados, de los cuales quedaron seis, que son los que se mantuvieron hasta el cierre.

Producto de diferentes situaciones, anteriormente enumeradas, solo quedaron dos personas como responsables del centro, los cuales consideraron que era inviable seguir adelante, de allí que se tomó la decisión de bajar de manera definitiva las persianas.

Con el cierre de la Clínica y más allá de que había perdido operatividad en los últimos tiempos, se genera un problema en el sistema de salud y también comienzan a surgir preguntas sobre lo que sucederá con el edificio, que indudablemente está sumamente equipado y en condiciones de seguir funcionando, quizás con un deterioro propio del paso de los años.

Por el momento la novedad en torno a la Clínica Privada es su cierre definitivo, aunque habrá que estar al tanto por si surge alguna intervención del ámbito estatal, ya que sin dudas para el Municipio significaría una posibilidad de ampliar su espectro de atención y desconcentrar la gran demanda que tiene el Hospital.

El candado en la puerta de la Clínica Privada genera tristeza y nostalgia, sobre todo en aquellos rojenses que allí han logrado sortear una internación, recuperarse de una compleja cirugía o quienes por primera vez abrieron los ojos en los brazos de una mamá.

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