La vecina rojense tuvo la posibilidad de participar el pasado 2 de abril del acto central por el Día del Veterano y los Caídos en Malvinas en Río Grande, Tierra del Fuego, donde vivió jornadas intensas y momentos de alta emotividad al estar en contacto con los héroes que defendieron nuestra patria. “Contarlo es una cosa y vivirlo tan de cerca es otra“, confesó.
A través de los medios de televisión hemos podido seguir los actos que se desarrollaron en Capital Federal, en Rojas también tuvimos un hermoso evento como homenaje, momentos únicos en los cuales se les rinde homenaje a quienes defendieron con honor nuestra patria, momentos que evidentemente no se comparan a lo que se vivió ese mismo 2 de abril en la ciudad de Río Grande, en Tierra del Fuego, donde se realiza justamente la concentración más importante para reconocer a los héroes que levantaron la bandera Argentina en la Guerra de las Islas Malvinas.
En Río Grande se vive el Día del Veterano y los Caídos en Malvinas de una manera muy especial, donde la emoción se encarna permanentemente en quienes se acercan para acompañar a los soldados, a los que están dispuestos a contar sus historias y a no olvidar a aquellos compañeros que dejaron su vida en el campo de batalla.
Ana González, una vecina de nuestra ciudad, tuvo el honor y el orgullo de viajar a Río Grande justamente para vivir de cerca un evento que toca los sentimientos, que cruza los pensamientos y que lleva a abrazar con fuerza a esos muchachos, tan jóvenes en aquel momento, que tuvieron que dejar todo para ir a luchar por nuestra soberanía, en una disputa que en su nombre nunca debemos abandonar.
“Viajé el 29 de marzo a la casa de mi hermana en Río Grande, y lo hice en esta fecha porque varias veces me había dicho que la fuera a visitar el 2 de abril, y este año fue mi mamá la que insistió para ir y estar presente en el acto de conmemoración del Día de los Veteranos y los Caídos en las Guerra de Malvinas“, comienza el relato la vecina rojense.
“Finalmente ella no pudo ir por cuestiones personales, pero en mi caso si me decidí e hice el viaje con una amiga, así que estuvimos dos días en Ushuaia, y después partimos hacía Río Grande“, contó.
Ana González aseguró que “quería vivir esta experiencia porque en el año 1982, cuando pasó lo de la guerra, tenía 14 años y quedó ese recuerdo en el corazón de lo que se hablaba en la escuela en ese momento, porque escuchábamos las noticias y nos angustiaba mucho, y pensábamos en como podríamos ayudar a esos soldados que la estaban pasando tan mal“.
“A lo largo de mi vida he podido conversar varias veces con los veteranos, mayormente con quienes andan vendiendo bolsitas, y he visto que han quedado con algún tipo de discapacidad y lo que sufren, es algo doloroso. También sé de los chicos de Rojas que han estado, y también conozco la historia de mi marido, que estuvo bajo bandera en la Junín y no le tocó ir, pero estaban permanentemente con la incertidumbre“, recordó.
“En Río Grande las actividades comenzaron el 30, cuando se armó una carpa gigante que es la representación de casco militar, y ahí se juntan todos los soldados contando sus historias a los estudiantes de todas las escuelas y a los visitantes, además hubo una chocolatada con tortas fritas, todo organizado por ellos“, indicó.
Siguió detallando que “el 1 de abril siguen las actividades durante todo el día, hasta que por la noche, con 6 grados bajo cero, con mucho viento, da inicio el acto principal, ya con la presencia de miles y miles de personas, entre ellos muchos familiares de soldados, que tienen la posibilidad de degustar un guiso que también es preparado por ellos“.
La vecina rojense habló de uno de los momentos más emotivos que vivió: “Cerca de las 22:00 vemos que está por comenzar el encendido de las antorchas y en ese momento se acerca una chica con una carpeta que me preguntó si era de allá. Le conté que era de Rojas y que no me quería perder el evento, y ahí fue que me dijo que me daba la posibilidad de llevar una de las 44 antorchas“.
“Mi amiga también fue elegida para llevar otra antorcha, así que acompañamos el desfile que va acompañado por una bandera argentina que es gigante, mientras tanto vamos circulando por el costado del ancla de buque General Belgrano, que fue hundido, también están los aviones y las placas con el nombre de todos los soldados que fallecieron“, sostuvo.
Confesó que “cuando uno va caminando y viviendo ese momento se pone la piel de gallina, es imposible describir lo que se siente en ese instante en que se depositan las antorchas, todo eso en medio de un silencio sumamente respetuoso por parte de todos los presentes“.
“En el instante en que produce el entierro de antorchas es cuando surge el aplauso generalizado y los gritos de todos de viva la patria, las Malvinas son Argentinas, y veíamos que a la mayoría se les caían las lágrimas, fue sencillamente emocionante“, admitió.
“Creo que de algún modo, lejano en el tiempo, uno se pone en el lugar de lo que realmente vivieron los soldados, porque si bien los actos se hacen en todos lados, incluso en Rojas, y no se les presta la atención que se merece, y después de ver esto no tengo dudas que es algo que nos obliga a tenerlo siempre presente y que no se borre nunca de nuestra memoria“, aseguró Ana en su visita a Radio Rojas.
Además apuntó que “otro momento que pudimos presenciar y que es tradicional es el simulacro de la batalla, que se hace en una plaza alejada del centro, donde preparan una casa que representa el lugar donde se encontraban al momento de ser atacados por los ingleses. Como el lugar esta en una zona alta se puede ver como los soldados se bajan arrastrando, incluso pisando el mar, hasta que en un momento tiran las bombas y todo se prende fuego“.
“Es tan real lo que representan que la ambulancia está al lado del lugar cargando a los heridos para llevarlos al hospital, es una manera de recordar todo lo que pasaron, con lo cual es más estremecedor todo el relato de lo vivido“, expresó.
Contó también que “a las 00:00 horas se canta el himno e izan una bandera que es grandísima, que hace que parezca que el mástil se pueda quebrar en cualquier momento, luego también se canta la canción de las Malvinas, que es entonada con una fuerza desgarradora, es seguramente otra de las imágenes que me quedará guardada por siempre“.
Continuando con el relato del acto “al día siguiente se hace el desfile con todas las instituciones, las agrupaciones a caballo, toda la comunidad participa y por supuesto los soldados, es una fila interminable, de hecho duró más de seis horas, todo eso seguido por medios de muchos lugares“.
Ana González ahora tiene como anhelo llegar a las Islas: “Lo que fue un deseo de adolescente, de estar en aquel momento acompañando a nuestros soldados, hoy a la distancia siento que lo pude cumplir, siento que Dios nos cumple los deseos, y ahora también me propuse ir a las Islas Malvinas, será como cumplir otro anhelo en mi vida, y quiero cumplirlo el año que viene para lo que será nuestro cuarenta aniversario de casados“.
Indicó además que “tuve la posibilidad de participar en una nota para una radio y nombré a los veteranos de Rojas, a Walter Ferrer, a Walter Melo y a Alberto Villalba, que son quienes conozco y me gustaría que permanentemente sean honrados como se merecen“.
“Me quedé impresionada por la relevancia que toma este acto, por el reconocimiento que reciben los soldados, quizás uno lo piensa a lo lejos como un día común, pero allá es todo diferente, el pueblo está muy comprometido con quienes defendieron la patria, ellos son los que levantan la bandera para que nunca se borre de la memoria lo que hicieron para defender las Malvinas, y que por siempre se tenga presente que las Malvinas son Argentinas“, completó Ana González, tratando de poner en palabras todas esas emociones vividas en el homenaje a nuestros héroes, a quienes debemos honrar cada día, y no solo en una fecha en particular.




