Radio Rojas

Mirando hacia lo que vendrá

El Nuevo y Radio Rojas: Coronando

metas y elaborando nuevos objetivos

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"Queremos demostrar que en Rojas es posible crecer y que es posible alentar expectativas positivas hacia el futuro; aunque conocemos los obstáculos que diariamente propone el camino que hemos elegido, nos gustan los desafíos, y estamos dispuestos a continuar en esta senda"

 

El año que está finalizando indudablemente ha significado un hito en la aún joven historia de nuestra empresa.

Ésta ha venido desarrollándose de manera firme y acelerada prácticamente desde sus meros comienzos; producto tanto de asumir desafíos sobre la marcha, como de cuidadosa planificación: entre un poco de aventura, una cuota de meditación, muchas discusiones, innumerables esfuerzos, alguna que otra alegría, alguna que otra tristeza, hemos considerado desde un primer momento que Rojas se merecía contar con una empresa periodística seria y en serio, sustentable, generadora de mano de obra, con una estructura acorde a la generación de distintos productos comunicacionales que, a priori, deben contar con una determinada calidad de origen, más allá de que luego puedan ser indudablemente mejorados con el paso del tiempo.

Así, desde nuestros modestos comienzos, siempre hemos mantenido un afán de crecimiento sostenido, tanto en lo que a recursos técnicos e infraestructura de producción se refiere, como en cuanto a lo fundamental, que es el capital humano.

Y esto merece un párrafo aparte: tal vez fruto de cierta prejuiciosidad, fundada seguramente en que tradicionalmente, en nuestra ciudad, salvo muy pocas excepciones a través de los años, han sido pocas las empresas periodísticas montadas con seriedad y profesionalismo, no suele advertirse que esta empresa, una pyme familiar, genera varias decenas de puestos laborales de manera directa e indirecta, legalmente asentados, de modo que contribuye tanto al sostenimiento de numerosas familias como, también, contribuye en su medida al consumo interno, ya que salvo insumos específicos, todo se compra aquí, todos los servicios se contratan aquí y todos quienes aquí trabajamos gastamos en Rojas. Ya se sabe que trabajo, más consumo interno, es igual a paz social. Y esta empresa ha contribuído en su medida a tales fines.

Pero los pasos dados hacia adelante, la permanente proyección de esta empresa, ya constituída y establecida como una de las principales pymes de la ciudad, son insoslayables.

Mal que le pese, todo hay que decirlo, a las mentalidades mezquinas y envidiosas: somos humildes por definición humana y en nuestras íntimas esencias; pero no por modestos nos convertimos en pobres de espíritu y nos vamos a quedar cruzados de brazos mientras esas pobres gentes, siempre en contra de todo, siempre recelando de todos, siempre renegando y negando toda posibilidad de desarrollo en beneficio de la ciudad, procuran descalificar al prójimo que hace, que genera, que trabaja, que quiere desarrollarse y que, en definitiva, siempre quiere una ciudad mejor.

Tal vez será que este primer lustro de nuestra empresa nos predispone a la confidencia, pero debemos admitir que este proceso, duro y sacrificado, no ha sido fácil. Todo lo contrario, más bien.

Pero estamos en la huella, y mal que les pese a algunos, ni con amenazas soterradas, ni con descalificaciones directas, ni con agravios, ni con nada (y hemos recibido mucho de eso, aunque usted por ahí no lo sepa), nos han apartado un centímetro de lo que hemos venido sosteniendo con absoluta firmeza, desde nuestro "año uno, número uno": a nosotros nos importa Rojas. Nada más, nada menos.

Y es por este Rojas querido, que nos cobija desde que fuimos concebidos, y donde indudablemente terminaremos nuestros días -porque no nos imaginamos bajo otro cielo ni muertos- que diariamente le ponemos el pecho a las balas; no hay ni habrá forma de sacarnos de la huella, y tenemos ya casi dos mil ediciones diarias sobre el lomo, amén de infinidad de ediciones especiales, para probarlo: nuestro archivo es la prueba fiel, material y fidedigna de nuestra palabra editorial, que es lo mismo, en este caso, que nuestra palabra de periodistas, de hombres y mujeres que diariamente le ponemos nuestro mayor esfuerzo a los productos que usted recibe.

Eso es respeto. Eso es honestidad intelectual. Eso es mantener una línea editorial. No seremos ningunos genios iluminados, ningunos virtuosos de la palabra oral o escrita, ningunos magos de la fotografía, de la diagramación o de la puesta en el aire; pero hacemos lo nuestro con todo el respeto que ustedes, nuestros lectores, nuestros oyentes, nuestros amigos, se merecen.

 

Un punto de inflexión

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En este marco, consideramos que tenemos sobrados motivos para sentirnos orgullosos ante lo que hemos logrado; por lo mismo, también mantenemos firme nuestra convicción de que aún debemos seguir creciendo, en todos los sentidos posibles.

Así, tras un proceso agotador, esforzado y literalmente demoledor, pero satisfactorio a la vez, el sábado 1ro. de agosto quedaron inauguradas en Lavalle 471 las nuevas instalaciones de esta empresa, que desde ese momento pasa a albergar la estructura administrativo-empresarial y operativa de dos medios periodísticos: El Nuevo Diario Rojense y FM 92.3 Radio Rojas.

Fue un acontecimiento sumamente grato y feliz para la gente de esta casa, a la luz de la satisfacción de que a partir de un esfuerzo genuino, sin otro respaldo que el afán de progresar y crecer, hemos logrado dotar a nuestro querido pueblo de una estructura periodística y empresarial que no guarda precedentes: esto fue logrado desde una auténtica empresa familiar, una verdadera pyme, que afrontó toda clase de obstáculos y los fue solventando, en la expectativa inquebrantable de crecer y mejorar, por Rojas, y por los rojenses.

En este marco, no podemos menos que consignar con sincera emoción, que en algún momento de la velada realizada en nuestras flamantes instalaciones, llegaron a casi medio millar los amigos que nos acompañaron.

Pese al frío intenso de la noche, pese a que era un sábado y por ende muchos tenían compromisos anteriores, ninguno de los amigos que invitamos dejó de asistir a este evento de tanta significación para nosotros.

Esto, además de felices, nos deja enormemente obligados con esta comunidad que, evidentemente, de manera mayoritaria nos apoya; significa un enorme compromiso profesional, editorial, ético y humano, que no pensamos defraudar bajo ningún punto de vista.

Y por ende, como corresponde a gente que sabe serlo, manifestamos una vez más, y desde lo más profundo de nuestro corazón, un enorme ¡gracias! a todos quienes nos apoyaron y nos ayudan a seguir adelante en nuestra dura lucha diaria.

La ceremonia de inauguración, sencilla en su forma pero de profundo significado, incluyó un merecido homenaje a nuestro decano, Luis Alberto Minadeo, sin cuyo aporte humano y profesional nada de esto hubiese sido posible.

También incluyó una oración ecuménica, expresada por el presbítero local, Ángel Cuchetti, por el pastor evangélico Roberto Scrinzi, y  por el director municipal de prensa, Hugo Silveira, en su carácter de werken mapuche de este distrito; todos ellos amigos dilectos de esta casa desde sus inicios, quienes nos brindaron el invalorable apoyo de sus palabras de fe y esperanza.

Siguió el tradicional corte de cintas y la primera recorrida por las flamantes instalaciones, en previsión del ágape que vendría luego: la verdad es que nos colmaron las palabras de entusiasmo y felicitación que nos brindaron tantos amigos, al comprobar la magnitud de nuestra nueva casa.

 

HACIA EL FUTURO

Fue, en suma, una noche feliz, con la casa llena de gente, de amigos, que nos acompañaron hasta muy entrada la madrugada del domingo 2 y nos dieron moral, afectiva y humanamente, el empuje necesario para iniciar una nueva etapa en cuyo transcurso, indudablemente, no faltarán nuevos desafíos, nuevas dificultades pero, seguramente, no menudearán tampoco las alegrías...

Este acontecimiento significó un salto cuanti y cualitativo para esta empresa periodística.

Nueva etapa que iniciábamos en coincidencia con la celebración de nuestro quinto aniversario y que significó, además, no solamente mantener sino fortalecer el inquebrantable compromiso editorial y moral contraído concientemente con Rojas y con los rojenses: informar objetivamente, criticar constructivamente y acompañar responsablemente.

Teníamos en claro entonces, y tenemos muy en claro aún hoy, que todavía no hemos llegado a la meta que nos hemos propuesto; esto fue un paso hacia adelante, pero nos hemos planteado el deber de ir mucho más allá.

Queremos demostrar que en Rojas es posible crecer y que es posible alentar expectativas positivas hacia el futuro; aunque conocemos los obstáculos que diariamente propone el camino que hemos elegido, nos gustan los desafíos, y estamos dispuestos a continuar en esta senda.